viernes, 1 de agosto de 2014

SAMARKANDA


Que una cosa sea verdad no significa que sea convincente, ni en la vida, ni en el arte.


El problema de tomar decisiones que solo materializan lo que otro ya ha resuelto por ti es la flaqueza en la determinación. Cualquier mínimo movimiento en la partida de aquel puede llevar a cuestionarse si lo decidido no ha sido precipitado. Se genera una duda espesa sobre la interpretación de las cosas, de las minúsculas percepciones que te llevaron hasta allí, que escuece. Pero la flaqueza dura lo que duran los espejismos engañosos porque la realidad es la que es, aunque uno intente esquivarla para no dolerse.

Dicen que en Samarkanda se encuentra la piedra que esconde la verdad sobre los afectos y que los Dioses, después de una feroz batalla con el hombre,  la cubrieron con un lienzo de seda  y la enterraron bajo la arena del desierto para que nadie pudiera dar jamás con ella. Desde entonces,  la zozobra  y la duda nos gana la partida.





martes, 29 de julio de 2014

FATIGA Y POCO MÁS


"Las cosas no se dicen, se hacen, porque al hacerlas se dicen solas."


Hay tiempos de cierta fatiga. No es una fatiga beligerante, solo es eso, fatiga de casi todo. Contra todo pronóstico y en plena vorágine, me tomo la tarde libre. El buzón recoge las llamadas y los correos que caen como plegarias en el desierto. Mañana será otro día. Paso la tarde escuchando a Elvis Costello y releyendo “La aguja dorada” de Montserrat Roig. Son cosas de las filias y de la necesidad de arrimarse a lo que es propio de uno en medio de lo común.
En uno de los capítulos, la escritora relata la anécdota el suicidio Serguéi Esenin en el Hotel Astoria de Leningrado. El poeta, años antes a su voluntario final había contraído matrimonio que con la bailarina Isadora Duncan que terminó en una separación colosal tan tormentosa como el propio matrimonio, como no puede ser de otro modo entre seres apasionados. Esenin, con su propia sangre, dejó escrito un “testamento poético” dirigido a sí mismo que finalizaba: “morir no es ninguna novedad en esta vida, pero vivir tampoco es nada nuevo”.

Termino el capítulo con cierto regusto raro y no es cosa del café americano que se enfría en la taza sin que nadie le haga caso desde hace un par de horas. No es eso. Vivir no es nada nuevo, es cierto, pero pese a que a veces no lo parezca porque la rutina y el tedio lo convierten en un tormento, en realidad, vivir es una aventura, que si bien es puede ser poco novedosa, no deja de ser extraordinaria en lo bueno y en lo malo.

La tarde tiene cierta sensibilidad brumosa, algo así como una especie de corriente eléctrica que queda muerta en medio de la nada. Es así.



lunes, 28 de julio de 2014

OMERTÀ


"Las finanzas son un arma de fuego. 
La política es saber cuándo apretar el gatillo."


Las declaraciones de Jordi Pujol,  el que fuera Presidente de la Generalitat de Catalunya, sobre la continuidad delictiva en la que ha vivido durante los últimos treinta y cuatro años, han provocado una verdadera convulsión en la sociedad catalana, sobre todo en aquella parte que durante años ha considerado al “Molt Honorable” el adalid, el guía, de un futuro Estado catalán. El Sancta Santorum de la esencia del catalanismo, del "seny i la rauxa". Sin embargo, las declaraciones de Pujol solo destapan la punta del iceberg de la corrupción institucionalizada en la que vive Cataluña desde hace ya varias décadas. Nada que no se supiera, aquí y allí. Y cuando hablo de “allí” hablo de todos aquellos Gobiernos del Estado que conocieron, consintieron y miraron hacia otro lado mientra Pujol, y familia, maniobraba en su Califato. Nada nuevo bajo el sol.

