miércoles, 30 de septiembre de 2009

UN KIWI-UN PEPINO Y PICOR EN EL CEPELLON





Ring, Ring (al ritmo de nokia tune), identificación oculta.
Lolita: ¿Hola, quién eres?.
Paquito: Hola chata, soy Paquito.
Lolita: ¿Paquito?. (Estupor en la cara legañosa, picor en la entrepierna, manos a las greñas con las que anda desde que se ha levantado, y comprobación de aliento).
Paquito: Sí chata, yo, Paquito. Me estaba comiendo un kiwi para desayunar, de esos de New Zeland, ya sabes, y me he acordado de tí, ¿qué te parece?.
Lolita: ¿Qué que me parece? Pues que te podrías haber acordado de cualquier otra, coño que sólo me llamas cuando te pica el cepellón.
Paquito: Pero Reina, tú ya sabes que lo mío es pura horticultura, yo pepino -tu kiwi, ¿Qué mejor ensalada?.
Lolita: ¿Ensalada? La que te va a poner tu madre, que siempre es lo mismo. Que hoy no quiero quedar.
Paquito: Ufff!!!!!, como estás , eso es que no estás depilada, porque sino ya estarías poniendo la" mesa". Ya sabes yo sólo como en la "mesa".
Lolita: Anda al guano.
Paquito: Mira que hoy me ha dado por lo exótico y sin pelar y todo me lo como.
Lolita:Ummmmm !!! PUES YA TARDAS!!!!!

P.D.: DICEN QUE DONDE HAY PELO HAY ALEGRIA

http://www.goear.com/listen/dce9a91/sabor-de-amor-danza-invisible


martes, 29 de septiembre de 2009

I DON'T WONNA BE A LAWYER.......O COMO SER ABOGADO Y NO MORIR EN EL INTENTO



Nuestra Constitución Española establece como uno de los derechos fundamentales de todos los ciudadanos de este país, la obtención de la efectiva tutela judicial en el ejercicio de sus derechos e intereses legítimos, sin que, en ningún caso, pueda producirse indefensión. Esto que suena tan bonito, tan sencillo, se traduce en el hecho que cientos de ciudadanos, con apenas recursos económicos, se ven obligados a tener que acudir a los Tribunales de la mano de los llamados Abogados del Turno de Oficio.
Es en este punto donde debo decir que el trabajo desarrollado por estos profesionales, es una labor prácticamente no reconocida, y en muchas ocasiones denostada, sin tener en cuenta que, en realidad, son uno de los más importantes engranajes de nuestro sistema judicial y uno de los más descalificados de este país. Sin embargo, son cientos los profesionales de la abogacía los que se encuentran adscritos a los distintos Turnos de Oficio de los múltiples Colegios de Abogados que existen en España, que día a día y en una labor callada y sin estridencias defienden Causas, algunas ganadas otras perdidas de antemano, sin apenas contar con recursos para ello. Puedo asegurar que el gasto que genera un procedimiento tramitado por la vía de la justicia gratuita no se ve compensado jamás por el pago que se recibe del Estado, convirtiéndose los bufetes, en muchas ocasiones, en verdaderas ONGs.
Sin embargo, la imagen del colectivo no puede ser más deplorable, y debo decir, injustamente deplorable.
Todos conocemos a un vecino, a un primo, al amigo de un amigo que ante un problema que le obligaba a tener que solicitar la intervención del aparato judicial, se vió en la tesitura de tener que solicitar que le fuera designado, para defender sus intereses, un Abogado de Oficio. Y aquí, en este punto del relato, es donde todo el mundo arruga la nariz: ¿Un abogado de oficio?, ¿Pero tú sabes lo que haces?, si ni se miran los asuntos. ¿Has pensado que se va a vender a la otra parte porque ellos sí que tienen recursos económicos?
Estas frases que son tan manidas y que estas orejitas, que se va a comer la tierra, han oído en multitud de ocasiones, no son ciertas, o al menos no son ciertas en el cien por cien de los casos. Puede ser que uno tenga la mala suerte de encontrarse con un sátrapa o con un mal profesional, pero eso ocurre en todas las profesiones, sean de pago o sean adscritas a algún servicio público. Sin embargo, porque conozco el colectivo, conozco las condiciones de trabajo y conozco los desvelos de muchos, debo romper una lanza por todos aquellos que VOLUNTARIAMENTE y CON UNAS RETRIBUCIONES IRRISORIAS, forman parte del elenco de los Abogados adscritos a los distintos Turnos de Oficio.
En este país, lo que nada cuesta nada vale. Ésta y no otra es la máxima que se aplica a tan denostado colectivo de sufridos Abogados que, días si y días también, ve como se les insulta y desprecia el trabajo hecho.
Nadie ha tenido en cuenta que estos profesionales, que tienen que acreditar no sólo una licenciatura en Derecho sino una formación específica y especializada en el área jurídica a la que se adscribirán, son voluntarios de su profesión para ejercer algo tan poco apreciado como es trabajar sin ver un rendimiento económico y ni tan siquiera, en mucha ocasiones, el agradecimiento por un trabajo bien hecho (los pleitos cuando se ganan los gana el cliente, cuando se pierden los pierde el abogado).
Me consta, porque lo sé y lo vivo así, y no sé hacerlo de otra manera. Creo que todo el mundo, hasta los más indeseables, tienen Derecho a ser escuchados y a un procedimiento judicial con todas sus garantías y una de ellas, no lo olvidemos es a una buena defensa.
Creo también que los más desfavorecidos de la sociedad tienen derecho a tener a los “primeros espadas” de la profesión manejando sus expediente, pese a no poder pagarlos. También los primeros espadas deben concienciarse. Y lo creo porque la Justicia no puede ser una cuestión de dinero ni de posibilidades económicas. No pueden ganarse pleitos a golpe de talonario. Los procedimientos judiciales deben ser reales, ciertos, justos y profesionales.
Por eso y porque de los más desamparados habitualmente sólo se ocupan estos Abogados que todavía creen en la Justicia, y que se convierten el “guerreros con espadas de luz”, creo fervientemente, debe dignificarse esta profesión y en concreto a los Abogados del Turno de Oficio.
Pero como siempre este trabajo debe empezar en casa y deben ser los propios Colegios de Abogados quienes cuiden y mimen a sus Letrados.

P.D.: Esta nota es una pataleta. Lo siento al que no le guste que se J.

