sábado, 25 de junio de 2016

RECODOS


Una serie no comprensible proporciona mucha más información
 que un sistema redundante de señales.
Antonio Escohotado





Existen los sueños perturbadores. Imágenes y palabras puestas en bocas de personas que desaparecieron hace tiempo y que la memoria había aparcado en algún lugar no tan remoto como el olvido cabal quiso hacernos creer.  Creo recordar, de un modo  alejado de la realidad, su tono de voz, su manera de dar vueltas a una alianza que desde hacía años solo era el testigo de un pasado en declive, de su forma de apuntar con una mirada cualquier cosa que  quisiera que otro mirara. El tiempo deforma el pasado y los recuerdos, adulterados por lo que la imaginación que coloca y borra, cambian día a día. Pero no deja de ser curioso que esta misma noche, tan lejana ya como otra cualquiera, su voz pareciera cercana y su mano tan firme como lo era entonces.  Todo se deforma, siempre para bien. El tiempo dulcifica y esa es una realidad que reconforta. El mañana es la expectativa que adormece males del presente. Echamos de menos pasados que se guardaron en un recodo de la memoria al que, de vez en cuando, la noche le saca el polvo para que no los olvidemos del todo.




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