viernes, 7 de agosto de 2009

EL PUNTO -Montserrat Roig-





"Jamás, jamás, jamás, contaba ella a sus amigas, se había enamorado así. Y, al decir "así" ponía un énfasis especial en la "i" acentuada, alargándola un poco como si en esta "i" acentuada le fuera la vida. La había abandonado y había decidido morirse todas las tardes. El método que creyó más adecuado fue el siguiente: bajaba las persianas, pasaba las cortinas, cerraba la ventana y se tumbaba en la cama. Dormía. Como se sabe, dormir es morirse. Por la noche se despertaba llena de asombro: no sólo no había conseguido morirse, sino que tenía hambre. Las amigas, en sus consejos, se dividieron en dos: las que decían que el mundo estaba lleno de hombres y las que aseguraban que estaba vacío de ellos. Su madre exclamó "¡Estás acabada!, pero la abuela, que había nacido en pleno auge del adulterio en cuanto a diversión, la contradijo: "Jamás se acaba una mientras tenga ardores". El psiquiatra le aconsejo que le odiara, que recordara sus vicios, sus gestos más ridículos. Pero ella todavía se desesperaba más: ¿Cómo podía odiar al hombre que le había descubierto lo mejor de sí misma? (Hay que decir que en su adolescencia, fue una gran lectora de Corín Tellado). Y fue pasando el tiempo. Su desesperación no parecía tener límites. La madre, la abuela, las amigas e incluso el psiquiatra decidieron que era un caso incurable. No se puede hacer nada contra alguien que, durmiendo, se muere de amor todas las tardes.
Pasaron cuatro años, viajó, conoció gente nueva, se matriculó en inglés y en tai-chi. Y un día, en el teatro, vio que un hombre no cesaba de mirarla. "Debo estar en mi mejor momento", pensó. Entonces el hombre se acercó y le dijo "no has cambiado, estás muy guapa". Ella le dijo que le perdonara, pero que no le conocía. Él se azoró: ¿No te acuerdas de mi? Soy Juan...Le tuvo que mirar cuatro veces para reconocerlo. ¿Aquel era el hombre que le había hecho sufrir tanto y ahora no recordaba su cara? Volvió a observarlo y en su rostro vio la sombra de algo impreciso, de algo que un día, no recordaba cuando, fue. Y se dió la vuelta. A sus espaldas quedaba una cara como un punto, un punto en una "i" que antes había sido acentuada con todo el énfasis del mundo".




 

6 comentarios:

  1. Ojalá lo supieramos desde el principio. Me ha encantado. Siempre me encantas!

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  2. Recuerdo haber leído un post sobre una entrevista que le hiciste a Roig. Debió ser una gozada ese cara a cara...

    Grande y eterna Doña Montserrat.

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  3. Y la canción , es de las que al oirla me entra llorera.
    Bon cap de setmana.

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  4. Gracias Sylvia :)))))))))
    Sí Poma, por ahí anda. Buena memoria tienes :)

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  5. Ay. Me pasó. Tampoco lo reconocí 15 años después. Y se llamaba Joan.

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