martes, 17 de marzo de 2009

La justicia es un camelo




Tengo una amiga, muy buena amiga, que la pobre es abogada de profesión (cada uno lleva su cruz), esta mañana me tomaba un cafe con ella, en lo que hemos señalado como un "punto de encuentro", un bar cercano a los Juzgados de Familia. Me contaba que en apenas media hora tenía un minijuicio (mi amiga explica los procesos como si estuviera en barrio sésamo para que no me pierda) y me decía: "Anita, estoy hasta los pelos, la justicia es un camelo". Cuando le pongo cara de sorpresa, mi mira con cara de pena y me relata como hoy tiene que acompañar a un cliente al Juzgado, pues su mujer, en una demanda de divorcio, no sólo lo pone de vuelta perejil, sino que lo acusa de maltrato psicológico, hoy se decidira si una mala relación matrimonial debe acabar en un Juzgado de Violencia sobre la Mujer en lugar de en un Juzgado de Familia. Mi amiga, que hasta ayer creía en la justicia me decía "Anita, es horroroso, la violencia contra la mujer es odiosa y debe terminarse con ella, pero más odioso es que, con la que está cayendo, existan mujeres que, por cuestión estrictamente económica y de no superación de una relación frustrada, intenten manipular los procesos de divorcio con veladas insinuaciones de violencia que terminarán por convertir en presuntos delincuentes a todo el "genero" masculino. Mi amiga, que os puedo asegurar abandera más de una causa por la igualdad, estaba decepcionada, estaba cansada, y la pobre (como abogada con cruz que es) me decía que ya no llevaba en el cinto "la espada de luz" para batallar por un final justo. Hoy la que se sentía marciana era ella.




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