LOST IN TRANSLATION -J.G.-



Conozco a quien afirma que pasado mañana no habrá sorpresa ni desasosiego. Hacen bien en decirlo, porque tienen razón; luego estamos otros que, sentados a la vera del camino con cierta perplejidad, conocemos que mañana, lo que de verdad ocurrirá mañana, tendrá su cálido interés. Puede que el encuentro sea fortuito, también episódico, puede que la distancia regrese eterna, never more, seguramente; pero nada vuelve a ser lo mismo, nunca es lo mismo, la memoria persiste sobre el encuentro y con eso es suficiente. Nunca se debe denostar a quien por un instante cometió la gentileza de apreciar tu amplia y grosera humanidad; si además te ha concedido la gloria de la risa, no se admite queja ni reclamación. Otorgar buenos momentos es nuestro deber, nuestra única gloria.
Si aún no han visionado “Lost in Translation” deberían hacerlo, explica muy bien estas cosas, diríase que esenciales.

P.D.: Esta nota es el copiado de un post de Juan Granados, estupendo escritor, que escribió con motivo de una de mis películas favoritas "Lost in Translation". Debe reseñar que cuento con su visto bueno para el atraco que aquí realizo. Gracias Juanito.


lunes, 28 de septiembre de 2009

SALTANDO AL VACIO -HOY ES LUNES

Sube lentamente por la escalera sintiendo el frío del desgobierno, llega a la plataforma y por primera vez siente el vértigo del próximo salto. Se acerca al borde, el cuerpo erguido, las piernas en tensión, los pies perfectamente alineados, los pulgares apenas rozando el borde de la palanca, alza los brazos en cruz, cierra los ojos, se impulsa con fuerza y salta al vacío….No había opción.

Hoy es lunes.



EL CARRO DE JUAN NO ES TAN DISTINTO DEL NUESTRO



Sábado 29 de agosto de 2009 a las 0:21

Un calor insoportable, un bochorno terrorífico y en la esquina, como siempre desde hace casi dos años, con su carro lleno de mierda, la suya, la física, está Juan. No sé si de verdad se llama Juan, él así se hace llamar. Un carro de inmensa mierda aparcado en una esquina de “alto standing”, chuflas del destino. La miseria del saco de basura al lado del bolso de Loewe y los zapatos de Jimmy Choo.
Día tras día, en invierno un café con leche de Strabucks (of course), y un bollo; en verano, una botella de agua (que siempre olvida en la esquina nada más dársela) y el mismo bollo para Juan. Hace casi dos años que ocupa esta esquina, al lado de los despachos “high-tech”, en la misma puerta de una oficina bancaria. Cada mañana, sobre las ocho, le veo levantar el “campamento”, haga frio o haga calor. Un espectáculo dantesco pero más real que muchos de los otros espectáculos que se ven en la misma acera, a la misma hora.
Juan tiene la cabeza perdida, pero sólo algunos días, en función de cómo sopla el viento o de si ha empezado sus enjuagues bucales con Don Simón.
Una edad indefinida, sin familia, sin nada más que el inmenso carro y una vida de extraña bohemia en el pasado, un pasado que, tal vez, tampoco existió nunca y que se inventa sobre la marcha el día que tiene ganas de hablar. Juan, al que hay que mandar a paseo día sí y día también, en función, también en este caso, de si ya ha tenido oportunidad de ponerse ciego con su veneno.
Unos día me llama borde, otros loca y otros me llama madrecita, dependiendo de si le apetece el bollo o si no le apetece. Obviamente, día sí y día también, acabo mandándolo al guano, forma parte del juego. Son las confianzas. Al día siguiente volveré con el bollo y el café con leche, y volverá a cogerlo y me llamará loca, o borde o madrecita, según la mañana que tenga.
Juan hace dos días que no está en la esquina y su carro de mierda tampoco. Nadie sabe donde está. Puede ser que la entidad bancaria que le hacía de improvisado apartamento o que el “alto standing” de la zona, hayan desahuciado, por la brava, a este pobre diablo. Puede que no.
Su carro de mierda molestaba, olía mal, casaba fatal con la fachada de nuestra estupenda calle. El carro olía terriblemente. Miseria y mierda no son gustosas de ver, ni de oler, pero ¿Qué hacemos con nuestro carro? porque el nuestro, que es más bonito y posiblemente de firma, va lleno de mierda igual, pero mierda que no se ve, pero que huele incluso peor.

domingo, 27 de septiembre de 2009

BYE-BYE



Llego a casa después de cuatro días fuera, cosas del trabajo. Era un buen momento, tenía la excusa perfecta para reflexionar sobre un montón de asuntos que había puesto en la maleta y que desde hace algún tiempo voy dejando en el cesto de los asuntos pendientes. Pero, las cosas vienen como vienen y esta mañana, de madrugada, mientras preparaba de nuevo el equipaje para volver, me he dado cuenta que retorno, no sólo con aquello que me fuí, sino con alguna que otra nueva cuestión por resolver. Yo soy así, el capazo de mis "asuntos propios" va in crescendo. Supongo que algún día explotará por el exceso y entonces sólo pido estar desdoblada en mi otro yo, y estar lo suficientemente lejos como para que no me den de llenos todos estos asuntos, como si fueran metralla. Pero mucho me temo que eso no será posible y que me alcanzarán de lleno.
Pero vuelvo a casa. Y aquí estoy de nuevo, con la mesa nuevamente llena de papel que no podré sacar con toda seguridad antes del lunes a las 9 horas pese a los correos electrónicos que ya me avisan de la necesidad de que esté todo resuelto, con la intendencia hecha un asco, con mi propio reclamando la atención que injustamente no se le da, con un gato deprimido que lleva cuatro dias enroscado sobre el último niky que me vió llevar por casa, y la mala noticia que dos seres ya no están, se han ido juntos.
He hablado con L, es mi sobrina, llevaba viviendo con ellos desde que tenía 7 años, formaban parte de su día a día. La he visto cantarles, acunarles pese a tener cuatro patas, contarles sus miedos, sus alegrías, sus desamores, sus cosas, todo desde el quicio de la puerta para que no se sintiera observada. Falta que M, su hermano, que anda por Túnez paseando a su amor, se entere de la noticia. Sé que no eran más que dos animales, de hecho a uno de ellos lo recogí yo y terminó refugiado en casa de mi hermana cuando mi padre me vio llegar a casa con aquella bolita dentro del bolso y no lo aceptó como inquilino. Hablo de hace 17 años,no son pocos. A álguien le puede parecer rídiculo pero para mí, y para aquellos dos crios, que ahora son una mujer y un hombre, puedo asegurar que no lo es en absoluto.
Es curioso pero yo creo que inevitable, se han ido a la vez. Primero él, ella estaba ya sedada pero, según me cuentan, empezó a llorar cuando vio como él moría. A los cinco minutos murió ella. Vivieron juntos y se fueron juntos. Sí eran un gato y una perra, pero que más da, ofrecieron y dieron mucho más de lo que a veces somos capaces de ofrecer y dar los humanos.


