Y no puedo fijar con claridad el momento en el que perdió el interés, aunque siempre pensé que fue tras un julio revuelto, ni el momento en que su ausencia se había hecho cotidiana, hasta el punto que sus apariciones, precisamente, eran lo que me resultaba extraño. Fue una exageración innecesaria intentar tirar tanto de la maroma, quería marcharse.
Crucé el Cabo de Hornos en solitario y una vez llegué a aguas más serenas, miré mis manos, las rozaduras del cabo, del que absurdamente tiraba, terminaron por sangrar. Empezaban a curar.
Había llegado la hora. Me coloqué un aro, diminuto, y le despedí.
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Quiero saber de quién es mi pasado.
¿De cuál de los que fui? ¿Del ginebrino
que trazó algún hexámetro latino
que los lustrales años han borrado?
¿Es de aquel niño que buscó en la entera
biblioteca del padre las puntuales
curvaturas del mapa y las ferales
formas que son el tigre y la pantera?
¿O de aquel otro que empujó una puerta
detrás de la que un hombre se moría
para siempre, y besó en el blanco día
la cara que se va y la cara muerta?
Soy los que ya no son. Inútilmente
soy en la tarde esa perdida gente.
¿De cuál de los que fui? ¿Del ginebrino
que trazó algún hexámetro latino
que los lustrales años han borrado?
¿Es de aquel niño que buscó en la entera
biblioteca del padre las puntuales
curvaturas del mapa y las ferales
formas que son el tigre y la pantera?
¿O de aquel otro que empujó una puerta
detrás de la que un hombre se moría
para siempre, y besó en el blanco día
la cara que se va y la cara muerta?
Soy los que ya no son. Inútilmente
soy en la tarde esa perdida gente.
-All our yesterdays- J.L. Borges

6 comentarios:
No sé.
Ir tan lejos para arrojarlo al mar.
Chucho.
Hay gente muy extremista. Necesita grandes gestas para cosas muy pequeñas. Besos Kenit
De pequeño soñaba con ser marino. Lo que no deja de tener gracia creciendo donde crecí. Cruzare algún día el Cabo de Hornos.
Pues sí, no deja de ser curioso. Sí? Yo también, mientras navegaré por aguas menos bravas, cruzar el cabo de Hornos no es cualquier cosa.
Cruzar el cabo de hornos me parece una metáfora muy acertada: hay momentos en los que una, uno, se tiene que quedar con lo imprescindible. La rutina, cualquier tipo de rutina se tiene que echar por la borda, cuestión de supervivencia.
Anne
Saber soltar, ahí ahí está la cuestión.
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