miércoles, 29 de julio de 2015

A BENEFICIO DE INVENTARIO




“Como siempre ocurre con los libros que hacen época pusieron 
palabras a lo que antes habían sido intuiciones, percepciones, sentimientos”.

Karl Ove Knausgard




Nadie dijo que la cosa fuera a ser sencilla, ni siquiera ellos lo dijeron, porque la cosa en sí misma empezó siendo poca y sin mayor trascendencia. Solo el tiempo, la empatía y un par de coincidencias curiosas, los convirtió en imprescindibles dentro de lo accesorio. Porque todo, al final (y al principio también) es prescindible, intercambiable (si uno tiene suerte). En definitiva, caduco. Por eso, al final, y como cualquiera hubiera podido prever, salvo tal vez ellos mismos, la cosa quedó suspendida ahí, en el aire, porque no hay cosa, por menuda que sea, que se sostenga eternamente y baje al suelo cuando uno silba y el otro mira al cielo. 
Pero aun sabiendo de lo pasajero que es todo, siempre (también al principio y al final), quedan algunas cosas y esas, aunque las manos reposen sobre el regazo un tanto confusas, deben contabilizarse en el activo, aceptarse a beneficio de inventario y continuar.




1 comentario:

  1. las cosas que se sostienen en el aire, son como globos.
    Siempre escribes bien, Anita.
    Un abrazo.

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