domingo, 2 de agosto de 2015

AMIGAS



"Por supuesto que es posible amar a un ser humano si no lo conoces demasiado".
Charles Bukowski



Una de las principales diferencias entre una y otra era que mientras por la primera los medios se mataban por cualquier cosa que versara sobre ella; cualquier cosa que tocara, hiciera o vistiera, marcaba tendencia en las revistas del colorín. La otra se encontraba en la primera línea de la mala leche y de la perversión explícita. Sus mulos, su culo, sus pechos, se convertían en la mercancía por la que se desvivían aquellos otros que durante horas bostezaban frente a vasos de whisky de malta antes de que sus tarjetas de crédito terminaran por engordar la cuenta de quien, sin remilgos, terminaba insertando la lengua en su ano en una suerte de final feliz, marca de la casa.
La distancia entre ellas la marcó la suerte. Mientras la una se limpiaba con el dorso de la mano los restos de polvo por el que se desvivía en los baños de un cinco estrellas superior; la otra se buscaba una vena entre los dedos de los pies para dejar de lamer miseria y podredumbre. El final, de una y de otra, iba a ser el mismo.




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