lunes, 27 de julio de 2015

LO VITAL




«El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad.»
Gabriel García Márquez



Hay una gran diferencia entre "estar solo” y “sentirse solo". Lo primero acostumbra a ser un estado no siempre sencillo de alcanzar, aunque deseable. "Sentirse solo" es algo muy distinto. La soledad es un sentimiento tremendo que deja las entrañas huecas, que la agrava la impotencia que siempre lo acompaña. Es un abismo en el que se navega a la deriva, abandonado por los que se quisiera tener cerca. En el "estar sólo" hay una voluntad, una naturalidad que se pierde cuando viene impuesta y lo transforma en un sentimiento, en algo íntimo que desbroza por dentro.

Pero algunos pensamos que no hay nada más natural y humano que reclamar un espacio propio, o un poco del tiempo que las obligaciones y la vida compleja nos roba.  Hay placeres mucho más mundanos, pero algo tiene de especial el poder estar a solas con uno mismo, ensimismado en pensamientos que casi nunca surgen cuando uno se encuentra acompañado. 
Enredarse con la propia sombra, sin tener que rendir cuentas a nadie, perderse en actividades que a otros pueden parecer extrañas o estúpidas pero que son fundamentales. Retirarse para no hacer nada o para hacerlo todo.  La soledad querida, buscada de propósito, es una bendición de la que es difícil disfrutar. 
Nos encontramos permanentemente rodeados de gente que casi siempre nos interesan bastante poco y eso, a veces, es complicado de sobrellevar. Puede que por eso que el que busca la soledad de propósito jamás se siente abatido, sino plenamente dispuesto, entregado consigo mismo y frente su propias necesidades. Lo vital, lo fundamental.




sábado, 25 de julio de 2015

DINOSAURIOS





«(...) Pero ¿Qué te ocurre? Sabía perfectamente lo que le ocurría. El amor.»
Siri Hustvedt



Me despierto con un nudo en el estómago que al principio identifico con hambre. Descalza, y con la casa en silencio, me acerco hasta la cocina y me como la última galleta de Pol. Anoto en la lista de la compra: zumo de piña y galletas dinosaurio. El nudo no desparece, aunque no ha quedado ni una miga. Me entran ganas de llorar, o de gritar, o de llorar y gritar todo a la vez. Maldigo el día en que le conocí, el día que llegó a casa diciendo que me quería pero de otra manera, el día que empezó a follarme porque había dejado de hacerme el amor. Maldigo, en definitiva, el día que nació...Pero sé que no es verdad, o que no lo es del todo. Pienso en Pol, lo mejor  que toda esta historia me ha dado, y pienso en su nariz diminuta, en los brazos de boxeador enano que abraza haciendo tanta fuerza que contrae las mandíbulas dibujando un gesto gracioso y tierno, en su todavía olor a leche dulzona. Maldigo el puñetero momento en que firmé que la vida se detenía por semanas, aun sabiendo que eso es lo que tenía que hacer.
Pongo la radio con el volumen tan bajo que la voz del locutor apenas llega como un susurro. Es la costumbre, porque esta semana no se despertará nadie. Y maldigo la República Checa, las rubias naturales y el Mobile World Congress.


lunes, 20 de julio de 2015

INOCENCIA RELATIVA



"Una completa igualdad (para la mujer) significa más que
 el logro de objetivos estadísticos; debe cambiar la cultura".
Kofi Annan



El sexismo es algo que está tan absolutamente arraigado en la mentalidad de las personas que, de vez en cuando, escuchamos patinazos como el siguiente: “A mí me gustaría que fuera una niña, pero pensando en Sergio casi mejor que lo que viene sea un niño, así jugarán juntos”. La frase, si bien no es literal, venía a decir lo que ahora se entrecomilla. Escuchada esta barbaridad de la boca de una presentadora de televisión, con altos índices de popularidad tanto por su trabajo como por haber emparejado con un conocido jugador de balompié, no cabe más que echarse las manos a la cabeza y reconocer que aún nos queda mucho trabajo por hacer. Y si lo afirmo de un modo tan rotundo es porque la frase dicha ante el photocall de turno encierra una gran perversidad. Las grandes discriminaciones, las tremendas desigualdades nacen por cuestiones tan sencillas y cotidianas como ésta y ahí radica parte de su problema. Son los gestos pequeños del día a día los que perpetúan las diferencias y que separan, a veces sin darnos cuentas, a los unos de las otras y viceversa.

Para que los niños y las niñas crezcan sintiéndose iguales deben aprenderlo y aprehenderlo desde sus más tempranas edades, de ese modo, cuando lleguen a adultos, se tratarán como iguales porque se sentirán como tales. Nada mejor que un niño tenga hermanas y que una niña tenga hermanos, si es posible. Es el modo más sencillo de aprender a respetar las diferencias y de aprender, también en este caso, que la existencia de ellas no nos hace mejores ni peores, sino solo diferentes pero totalmente complementarios.