P.D.: Prometo no tardar en reflexionar sobre lo que debo.

sábado, 26 de septiembre de 2009

MATER AMANTISIMA-O LA HINCHAZON DE LA VENA DEL CUELLO-

jueves, 24 de septiembre de 2009

DOS LUNARES Y LA COLA DE LA OSA MAYOR



chet baker - i waited for you

DE LOS AROMAS Y LOS TEMBLORES




Ha salido de casa, precipitadamente como cada día. Abre el bolso, coge el Ipod y sin darle tregua al mundo, ya se encuentra acompañada por aquel que suena en ese mismo momento. Camina de manera automática, sus pies conocen el camino, ni siquiera piensa hacia donde se dirige. Llegará donde tiene que hacerlo, es lo habitual. Salir de casa cuando las calles aún no están puestas, perderse un rato por la ciudad sin decidir el rumbo porque éste ya está previamente fijado, es un placer, sólo tiene que dedicarse a escuchar lo que le gusta y procurar no morir bajo las ruedas de un vehículo cualquiera. Y hoy no iba a ser menos, ya está en la calle. A escasos metros, un semaforo en rojo, se detiene aunque no pasa ni un sólo coche. No hay tráfico, aún no, es demasiado pronto. Mientras espera algo la pone en alerta,mira a su alrededor, no hay nadie, busca algún objeto que no sabe cual es, nada, sólo un pequeño rastro en su olfato, un aroma que sin saber como le ha provocado una sacudida indefinida. Vuelve a mirar, nada. Aspira fuertemente, ya no huele nada. ¿Un espejismo?, tal vez pero aún le tiembla el alma y... alguna otra cosa también.


miércoles, 23 de septiembre de 2009

DEL NO DAR UN PALO AL AGUA Y LAS BENDITAS REDES SOCIALES




Cada día me sorprendo más por lo desarrolladísima que tengo la genial virtud de las mujeres para atender a distintas cuestiones a la vez. Hoy mismo, aunque no lo parezca he trabajado y he sacado de encima de la mesa varios temas que tenía “estancados” desde el mes de julio, gestionándolos todos a la vez. Pero cuando de verdad me he maravillado ha sido cuando me he dado cuenta que estaba atendiendo al teléfono a un persona insoportable; era capaz de ser amable con ella pese a que estaba siendo un impertinente; tecleaba en el ordenador con la mano izquierda una chorrada por el Messenger para un compañero que vive en otra ciudad; y con la mano derecha escribía una nota con la compra que debía dejar en casa antes de marcharme estos días. Y así ha sido todo el día. Gracias a los hados soy ambidiestra y puedo hacer ir las dos manos a la vez, lo que es una gran ventaja, sobre todo para hacer cosas tan peregrinas como pintar en un folio mientras con la derecha te atusas el pelo o te colocas bien los pendientes.
Sé que parece que no curre nada. Tener el facebook minimizado o con la pantalla abierta hace parecer vago, lo cual en ocasiones me hace sentir culpable, por lo que acabo cerrándolo aunque sólo sea una cuestión de imagen.
Pero esta mañana, mientras me tomaba un café y me fumaba un cigarrillo (maldita sea), me paseaba por mi trabajo y he visto, a medida que me asomaba a las distintas puertas, que el resto de mis compañeros estaban trabajando de la misma manera que lo hago yo habitualmente, con doscientas pantallas a la vez y sólo dos, todo lo más, profesionales.
He visto el messengers de “C” con más lucecitas que un árbol de navidad, el facebook de “PR” haciendo unos ping-pongs que dejaban sordo al más pintado, y he visto a “A” escribiendo correos electrónicos enviando las fotos de una eslava en bolas que ciertamente estaba de rechupete, y no he querido seguir viendo, más que nada por no terminar pareciendo bollera (a cada cual lo que es de cada cual).
Pero la sorpresa ha venido esta tarde,hoy nos hemos reunido, teníamos que poner en claro distintos asuntos que están en marcha y dejar instrucciones a los que se quedan para que atiendan lo que llegue de los que estaremos fuera. Y parecía imposible viendo el panorama que se veía esta mañana cuando los ordenadores parecían un casino de Las Vegas, lo tenemos todo al día, todo al día que se puede tener con el trabajo que gastamos. Ha sido una sorpresa curiosa.
Así que quizás la introducción de estas porquerías de las redes sociales en nuestros despachos, que creemos nos hacen perder un tiempo brutal, en realidad lo único que han provocado es que de las más de 8 horas que desde siempre nos pasamos sentados en una silla o paseando arriba y abajo por un pasillo interminable (yo determinadas cosas las preparo así, pasillo arriba-pasillo abajo), hayan supuesto que aprovechemos a fondo 4 ó 5 horas de las que allí estamos y el resto lo pasemos tocándonos la breva, pero que al menos lo hagamos con mejor cara (a veces peor cara), pues en un momento dado siempre tienes a un compañero, un amigo, un pariente alegrándote el momento (seremos positivos y no diremos que a veces esos mismos mensajitos nos joden). Todo lo cual no deja de maravillarme al comprobar lo geniales que somos pues, pese al Cristo en que se han convertido nuestros PC profesionales, hasta resolvemos los temas. Debo decir que antes no siempre ocurría, lo cual me hace pensar que el sentimiento de estar perdiendo el tiempo en horas de trabajo no hace ser más eficientes (ya no sé si más eficaces). Ahora incluso nos sobra tiempo para sentarnos en la recepción a fumar (pese a la prohibición), tomar un café colectivo, e incluso comentar las últimas paridas vistas o leídas en internet, todo ello sin olvidarnos de hablar de las cosas que realmente nos importan y que no siempre son laborales (sí, en aquella casa todos somos raritos y casualmente nos llevamos bien).
Sin embargo y pese a todo esto, debo confesar que por culpa de la introducción de las dichosas redes sociales en nuestro cubículo laboral, más de una noche e incluso madrugada, me ha tocado sentarme ante el portátil de casa y terminar aquello que era perentorio y que quedó a medio hacer, debatiendo incluso con el compañero de turno, a través del Skipe, sobre cual era la mejor estrategia a seguir en aquello que nos quedamos por la tarde (al final esto de trabajar así nos costará la vida familiar son siempres las palabras de despedida). Hoy mismo, aquí estoy escribiendo esta parida después de haber cerrado por esa vía un asunto profesional y eso que son más de las 12 de la noche (es la última vez que preparo una ponencia para otro).
Pero hoy he hecho un propósito de enmienda y rehabilitación, no voy a volver a mezclar el ocio con mi vida profesional. Pero sé, porque me conozco, que este propósito me durará media hora, para muestra un botón.