Ahora, cuando las reivindicaciones nacionalistas, cuando el clamor por un estado independiente catalán, amenaza con fracturar España, aparece la noticia. Nada es casual. Como tampoco lo es que Pujol y su familia (que se han enriquecido a fuerza de robar), hayan hecho propósito de enmienda y estén dispuestos a confesar que durante años se amañaron el oasis, estableciéndose como Virreyes de un reino sin rey, exacerbando el sentimiento y las pasiones de unos ciudadanos que quieren diferenciarse a fuerza de un “hecho diferencial” que lo es menos de lo que los que se colocaron las anteojeras del nacionalismo están dispuestos a reconocer. 
Hay que saber un poco de historia, acercarse a ella con ganas de conocer, con ganas de saber, con la mente abierta y algunos pilares de algunos discursos se caen ellos solos.

Cuando por allá los años 80 estalló el caso Banca Catalana (no deja de ser curioso otear por aquel asunto. El abogado de Pujol en este asunto, Joan Piquel Vidal, con los años terminó en prisión junto con el Magistrado Pascual Estivill. Pero esa es otra historia de corrupción, o no), Pujol fue imputado, con motivo de la querella que interpuso la Fiscalía del Estado por un presunto delito de falsedad en documento mercantil y apropiación indebida producidos mientras era Vicepresidente ejecutivo de aquella entidad bancaria que fundó junto a su padre. El asunto terminó archivado por orden de la Audiencia Provincial de Barcelona. A los pocos días de aquel archivo, el “Molt Honorable” se asomó al balcón de la Generalitat de Catalunya y, arengando a las masas, pronunció un discurso en el que entre otras muchas cosas dijo que con la presentación de la querella, el Estado había hecho una "jugada indigna" contra Catalunya y exclamó que, en adelante "de ética y moral, hablaremos nosotros, no ellos". El mesianismo llegó con aquello de que quien me ataca a mí, ataca a Catalunya.


Pero por el motivo que sea, que posiblemente sea menos claro y mucho más turbio de lo que creemos, ahora sale a la luz la gran mentira de un político que utilizó la política para enriquecerse, que quiso crearse un Estado a su medida para seguir actuando con total impunidad. Un castillo de naipes que ahora se derrumba sobre el poso de lo podrido de una sociedad sorda, ciega y muda. 
De todo esto, lo peor no es la actuación corrupta del ex President, ni los fraudes, que son de un verdadera infamia social y merecen el reproche y castigo pertinente. Y para ello, para castigar esa actividad delictiva, por la que cualquier ciudadano medio acabaría en prisión, tenemos remedio, si la Justicia no se achanta  (de nuevo, como pasó en el caso Banca Catalana) y el juego de las prescripciones no deja el carrerón delictivo de la familia Pujol en nada. 
Lo peor de todo, como digo, es la ley del silencio que durante años se ha aplicado con todo conocimiento y conciencia, aquí y allí. A los Pujol se les dejó hacer, y vayan a saber el porqué.





viernes, 25 de julio de 2014

RISOTTO


El cielo es negro y gris y rosa en sus extremos,
la luz de las farolas un resto amarillento.
Bajo un golpe de lluvia, llorando, yo atravieso,
innoble como un trapo, mojado hasta los cuernos




Como la Cenicienta, al llegar la medianoche, pensé que debía ir acortando la cena, apure hasta el último minuto y salí corriendo. La maleta sin hacer me estaba esperando en casa y ahí sigue, esperando. Este fin de semana, estaré en Madrid. Dicen que la gente no se casa, que lo de la estabilidad en las relaciones ya no se lleva, pero eso lo dicen los que tienen la suerte de no haber recibido en los últimos meses tres invitaciones a distintas celebraciones matrimoniales.

Al volver a casa, mientras digería un risotto delicioso al que no di tregua, pensé en el calor abrasador que me espera este fin de semana y en lo estrafalario de llegar a Atocha, siempre sofocada y trémula en verano, vestida con manga larga que es lo que hoy demanda mi ciudad. Las distancias ya no son distancias y el clima es pura contingencia.

