jueves, 4 de septiembre de 2014

MAXIMQUIET


Cada nueva esperanza que sentimos nos hace ver de manera distinta el pasado.


Tus historias convertidas en teorías y tu beso encendido son las pocas cosas que se encierran en el recuerdo que quedó sellado bajo el conocimiento de que no hay más mañana que el que ayer cerramos. Solo quedan bocas ordinarias que bostezan y tú, que rebuscas entre la hojarasca seca para poder prologar tu silencio porque la garganta se te quedo seca mientras buscabas tristes excusas. 
Mañana es hoy, hoy ya es ayer y, entre tanto, tu respiración cansada.







4 comentarios:

  1. Qué bueno, Anita.
    Es verdad, podría decirse que el silencio empieza en las bocas, sí.
    Un abrazo.
    Lo breve, a veces, es hermoso.

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  2. Mañana es hoy, hoy ya es ayer y, entre tanto, tu respiración cansada.

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