http://www.goear.com/listen/3052dfd/Rehab-amy


lunes, 21 de septiembre de 2009

UN COMINO EN EL RETIRO




Es muy pequeña, demasiado. Sólo tiene dos años. No sabe que su vida se está escribiendo en negro. Ni siquiera en blanco y negro y tonalidades de gris. Porque AN nació ciega, totalmente ciega, nació sin ojos. ¿Suena cruel?, no es que lo suene, es que los fue, es que lo es.
Pero la crueldad con AN no es esa ceguera física que, hoy por hoy, nada puede solucionar. La crueldad con la minusculita AN (porque es más pequeña que un comino), es no darle una vida, una visión de su mundo, basada en las emociones, en las sensaciones, todas ellas ampliadas hasta el superlativo, para que el resto de sus sentidos, su inteligencia, su sensibilidad, suplan la carencia que hoy tiene. Sólo a través de esta ampliación exagerada y brutal de emociones y sensaciones podrá darle pinceladas de color a su mundo, a su vida, a su futuro. Pero para ello necesita que la acompañen, que le enseñen el camino, que sean firmes con ella, que sepan que es una personita. Lo que no necesita a su lado son mequetrefes ni anormales. AN tiene que "ver". Porque AN es una niña encantadora que hoy tiene miedo de todo y no reconoce nada.
Porque ayer en Madrid hacía frio y ese comino paseó por el Retiro a ratos de la mano, a ratos colgada del cuello, con un llanto continuo, pero entre un mar de besos y susurros amorosos. Lloró durante una hora, pero ni en una sóla ocasión intentó soltarse ni zafarse de la mano ni de los brazos que la llevaban, unas manos que sólo conoce por las caricias que en pocas ocasiones puede darle.

Hoy siento una rabia brutal y feroz.




sábado, 19 de septiembre de 2009

Si no fuera



Si no fuera porque ella se contiene. Si no fuera porque él no está. Si no fuera porque él está lleno de miedos. Si no fuera porque él la solto de la mano sin avisar. Si no fuera porque la distancia es un mundo. Si no fuera por lo que es, hoy sólo habría un mundo, quizás por unas horas, pero un mundo.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Mujeres de Ojos Grandes -Angeles Mastretta-