Las palabras no son inocentes y los pensamientos tampoco, por eso hay que ser muy cuidadosos tanto con los primeros como con los segundos y sobre todo cuando, como el caso, quien las dice, quien los muestras, es alguien con trascendencia mediática (nos guste o no).




martes, 14 de julio de 2015

HACHE



 No creas nada de lo que oigas y ni la mitad de lo que veas.” 
Los Soprano



Echarte de menos se escribe sin hache pero, de un modo irracional, absurdo, acabo echando de menos esa hache en la que te he convertido, que no casa con absolutamente nada porque no deja de ser un error superlativo. Un error pluscuamperfecto por el que a veces me relamo el dedo, y por el que otras, con ese mismo dedo, te apunto para disparar con fuego muerto.


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domingo, 12 de julio de 2015

DIARIO 2.0



«Lia lo abrazaba con una palabra, una mirada. Le había abierto el cielo gris,  
la luz se derramaba.  Siempre nos salva un accidente. 
Una persona  a quien jamás hemos visto.»
James Salter



«Tiene un mensaje nuevo». Borro, sin escucharlo, nada más ver su remitente. El pasado tiene nombre antiguo y marida mal con los domingos de café y croissant.

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Moda entre las modas, tatuajes absurdos convertidos en condenas anticipadas que muchos arrastrarán de por vida, maldiciendo el momento en que decidieron convertir su cuerpo en un collage que en verano se airea, con algo de vergüenza, para mayor gloria de las clínicas láser que en septiembre harán su verano a costa de achicharrar el momento esclavo que tuvo más de uno y más de dos. La playa es un escenario excepcional.

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Recibo un ingreso en cuenta. Son los euros devueltos del concierto que canceló Melody Gardot hace unos días Mi gozo en un pozo y los números rojo se transforman, gracias a ellos, en paupérrimos a mitad de mes. Podría gritar un hurra, pero sin demasiado apasionamiento. Fue el embrujo de París, seguro.

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Si su sexo es tan bueno como su lengua, alguien debería ponerle un altar, o invitarle a cenar alentado por un final feliz. No cada día se encuentra a alguien que conjugue con tamaña precisión, ni con el aliento dulzón de las promesas pendientes.

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¿Puedes afirmar que desde el punto de vista humano todo transcurre muy deprisa? Desde nuestro punto de vista, que anda un tanto perjudicado, la humanidad es lenta y perezosa. 

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El amor es un ejercicio legítimo de egolatría, aunque no lo parezca, y un subidón para tu contrario. 


sábado, 4 de julio de 2015

DORMITAR



«¿Y en quién confía usted? - le preguntó Morini.
 -En la gente que come cuando tiene hambre, supongo -dijo el desconocido.»
Roberto Bolaño



Es de agradecer que a esta hora temprana el poco aire que corre no haya huido despavorido con las primeras luces de la mañana. Con el calor, el dormir se convierte en una gesta tan inalcanzable como deseada. Las sabanas son un amasijo revuelto que guarda el calor del cansancio que se acumula por jornadas extenuantes que parecen no acabar con la caída del sol. Es sábado, las obligaciones se relajan.

Preparo la medicina para Dalhman. La proximidad del disgusto nos ronda desde hace un par de semanas, pero mantenemos la rutina para que nada decaiga. Un leve maullido; un poco de agua fresca del grifo al que se encarama con dificultad; una cucharilla para mezclar el polvo de una pastilla diminuta con un poco de atún en lata. Lo engaño como puedo, aunque soy yo misma la que se engaña pensando que la fuente de la vida se encuentra en un comprimido diminuto, que deja esparcido por la cocina un aroma dulzón medicamentoso. Pero es un animal bueno, y aun con dificultad, lo tomará sin protestar demasiado. Y así, después de relamerse un poco, este anciano perezoso buscará la sombra que aún tiene que llegar y dormitará sobre las baldosas del patio durante horas. Un saquito de pelo y huesos enroscado sobre sí mismo. A ratos nos asomaremos para observarlo, lo vigilamos desde lejos, como si de esa manera exorcizáramos la inevitable marcha que está por llegar, más pronto que tarde. Respira tranquilo, sigue durmiendo.

Dalhman dormita y Bill Evans que se cuela por la ventana. El aire que aventa estas primeras horas del día desaparecerá en nada y volverá, otra vez, el calor infernal de este julio mediterráneo, pero Dalhman, por suerte, aun dormita.


miércoles, 1 de julio de 2015

DIARIO 2.0



«La vida es el tiempo que hace. Son las comidas. Los almuerzos en un mantel azul 
a cuadros sobre el cual hay sal vertida. El olor de tabaco. Queso brie, 
manzanas amarillas, cuchillos con mangos de madera.»

James Salter



Europa en boca de todo el mundo y aquel café del que habla Steiner tiembla por las apreturas de una civilización que de civilizada tiene poco. La esencia de la democracia, la esencia de los Derechos Fundamentales todo mezclado con un whisky on the rocks de garrafón con tendencia a generar una colosal resaca colectiva. Harta de la imbecilidad, puede que incluso de la mía propia, me aparto de seguir los debates abiertos en las redes sociales. Mi paciencia, desgastada, no da para más y cierro de portazo, hasta que me lo pida el cuerpo, para ponerme a pasmar por mi mundo menudo, a riesgo de que un cataclismo europeo me envíe a mí y a mis compañeros al guano.