Toca correr, la maleta aún no está hecha y la cosa requiere cierta pericia. Buen fin de semana.


martes, 22 de julio de 2014

EN REALIDAD, NO ME IRÍA SIN TI



"Entre tú y yo siempre ha estado siempre presente mi mujer. Entre mi mujer y yo has estado tú presente, y eso me ha servido para darme cuenta de lo mucho que la quiero a ella. La tercera persona, Claire. En toda relación hay que buscar siempre a la tercera persona."


No acostumbro a hacer recomendaciones literarias, y no lo hago por muchos motivos. El primero de ellos es cierto pudor. El resto va desde la incapacidad para conseguir transmitir a otros el entusiasmo o la gran decepción, o incluso la indiferencia, que me puede producir un libro; pasando por la pereza que yo misma me produzco y terminando porque soy la peor persona del mundo haciendo reseñas. Las cosas son así. Pero pese a ello, pese a que recomiendo muy poco, esta vez no me queda más remedio que hacerlo. Y hacerlo empezando por señalar que las críticas que se hacen a la literatura que se escribe en este momento, tildándola de bufa, vacía y poco elaborada, es muy injusta.

Hace unas semanas Ediciones Alfabia publicó el último libro de Álvaro de la Rica, "No te vayas sin mí". Una semanas que los que seguimos los libros de Álvaro estuvimos expectantes y un tanto desconcertados, porque después de su anuncio y su presentación, la novela  fue retirada de las librerías. Por suerte, en poco tiempo, el percance que fuera que llevó a su salida de las estanterías se solucionó y actualmente no hay problema alguno para conseguir un ejemplar de su libro.

"No te vayas sin mí" es una novela difícil de catalogar porque, a primera vista, uno podría pensar que se encuentra frente a una novela que trata sobre la historia de un hombre y una mujer que luchan y buscan su posición en el universo del otro, pero es mucho más que eso. Es una novela sobre sentimientos, sobre las terceras personas, sobre las complejas relaciones personales. Estamos frente a una historia que guarda tanta intimidad dentro de su trama, tan reconocible, que es imposible no sentirse vapuleado hasta el tuétano a medida que uno va avanzando por ella. Somos todo y no somos nada.



Acercarse a la novela de De la Rica requiere tranquilidad de espíritu y un paréntesis sosegado en la vida porque si el lector en el momento de acercarse a ella se debate sobre el alambre de las relaciones sentimentales, sobre el complejo entramado de las personalidades embriagantes, puede acabar con un nudo en la boca del estómago que le impida digerir ni que sea un vaso de agua fría. 
Pero uno solo puede saber que se precisa llegar a su lectura en ese estado de tranquilidad personal, cuando se ha sabido subyugado, entregado y derrotado por la novela que la precedió en el tiempo, "La tercera persona" (de la que es continuación la que ahora les recomiendo). No hacerlo con una mínima paz de espíritu puede suponer que el lector se desangre por sus propias costuras.

No podría decir si estamos frente a una novela que gira entorno al amor o al desamor. O si gira alrededor de los encuentros que se convierten en tremendos desencuentros, o si estamos frente una novela que nos habla sobre la necesidad de sobrevivir a toda contingencia emocional. Sinceramente no lo sé, puede que se trate precisamente de todo ello a la misma vez.

Ambas novelas, "La tercera persona" y "No te vayas sin mí", no son de fácil trago en lo emocional. Pero ya que hoy la cosa va de recomendaciones, puestos a recomendar, les recomiendo la lectura de las dos novelas, aunque para comprender y poder seguir la segunda, no sea imprescindible haber leído la primera. La escritura de Álvaro de la Rica emborracha, emociona y noquea aunque aparentemente utilice un lenguaje sencillo y próximo. Pero solo es una sencillez engañosa, de manera que con toda seguridad, se empiece por la que se empiece, el lector quedará atrapado por la escritura de este novelista.