La tía Leonor tenía el ombligo más perfecto que se haya visto. Un pequeño punto hundido justo en la mitad de su vientre planísimo. Tenía una espalda pecosa y unas caderas redondas y firmes, como los jarros en que tomaba agua cuando niña. Tenía los hombros suavemente alzados, caminaba despacio, como sobre un alambre. Quienes las vieron cuentan que sus piernas eran largas y doradas, que el vello de su pubis era un mechón rojizo y altanero, que fue imposible mirarle la cintura sin desearla entera.
A los diecisiete años se casó con la cabeza y con un hombre que era justo lo que una cabeza elige para cursar la vida. Alberto Palacios, notario riguroso y rico, le llevaba quince años, treinta centímetros y una proporcional dosis de experiencia.
Había sido largamente novio de varias mujeres aburridas que terminaron por aburrirse más cuando descubrieron que el proyecto matrimonial del licenciado era a largo plazo.
El destino hizo que tía Leonor entrara una tarde la notaría, acompañando a su madre en el trámite de una herencia fácil que les resultaba complicadísima, porque el recién fallecido padre de la tía no había dejado que su mujer pensara ni media hora de vida. Todo hacía por ella menos ir al mercado y cocinar. Le contaba las noticias del periódico, le explicaba lo que debía pensar de ellas, le daba un gasto que siempre alcanzaba, no le pedía nunca cuentas y hasta cuando iban al cine le iba contando la película que ambos veían: «Te fijas, Luisita, este muchacho ya se enamoró de la señorita. Mira cómo se miran, ¿ves? Ya la quiere acariciar, ya la acaricia. Ahora le va a pedir matrimonio y al rato seguro la va a estar abandonando.»
Total que la pobre tía Luisita encontraba complícadísima y no sólo penosa la repentina pérdida del hombre ejemplar que fue siempre el papá de tía Leonor. Con esa pena y esa complicación entraron a la notaría en busca de ayuda. La encontraron tan solícita y eficaz que la tía Leonor, todavía de luto, se casó en año y medio con el notario Palacios.
Nunca fue tan fácil la vida como entonces. En el único trance difícil ella había seguido el consejo de su madre: cerrar los ojos y decir un avermaría. En realidad, varios avemarías, porque a veces su inmoderado marido podía tardar diez misterios del rosario en llegar a la serie de quejas y soplidos con que culminaba el circo que sin remedio iniciaba cuando por alguna razón, prevista o no, ponía la mano en la breve y suave cintura de Leonor.
Nada de todo lo que las mujeres debían desear antes de los veinticinco años le faltó a tía Leonor: sombreros, gasas, zapatos franceses, vajillas alemanas, anillo de brillantes, collar de perlas disparejas, aretes de coral, de turquesas, de filigrana.
Todo, desde los calzones que bordaban las monjas trinitarias hasta una diadema como la de la princesa Margarita. Tuvo cuanto se le ocurrió, incluso la devoción de su marido que poco a poco empezó a darse cuenta de que la vida sin esa precisa mujer sería intolerable.
Del circo cariñoso que el notario montaba por lo menos tres veces a la semana, llegaron a la panza de la tía Leonor primero una niña y luego dos niños.
De modo tan extraño como sucede sólo en las películas, el cuerpo de la tía Leonor se infló y desinfló las tres veces sin perjuicio aparente. El notario hubiera querido levantar un acta dando fe de tal maravilla, pero se limitó a disfrutarla, ayudado por la diligencia cortés y apacible que los años y la curiosidad le habían regalado a su mujer. El circo mejoró tanto que ella dejó de tolerarlo con el rosario entre las manos y hasta llegó a agradecerlo, durmiéndose después con una sonrisa que le duraba todo el día.
No podía ser mejor la vida en esa familia. La gente hablaba siempre bien de ellos, eran una pareja modelo. Las mujeres no encontraban mejor ejemplo de bondad y compañía que la ofrecida por el licenciado Palacios a la dichosa Leonor, y cuando estaban más enojados los hombres evocaban la pacífica sonrisa de la señoraPalacios mientras sus mujeres hilvanaban una letanía de lamentos.
Quizá todo hubiera seguido por el mismo camino si a la tía Leonor no se le ocurre comprar nísperos un domingo. Los domingos iba al mercado en lo que se le volvió un rito solitario y feliz. Primero lo recorría con la mirada, sin querer ver exactamente de cuál fruta salía cuál color, mezclando los puestos de jitomate con los de limones. Caminaba sin detenerse hasta llegar donde una mujer inmensa, con cien años en la cara, iba moldeando unas gordas azules. Del comal recogía
Leonorcita su gorda de requesón, le ponía con cautela un poco de salsa roja y la mordía despacio mientras hacía las compras.
Los nísperos son unas frutas pequeñas, de cáscara como terciopelo,intensamente amarilla. Unos agrios y otros dulces. Crecen revueltos en las mismas ramas de un árbol de hojas largas y oscuras. Muchas tardes, cuando era niña con trenzas y piernas de gato, la tía Leonor trepó al níspero de casa de sus abuelos. Ahí se sentaba a comer de prisa. Tres agrios, un dulce, siete agrios, dos dulces, hasta que la búsqueda y la mezcla de sabores eran un juego delicioso. Estaba prohibido que las niñas subieran al árbol, pero Sergio, su primo, era un niño de ojos precoces,
labios delgados y voz decidida que la inducía a inauditas y secretas aventuras.
Subir al árbol era una de las fáciles.
Vio los nísperos en el mercado, y los encontró extraños, lejos del árbol pero sin
dejarlo del todo, porque los nísperos se cortan con las ramas más delgadas todavía
llenas de hojas.
Volvió a la casa con ellos, se los enseñó a sus hijos y los sentó a comer,mientras ella contaba cómo eran fuertes las piernas de su abuelo y respingada lanariz de su abuela. Al poco rato, tenía en la boca un montón de huesos lúbricos y cáscaras aterciopeladas. Entonces, de golpe, le volvieron los diez años, las manos ávidas, el olvidado deseo de Sergio subido en el árbol, guiñándole un ojo.
Sólo hasta ese momento se dió cuenta de que algo le habían arrancado el dí que le dijeron que los primos no pueden casarse entre sí, porque los castiga Dios con hijos que parecen borrachos. Ya no había podido volver a los días de antes.
Las tardes de su felicidad estuvieron amortiguadas en adelante por esa nostalgia repentina, inconfesable.
Nadie se hubiera atrevido a pedir más: sumar a la redonda tranquilidad que le daban sus hijos echando barcos de papel bajo la lluvia, al cariño sin reticencias de su marido generoso y trabajador, la certidumbre en todo el cuerpo de que el primo que hacía temblar su perfecto ombligo no estaba prohibido, y ella se lo merecía por todas las razones y desde siempre. Nadie más que la desaforada tía Leonor.
Una tarde lo encontró caminando por la de 5 de Mayo. Ella salía de la iglesia de Santo Domingo con un niño en cada mano. Los había llevado a ofrecer flores como todas las tardes de ese mes: la niña con un vestido largo de encajes y organdí blanco, coronita de paja y enorme velo alborotado. Como una novia de cinco años.
El niño, con un disfraz de acólito que avergonzaba sus siete años.
- Si no hubieras salido corriendo aquel sábado en casa de los abuelos este par sería mío - dijo Sergio dándole un beso.
- Vivo con ese arrepentimiento - contestó la tía Leonor.
No esperaba esa respuesta uno de los solteros más codiciados de la ciudad.
A los veintisiete años, recién llegado de España, donde se decía que aprendió las mejores técnicas para el cultivo de aceitunas, el primo Sergio era heredero de un rancho en Veracruz, otro en San Martín y, otro más cerca de Atzálan.
La tía Leonor notó el desconcierto en sus ojos, en la lengua con que se mojó un labio, y luego lo escuchó responder:
- Todo fuera como subirse otra vez al árbol.
La casa de la abuela quedaba en la 11 Sur, era enorme y llena de recovecos.
Tenía un sótano con cinco puertas en que el abuelo pasó horas haciendo experimentos que a veces le tiznaban la cara y lo hacían olvidarse por un rato de los cuartos de abajo y llenarse de amigos con los que jugar billar en el salón construido en la azotea. La casa de la abuela tenía un desayunador que daba al jardín y al fresno, una cancha para jugar frontón que ellos ussaron siempre para andar en patines, una sala color de rosa con un piano de cola y una exhausta marina nocturna, una recámara para el abuelo y otra para la abuela, y en los cuartos que fueron de los hijos varias salas de estar que iban llamándose como el color de sus paredes. La abuela, memoriosa y paralítica, se acomodó a pintar en el cuarto azul. Ahí la encontraron haciendo rayitas con un lápiz en los sobres de viejas invitaciones de boda que siempre le gustó guardar. Les ofreció un vino dulce, luego un queso fresco y después unos chocolates rancios. Todo estaba igual en casa de la abuela. Lo único raro lo notó la viejita después de un rato:
- A ustedes dos, hace años que no los veía juntos.
- Desde que me dijiste que si los primos se casan tienen h¡jos idiotas - contestó la tía Leonor.
La abuela sonrió, empinada sobre el papel en el que delineaba una flor interminable, pétalos y pétalos encimados sin tregua.
- Desde que por poco y te matas al bajar del níspero -dijo Sergio.
- Ustedes eran buenos para cortar nísperos, ahora no encuentro quién.
-Nosotros seguimos siendo buenos -dijo la tía Leonor, inclinando su perfecta cintura.
Salieron del cuarto azul a punto de quitarse la ropa, bajaron al jardín como si los jalara un hechizo y volvieron tres horas después con la paz en el cuerpo y tres ramas de nísperos.
-Hemos perdido práctica -dijo la tía Leonor.
-Recupérenla, recupérenla, porque hay menos tiempo que vida -contestó la abuela con los huesos de níspero llenándole la boca.

jueves, 17 de septiembre de 2009

BALANCEARSE DE UNA MANO.