Hoy, mañana. Momento histórico del que salgo corriendo. Sospecho que esta escapada hacía adelante, producto del hartazgo, solo ahondará más en la distancia adoptada respecto de muchas otras cosas. Huyo de la prensa, de la televisión y huyo de los bienaventurados que pontifican sin tener ni idea de nada y que, sin rubor, sientan cátedras tan huecas como el ojo de un tuerto.

Quizá este sea el momento ideal para plantar una sombrilla en mitad de las Islas Feroe (aunque el sol apenas aparezca por ahí), o en la misma Sala de juntas (por aquello del absentismo laboral) deslizarse en una hamaca mullida, rescatar un ejemplar de cualquier novela de Salter y olvidarse de necios y torreznos mientras el hombre o la mujer de tu vida te rasca la espalda, esperando que el mundo explote de pura estupidez.



lunes, 29 de junio de 2015

HIMALAYA


«Sartre dijo que la libertad no vale nada a no ser que se haga uso de ella».
Richard Ford


En la teoría del caos doméstico, el comedero del gato está frente al televisor, el portátil (que amenaza con dejar de estar operativo en breve) sobre la encimera de la cocina y mis libros, con los que preparo el ascenso al Himalaya de la esclavitud, sobre el mármol del baño. Un par de zapatillas aparecen bajo la mesa del comedor y maldigo el lujo de poder esparcir las cosas sin orden ni concierto. Mantener el orden es una muestra de equilibrio, una medida de protección que he abandonado porque puedo.

El ordenador me avisa de que acabo de abrir una sesión desde no sé qué sistema operativo que al parecer no le gusta. Sobre la mesa el teléfono, vacío de programas perturbadores que me desquician a ratos sí y a ratos también, y las gafas sucias. Una revista vieja, un botellín de agua rellenado de té en polvo y una pinza para el pelo. Empiezo de cero, aunque el cero dejó de existir con la primera letra que pulsé intentando encontrar algo detrás de ella.
Buscas y busco. Y mientras, sin demasiado convencimiento, intento limpiar la desazón que me produce que las cosas no sean un poco más sencillas. Encuentro la carta que Grace debía enviar a John y que quedó enterrada bajo el peso de un montón de facturas impagadas. Una bandada de gansos se abre en una uve extraordinaria y el cielo, turbio como el día, parece abrirse como una baya seca. 


domingo, 28 de junio de 2015

REPITA: TREINTA Y TRES



<<Había cesado el ruido de las excavadoras y se oían las voces de los obreros despidiéndose entre sí. Desde hacía mucho rato el sol caliente se colaba entre las rendijas de las persianas; eran listones de luz horizontales que encendían el polvo, cada vez más, hasta que de pronto, como por efecto de una chispa, toda la habitación fue un gran incendio rosado y fosforescente.>> 
Juan Marsé



Existen personas que ilusionan lo mismo que hay proyectos que entusiasman. Pero todo eso, la ilusión, el entusiasmo, tiene un recorrido muy corto si después de las primeras andanadas no hay novedad que lo mantenga y nos haga venirnos arriba. Estos días confusos en lo general y, porque no reconocerlo, también en lo particular, intento observar las cosas desde la distancia y no pronunciarme demasiado sobre nada. La información se contamina de manera continuada generando un gran desconcierto. La contradicción entre lo dicho y lo hecho, entre lo prometido y lo ejecutado, entre los hemiciclos y los baños solitarios, no deja de ser muy sorprendente para algunos. Quiero creer que existen ideas y proyectos maravillosos y que algún día, cuando alguien se decida llevarlos a cabo de verdad, lo hará contra viento y marea. Que los valientes ganarán la partida; que lo pusilánimes quedarán arrinconados; y que los que ofrecieron la tierra prometida, entregando estiércol envenenado, quedarán relegados a la nada.

La vida es intensa y febril. Llena de aventuras que se libran, muchas veces, en la duermevela de gente que espera que mañana sea mejor que ayer, aunque al levantarse, al día siguiente, se encuentren que nada fue como esperaban. Aun así, hay cosas, proyectos, personas, por las que cualquiera, sin estar demasiado loco, puede plantearse que si le dicen ven, se vaya dejándolo todo sin guardarse ningún comodín.






viernes, 26 de junio de 2015

PERPLEJA



Ciencia sin seso, locura doble.
Baltasar Gracian


En algunas ocasiones me deja perpleja la cantidad de conocimientos de algunos. Una reunión cualquiera y cientos de comentarios traídos al pelo sobre lo que sea. Da igual que la tertulia verse sobre la capacitad de flotación de un submarino de la segunda guerra mundial, que del maridaje de algunas uvas para la elaboración de excelentes caldos, que de la últimas novedades en la física cuántica. Todos sabemos de todo, y el que no pues se lo inventa y no pasa nada. El rigor es algo que ya no se estila. Y no seré yo quien diga que no he pecado de meter la pata por un exceso de laxitud de lengua, incluso de mano. Las pruebas existen, no reniego de ellas, por eso mismo a veces me dejo perpleja.