martes, 20 de septiembre de 2016

DIARIO 2.0


Hay lugares que tememos, lugares que soñamos, lugares de los que nos convertimos en exiliados sin darnos cuenta hasta que, a veces, ya es demasiado tarde.
Tomas Pynchon




Fue, quizás, la noche más interesante de todo el verano. Quedamos para tomar una copa y aliviar los rigores del agosto urbano en la terraza de un hotel cercano a casa. Desde la azotea, con la brisa de las noches leves, pasaron las horas sin que nos diéramos cuenta. La percepción del tiempo siempre es caprichosa, una demanda de atención extrema cuando el horizonte pinta negro y  que se disipa, sin despedirse, cuando no hay nada más que calma.
Hablamos mucho, casi tanto como nos escuchamos. Todos guardamos historias curiosas hechas a la medida de las rutinas de vidas corrientes, con las que jugamos para intentar convertirlas en una trama extraordinaria. En el oficio de vivir, la ficción también es necesaria.





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