Yo no soy escritora, sólo soy una persona que en muchas ocasiones se pierde, se pierde y, aunque no lo parezca, esto no es más que una válvula de escape. Podría coger una pistola y liarme a tiros pero posiblemente sólo recibiría el menos indicado y cuando yo retornara a la realidad me moriría de pena o vergüenza por el caos creado. Pero como digo me perdí, y de la manera más vulgar y ridícula del mundo, a estas alturas. Y necesitaba una mano, y la necesito, para salir de este atolladero en que se ha convertido mi cabeza a fuerza de montar una película que por lo visto poco tenía que ver con la realidad, o con la realidad que yo pensaba. Dos personas, dos pensamientos y nada que ver lo que uno transmite al otro, dos realidades distintas, una locura. A dice BLANCO y B, que anda agazapado bajo a vete a saber que, dice: anda!!! Pero si ha dicho NEGRO.
Y necesitaba una mano para salir de esto, y no necesitaba una mano cualquiera, necesitaba su mano o quizás tampoco, que se yo, puede ser que en realidad no necesite absolutamente nada y lo que necesite es irme a ver a un psiquiatra a la carrera o buscarme un abogado.
Posiblemente éste no sea el mejor momento para escribir nada, sobre todo porque el Rioja a mí me suelta la lengua y me deja a los pies de los caballo, lo cual es una gran faena a la hora de escribir según que tonterías. Con toda probabilidad esto no sea una buena idea. Y mañana por la mañana al leer toda esta diarrea mental me entren ganas de dar un salto mortal con doble tirabuzón y esconderme en el fondo del mar. No es una buena idea, con toda seguridad no lo es. Pero no quiero parar, ahora no. Ya habrá tiempo de arrepentirse por lo dicho o lo no dicho, quién sabe. A fin de cuentas NADA hay que perder y por tanto nada pierde el que nada arriesga.
El riesgo de balancearse del brazo, de la mano de alguien siempre es el mismo. Que en un momento dado, mientras el impulso te tiene con la respiración contenida y a medio vuelo, te suelte de la mano y acabes estrellándote contra una pared. Y uno debería tener capacidad para prever estas cosas. Pero no la tenemos. Y hoy los lamentos son más tontos que nunca, a fin de cuentas nada se ha perdido o quizás sí. Que sé yo.
Lo único que sé es que todo tiene un precio, incluso las locuras.

PD. Que no cuanda el pánico, mañana por la mañana o antes se habrá recompuesto el puzzle que me conforma y posiblemente esta nota ya no esté.

MI QUERIDA AMIGA BERTA y EL SUTILOMETR


Me gusta quedar para tomar café o copas con mi amiga Berta. Es una persona estupenda, extrovertida, alegre, muy mona, pero de vez en cuando hay que pasarle el "sutilómetro" porque cuando se acelera parece que la delicadeza la haya guardado en el fondo de su bolso. Pero en realidad, es pura fachada. Berta es una persona muy reflexiva, más contenida de lo que aparenta, muy amiga de sus amigos, algo apasionada (en exceso digo yo), sensible y terriblemente gilipollas cuando suma una característica con otra sin apuntar bien donde lo hace.
Así que de vez en cuando Berta sufre cortocircuitos que la dejan medio kao.
Hoy, Berta reclamaba un cafe rápido de mediodía, le he dicho que no tenía tiempo, que hoy no podía ser, me ha prometido un red-bull (para sobornarme, sabe que me han prohibido su toma pero que yo me muero por ellos). Como no funcionaba ha amenazado con tirarse a la vía del metro en el que andaba (he olvidado decir que en su niñez quería ser actriz). Así que pese a que hoy, como diría Aida, "no tengo el chi-chi para farolillos", he terminado en un cutre-bar tomándome un cafe (se ha arrepentido de la promesa del red-bull). Ha sido media hora, no más, pero ahora me duele el estómago, no se si por la película escuchada (bien podría ser una película propia), porque el café era más malo que la tiña o porque después de oirla lo que tengo claro es que la gilipollas soy yo.

http://www.goear.com/listen/3879369/Mercy-duffy


miércoles, 16 de septiembre de 2009

UNA REFLEXIÓ SOBRE DEL FET ADOPTIU




De vegades les coses no són tan sencilles com poden semblar. En la nostra vida hi ha tot un ventall d’etapes per les que creiem que estem programats i que es sucediran una darrera de l’altra sense entrebancs.
Naixem, creixem, ens enamorem, fem parella i pel general, arriba el desitg d’augmentar la família. I és aquí on una parella mai pensa, a priori, que no podrà tenir de fills i que, en conseqüència, els desitjos d’ampliar la familia, que ja forma amb la seva parella, es veuran frustrats al menys inicialment.
La vida és capritxosa i el que sembla un fet natural de vegades és converteix en un imposible d’assolir.
Tenir un fill biológic és aquet fet natural que moltes vegades no arriba. Però, com dic, la vida és capritxosa i després de molts ensurts, moltes reflexions i una important unió de la parella, la voluntat de fer familia pot arribar a ser encara més forta.
I és en aquest precís moment, quan en molts casos, comença la gestació d’un fill que neix, no de la panxa de la mare, sino del cap i el cor dels dos membres de la parella. Aquest fill del cor arribarà mitjançant una adopció. L’adopció és una manera més de fer família.
Avuí en día, és molt habitual veure diferents models familiars, i n’hi ha de molt especials. Dins d’aquest últim grup jo incloc a les families adoptants.
Els procesos d’adopció són llargs, desgastants i molt frustrants, peró aquest procés es viu només com una part de la “gestació” que portarà fins el fill desitjat.
Viure una adopción, des del punt de vista dels futurs pares, és viure en una continua muntanya d’emocions, sentiments i continuus estats d’espera sense notícies.
En els últims anys s’ha incrementat les adopcions internacionals front les adopcions nacionals. Els motius poden ser diversos, el primer els temps d’espera. Fins fa poc temps les procesos d’adopció internacional no superaven els dos anys de tramitació, mentre que en una adopció nacional el tràmit es demorava fins a sis o set anys, en el milor dels casos. El fet que s’hagi normalitzat el fet adoptiu i que s’hagi deixat de veure com un tabú social, ha fet que moltes persones optin per la via adoptiva a l’hora de formar les seves fam¡lies. Un altre motiu, és la perdua de la por a les diferències racials que, fins fa relativament poc, es veien com un fet diferenciador en negatiu.
Per últim dir, que el que és el més importat en les adopcions és que en aquestes sempre conflueixen dues necesitats, la d’uns adults que volen ser pares i la d’uns nens que els necesiten per a creixer en el caliu d’una família que els proporcioni una infancia com tot nen es mereix, i una sola voluntad, la dels pares, de que el seu fill del cor arribi el més aviat posible. I tant se val que sigui de la Xina, de Romania o de l’Etiopia.