Entramos en esa época del año en que se hace acopio de libros para leer. Sin embargo, no es la playa, al menos no en agosto bajo un sol abrasador y cientos de miles de personas rondando alrededor, el lugar más adecuado para adentrarse en el universo de Claire y Jacob, los protagonistas de las dos novelas que se mencionan en este texto. Puestos a escoger, para la lectura de "No te vayas sin mí", escogería una habitación solitaria, con la ópera Lákme sonando de fondo, y cerca de una ventana cubierta del vaho del invierno.

Les dejo un fragmento:

"Claire, no sé muy bien como despedirme de ti. Sobre todo porque se trata de una despedida definitiva. Tú misma has dicho que yo no formo parte de lo que comenzó a mi alrededor y con mi concurso. Qué duro es despedirse de alguien cómo tú. En realidad ya lo he hecho hace tiempo y cualquier cosa que escriba para finalizar esta carta será una pura formalidad. Pero me gustaría que supieras que para mí has sido alguien. Como una estrella nocturna brillando en el cielo. Una guía. Un resplandor que se ha metido dentro de mí. Eres la persona de la que no me olvido. Tuyo, Jacob."



lunes, 21 de julio de 2014

COSAS QUE A VECES PASAN


"El campo de batalla sólo revela al hombre su propia locura 
y desesperación, y la victoria es una ilusión de filósofos y tontos."



No tienes que representar ningún papel conmigo, Steve. No tienes que decir nada ni hacer nada. Sólo silba. ¿Sabes silbar, no? Juntas los labios y soplas".

Nadie dijo que tuvieras que ser siempre como Marie 'Slim' Browning en “Tener y no tener”. La vida no es cine. La vida es un mañana que nunca llega, una cuerda que se deshilacha mientras tiras de ella, y un pozo en el que apena queda agua fresca. Eso y poco más. 





sábado, 19 de julio de 2014

EN LA CIUDAD



Los poetas y los filósofos tienen lazos secretos con los dioses y los demonios.


Esta mañana el cielo está cubierto. Mirado hacia el norte, se ve bajando desde el Tibidabo una bruma que al llegar a la parte baja de la ciudad se transforma en un bochorno irrespirable, pegajoso, pesado. Salgo a caminar antes de que las agujas del reloj me indiquen que debo abandonar el ocio para dedicarme a algo que se supone mucho más importante aunque no lo sea, pero que al final, importante o no, se convierte en el pan que llevamos a casa. Un paseo sin destino que me convierte en el objetivo de mi propio envite endiablado. Es difícil imaginar las cosas que nos pasan a cada uno por la cabeza, el motivo por el que en un momento dado alguien rompe amarras y se aleja sin que el otro haya tenido capacidad de colocarse en un nuevo sitio. La vida es complicada, a veces.

Me cruzo con un par de ciclistas que corren por las aceras como gamos y cuando creo que voy a terminar en el suelo me sortean casi sin sentir.  A estas horas la ciudad parece abandonada y nada presagia que en unas horas los extranjeros tomarán las calles, convirtiéndonos  a los paisanos en extraños en nuestra propia casa. Mostramos al mundo las bondades de una postal que al acercársela para contemplarla mejor desprende aroma a orín y cierta decadencia resplandeciente, una especie de engaño mágico del que es fácil quedar prendado porque lo feo, lo triste, lo contradictorio queda escondido bajo la alfombra. A veces quedar atrapado entre dos mundos, el real y el que se muestra, es ciertamente una mala faena.







martes, 15 de julio de 2014

DANDO TUMBOS


"Volvió a aflojársele el interés. Bebió más ginebra."