ALIENACIÓN AEROPORTUARIA

Hoy ha sido uno de esos días en los que no terminas de saber demasiado bien donde andas, todo por el trasiego que me ha supuesto estar a primera hora de la mañana en una ciudad del extrarradio de Barcelona, a media mañana en Barcelona, a media tarde en Baleares y apenas tres horas más tarde, nuevamente un avión y de vuelta a casa. Así que hoy, a parte de correr todo el día, tener los oídos sacando humo de tanto teléfono que he atendido, los dedos escocidos de escribir paridas en facebook, los pies cansados, y la ropa colocada de cualquier manera de la cantidad de veces que he tenido que sacarme la americana, el cinturón y los zapatos para pasar por detectores de metal, he llegado a la conclusión que los seres humanos estamos cada vez más alienados, empezando por la que suscribe.
He estado un rato en la sala de espera de la bonita Terminal I del aeropuerto del Prat y otro rato en la cutre sala de espera que tiene el aeropuerto de Palma. Confieso que no demasiado, procuro siempre llegar con el tiempo justo para embarcar y subirme a un avión en el que lo primero que hago es dormirme (conozco una persona que afirma que por los conductos del aire acondicionado nos rocían con algún gas somnífero. Yo siempre le digo que podría ser, pues soy la prueba viviente de quedarse frita nada más abrocharme el cinturón de seguridad). Y mientras esperaba en la sala de espera, pegada a un netbook a través del cual contestaba correos electrónicos, escribía en el muro de Fb de algún colega, repasaba los últimos documentos que me llegaban a Palma, contestaba al móvil y respondía desde este mismo teléfono a los mensajes que me remitían, he visto a una caterva de tipos encorbatados y de tipas con el mismo aspecto que yo que, en ese momento, estaban todos con los portátiles encendidos, todos contestando los teléfonos móviles, todos con cara de suficiencia y todos solos. De pronto, me he deprimido.
En que nos estamos convirtiendo.

Amy Whinehouse - Will you still love me tomorow

lunes, 14 de septiembre de 2009

SOBRE AQUELLAS PALABRAS "Dilectus "meus mihi" -Santa Teresa de Avila-





Ya toda me entregué y di,
y de tal suerte he trocado,
que es mi Amado para mí,
y yo soy para mi Amado.

Cuando el dulce Cazador
me tiró y dejó rendida,
en los brazos del amor
mi alma quedó caída,
y cobrando nueva vida
de tal manera he trocado,
que es mi Amado para mí,
y yo soy para mi Amado.

Hiriome con una flecha
enherbolada de amor,
y mi alma quedó hecha
una con su Criador;
ya yo no quiero otro amor,
pues a mi Dios me he entregado,
y mi Amado es para mí,
y yo soy para mi amado.

http://www.goear.com/listen/1f506db/Concierto-para-oboe-en-Re-menor-albinoni


DOS DAMAS MUY SERIAS -JANE AUER-


Esta mañana mientras ordenaba parte de mi biblioteca volví a dar con el libro "Dos damas muy serias". Fue un regalo de álguien a quien un dia dije que Paul Bowles, por muy bueno que fuera, tenía el convencimiento había asfixiado a su esposa. En el libro hay una carta fechada en el año 1992, pero ésta me la reservo. Este libro, que a mi me fascinó, es áltamente recomendable.
Siempre he creido en la individualidad de cada uno y no creo en el ir "colgado" de la" fama" de otro, de ahí que hable de Jane Auer. Sin embargo, para los que busquen el libro deben buscar a "Jane Bowles", su apellido de casada (fue la esposa de Paul Bowles).

"Dos mujeres se encuentran al principio y al final de la novela. Entre medias, cada una de ellas sigue un camino que entienden como irremediable. La señora Copperfield abandona a su marido por Pacífica, una joven prostituta que encuentra en Panamá. La señorita Goering decide que la única forma de purificarse es liarse con todo aquel que se cruce en su camino. En su encuentro final ya no se entienden, ni se gustan. Están metidas de lleno en su individualidad. El estilo de Jane Bowles es único. Ambientes asfixiantes, relaciones inacabadas, humor sutil, y frases imposibles van desarrollando esta novela concéntrica y única que nos enfrenta a uno de los cerebros más originales de toda la historia de la literatura."

La reseña es la de la Casa del Libro.

domingo, 13 de septiembre de 2009

EXTRAÑOS NEGOCIOS III y fin, ¿o no?

Lleva levantada desde el amanecer, no es nada especial. Con la vida que lleva es extraño que sus sueños se prolonguen más allá de cuatro horas diarias. Una ducha rápida, dejar las cosas preparadas, un vistazo a la agenda y mientras toma el primer café de la mañana, escribir una nota que pegará en el frigorífico dejando las instrucciones precisas para que todo siga funcionando aunque ella no esté. Un beso. Una carrera a coger un taxi.
Va mirando por la ventana, cruzan la avenida a toda velocidad, aún no hay tráfico, de hecho parece que nadie ha salido todavía a la calle. Quizás es pronto, pero hoy no quiere dejar que se le escape de las manos ni un solo detalle. De hecho ha empezado vistiendo el traje más sobrio que ha encontrado, jersey negro de cuello vuelto y altos botines de tacón. El pelo totalmente recogido.
Repasa los detalles de la operación, una y otra vez. Está todo decidido, el cruce de correos, comunicaciones, faxes ha sido intenso en las últimas 48 horas. Ni una sola llamada de teléfono.
Son las once, el último café antes de la reunión. Llamada a su móvil, la visita que espera ya está en la Sala de juntas. Faltan diez minutos para que sea la hora establecida, no va a entrar antes. Vuelve a su despacho, coge un cigarrillo, mientras lo enciende, mira por la ventana. Un mensaje en el móvil “acuérdate, hoy cenamos fuera”. Mira por la ventana, dispone de cinco minutos, eso es lo que la separa de afrontar de nuevo la presencia de Raúl.
Apaga su cigarrillo (ha prometido dejar de fumar cuarenta veces en los últimos doce meses). Se encamina a la Sala. Por el cristal semitransparente se perciben tres sombras. No titubea ni un instante, ésto, todo, va a dejarlo cerrado hoy mismo.
Entra, saludos profesionales encaje de manos y “Buenos días, Mario Goyeneche,”. Por un momento duda si se ha equivocado de Sala, mira a su cliente, mira al contrario. Nadie le ha dicho nada pero es evidente que Raúl hoy no está.
A cientos de kilómetros, sentado en un despacho, fumando despacio, está Raúl. Dispone de una hora para salir. Se ha encerrado desde que ha llegado cuando aún estaba amaneciendo, sin hacer nada. Debe presentarse ante el Consejo. Nadie le avisó de la inmediatez de esta Junta. Pretextó una reunión y sólo obtuvo halagos, lo había llevado tan bien que no hacía falta que él estuviera en la firma, ya no había nada que discutir, estaba todo cerrado, iría Mario.
Mira por la ventana. Juguetea con el encendedor. Se mira los puños de la camisa, hoy sólo lleva botones. Quizás sea mejor así, a fin de cuentas ¿para que remover el pasado?. El pasado sólo es eso, pasado. Hoy se cierra el círculo, ¿O no?

http://www.goear.com/listen/9929e8d/Bye-Bye-Love-ray-charles

sábado, 12 de septiembre de 2009

DUALIDAD DE LA VIDA



Cuando paras, tomas consciencia de la realidad y desistes de "dejarte llevar", todo se torna complicado. Es muy complicado compaginar la vida, la de verdad, con la que, en muchas ocasiones, hemos forjado durante años en nuestra cabeza y con la que hemos ido creciendo en paralelo. 
Es difícil, todo es difícil. A veces demasiado. Nos hacemos líos, nos complicamos la vida y nos volvemos terroríficamente estúpidos e inconscientes. Lo tenemos todo y en realidad no tenemos nada. 
En ocasiones, de manera irracional, y en otras, con total consciencia, vivimos como si la persona que somos, fuera una totalmente distinta, una casi desconocida. Intentamos que funcione la evidente sin entregarle ni una pizca de nuestra alma que reservamos para la invisible. Un doble "yo", una vida equidistante que camina paralela a la real que, aunque  secretamente lo deseemos, no desaparece ni muta. Pero la realidad es tozuda, muy tozuda y de golpe, con una bofetada, te sitúa de nuevo en el punto en el que estabas antes de salirte de tu propia realidad. Por eso empiezas a caminar como un fantasma, transitando por una existencia que crees no te corresponde. Pero seguimos caminando, más cansados, un poco más locos, un poco más solos, en definitiva, viviendo la realidad que nos ha tocado o, mejor dicho, que hemos escogido, bien o mal, pero ese es otro tema. 
Soy consciente de que parece un texto esquizofrénico, pero es lo que hay. Quizás el sueño o el veneno que tengo inoculado dentro provoquen estas líneas.

viernes, 11 de septiembre de 2009

DOLOR EN EL ESTERNON Y EN EL ALMA


Hoy he visto el desconcierto, la locura y por último el terror en una cara que ojalá nunca hubiera visto, ni tuviera que volver a ver jamás. Las cosas por sabidas o por esperadas no son menos traumáticas. Tratar con niños es difícil, tratar con niños que han sido sujetos de violencia (odio la expresión “objeto de”) es muchísimo más complicado.
Si eso es difícil, más difícil e ingrato es tratar con quienes se suponía que por naturaleza o por ley (cada uno acuda a lo que le dé la gana: iusnaturalismo o positivismo, qué más da), deberían estar cuidándolos, protegiéndoles, queriéndoles para que pueda ser adultos cabales y felices dentro de la locura e infelicidad que rige este mundo; y sólo han sido capaces de darles una vida de ansiedad, angustias, miedos y golpes. Al mundo se le llena la boca de “mi hijo”, “es MI hijo”, y yo me pregunto ese “MI” pronunciado como el posesivo más poseso, ¿qué significa?.
La sangre no es más que un fluido que recorre nuestro cuerpo y nada tiene que ver con el amor o el cariño a un niño. El amor “padres-hijos” se genera a partir del apego sano y seguro que establecemos las personas, pero desde luego no por el hecho de que tengamos uno u otro ADN recorriéndonos las venas. Eso es lo de menos (aunque a veces nos pensemos que es lo de más). Creo que los padres (biológicos o no), son una estación de paso, los sherpas que nos marcan el inicio del camino, pero lo cierto es que a la cumbre uno debe terminar llegando sólo, siendo capaz de volver la vista y agradecer con verdadero amor a nuestros guias lo que por nosotros han hecho desde el inicio.
Pero eso no siempre es así. Hay personas que jamás deberían tener un hijo, no hablo de simple biología. Porque los hijos no son una propiedad a la que se pueda vapulear, golpear, destrozar y manipular. Los niños son esos locos bajitos que serán los adultos semi-cuerdos del mañana, y la esperanza de una vida mejor para todos. Por eso, a veces, no queda otra que intervenir, provocando un inicial dolor a este pequeño que se había convertido en un felpudo humano (que no conocía más realidad que la que vivía entre las cuatro paredes de su casa, por muy horrenda que fuera y que por tanto no conoce otra), para darle una verdadera oportunidad y posibilitar el ejercicio de la resiliencia y darle un giro a su precaria existencia. No debe importarnos demasiado el falso dolor de un adulto que no ha sabido ser persona y que tuvo cientos de oportunidades para serlo, siempre se tienen.
Hoy no sólo me duele el esternón, golpes de la vida, sino que me duele el corazón.

suzanne vega-luka -