En el cajón encuentro una biblia y una flecha que apunta a la Meca.  En la habitación, además de tres camastros hay un cuadrito de Buda que decora la estancia que el sol calienta hasta convertirla en un horno. Es la única habitación que encontramos en Fanishwi, en el único hotel de todo el pueblo. No es más que una pensión de tres al cuarto pero nos parece una mansión después de días combinando trenes, estaciones y aeropuertos maltrechos. Va a hacer su función, peor que mejor, pero su función a fin de cuentas. Un techo, un camastro y un rincón donde aparcar las botas. No tiene baño, lo compartimos con los dueños de la casa y con algunos inquilinos que descubrimos tumbados en las hamacas de sus cuartos abiertos a los cuatro vientos. Son trabajadores del ferrocarril según deducimos, aún no sé cómo. Somos los únicos extranjeros y eso nos da el privilegio de contar con una llave para poder cerrar el baño cuando queramos usarlo.

A la caída del sol, cuando parece que el calor empieza a dar un poco de tregua,  salimos a la puerta de la calle. Nos invitan a un refresco que aceptamos por cortesía y con la seguridad de que si lo tomamos estaremos estomacalmente muertos. Nos ofrecen unas sillas de enea, como si estuviéramos en cualquiera de nuestros propios pueblos, y entre ellos se ríen sin que entendamos nada. Nos miran con caras complacientes y asienten cada cierto tiempo como si estuviéramos manteniendo una conversación fluida. Su extrema amabilidad lo hace todo sencillo, aunque tremendamente misterioso.

Tengo que encontrar una oficina de correos, en casa esperan noticias, pero aquí, en este curioso rincón del mundo, dar con ella va a ser toda una odisea. Dibujo en un cuaderno un sobre y un avión, y lo muestro como si fuera una obra de arte importantísima. Intento explicarles, con unos trazos más bien malos, que necesito enviar unas cartas pero no consigo hacerme entender, o eso me parece. ¿Qué sabrán aquí de aviones, ni de cartas, cuando todo está al alcance de la mano? Una nueva conversación se inicia entre las seis personas que ahora ya se agolpan a nuestro alrededor. Soy incapaz de comprender absolutamente nada, discuten entre ellos dando voces y por un momento me pregunto en qué va a terminar esta reunión y si realmente comprenden qué es lo que busco. Un corro de gente se forma frente al portón, nos hemos convertido en un espectáculo sin quererlo. Sonríen y hablan cada vez más alto, como si de golpe todos nos hubiéramos vuelto sordos. Las mujeres, las más resueltas, aprovechan el barullo y se acercan de un modo cauteloso, con los dedos preparados para pasarlos por nuestras caras en cuanto hacemos un gesto afirmativo con la cabeza.  Es nuestra piel blanca, las pecas, una rareza pocas veces vista por aquí. La tentación es grande, pero mis dedos, menos avispados o atrevidos que los suyos, se entretienen sobre mi regazo para no cometer la osadía, que podría ser malentendida, de pasar mis manos por sus caras curtidas por el sol. Pero la boca desdentada de una mujer nos sonríe como si esa sonrisa fuera la llave que da paso a poder tocar su rostro que está tan arrugado que bien podría tener cien mil años. 








lunes, 14 de julio de 2014

PORGY AND BESS


Desde el pasado viernes y hasta el sábado 19 de julio, en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, se representa “Porgy and Bess”, la ópera jazz de George Gershwin, interpretada por el coro de la Ópera de Ciudad del Cabo junto con la Orquesta sinfónica del mismo teatro, y dirigida por Tim Murray. “Porgy and Bess” fue en su momento una ópera rompedora, vetada en numerosos teatros del mundo por aquello de que la ópera no era cosas de negros. Cosas de la estupidez humana. La trama es una historia de amor que se sucede en un barrio pesquero de Charlestown (Carolina del Sur) a mediados de los años 30, entre la comunidad afroamericana. Una historia que mezcla el crimen, la pasión, la fidelidad y la dignidad. 
Sobre el contenido y desarrollo de cada uno de los tres actos que la componen pueden encontrar información en cualquier lugar. Es una obra mundialmente conocida, tanto en lo musical, como por la novela escrita por Heyward DuBose y en la que se basó el musical. "Summertime" y "I love you Porgy" son dos de sus piezas más reconocidas

Este sábado noche tuve el enorme placer de asistir a su representación. Una auténtica gozada para el oído, que no para la vista. No porque la puesta en escena no estuviera bien, que lo estaba, sino porque la butaca de la que disponía era nefasta. Encaramada en el quinto piso del teatro, en la segunda fila de éste, y ladeada de modo que medio escenario quedaba escondido a mi visión (salvo que permaneciera en pie durante las tres horas que duró la representación), me impidió disfrutar plenamente de la obra. Me conformé con que fueran los oídos quienes lo hicieran y dejé de cuestionarme absolutamente nada más, al menos mientras estuve allí.
Sin embargo, soy del género tozudo y a la salida no pude dejar de preguntarme sobre la conveniencia de adquirir entradas que no garanticen poder disfrutar ampliamente del espectáculo por el que se paga. Y aquí es donde se centra el tema  de este texto, sobre el coste de algunos espectáculos y su consecuencia sobre ellos.

En este caso, el precio de las entradas oscila entre los 9 euros (nunca he visto entradas a la venta por ese importe, las debe tener guardadas bajo llave y no las sueltan ni en peligro de extremaunción) y los 139 Euros (de las que se puede encontrar las que uno quiera). Cierto es que entre ambos extremos las hay de 19 euros, 29 euros, 44 euros, 59 euros y 89 euros. En este grupo, de las primeras hay muy pocas, muy buscadas y están colocadas en los lugares más inhóspitos del teatro, del resto pues las hay, de más y de menos.

Cuando compré las entradas, hace ya bastante tiempo, lo hice a través de internet. Y con independencia de que ni mi economía en estos momentos, ni mi conciencia, me permite desembolsar los 139 Euros de las supuestamente butacas buens, lo cierto es que en el momento de la búsqueda el aforo estaba completo, salvo en las entradas de mayor coste. Apenas quedaban localidades. Pocos puntitos verdes entre un mar de puntitos rojos que hacían presuponer un “completo” para la función del sábado noche. 
Pero ya antes de los avisos del pronto inicio de la representación, y también durante el entreacto, puede observar que, salvo en el gallinero que estaba completo, las clapas vacías en el aforo del teatro no eran pocas. Solo la platea, donde los abonados son legión, se veía llena. Algo no va bien, o el personal, pese al pago realizado, había desistido de acudir a última hora, o es que, tal vez y sin que pueda asegurarlo, cuando intentan vendernos las entradas por internet nos mienten, dejando solo al alcance del espectador las más costosas. Este es un tema que da para mucho hablar, pero no será hoy.




Sé que los montajes musicales y los espectáculos, en general,  tienen un elevado coste y sé que es muy difícil obtener financiación para los mismos y que gran parte de ellos sobreviven a base de la subvención. Pero sé también, porque no es la primera vez que lo veo, que los teatros (al igual que los cines), no se pueden llenar cuando los precios de sus entradas son intocables para una economía media.

Desde mi butaca económica de diecinueve euros (desde la que sólo veía parte del foso de la música y la esquina derecha del escenario), pude contemplar las butacas vacías a las que hacía referencia (las de coste medio/alto, y mejor visibilidad que en la que me encontraba), mientras que el gallinero (casi a tocar el cielo y de rascarle la cocorota a los dragones que culminan las lámparas del gran teatro), estaba lleno hasta la bandera. Esta situación pone de manifiesto que si las entradas de los espectáculos tienen un precio razonable la gente va pero, cuando por el contrario, el precio del papel se dispara, la imposibilidad acude a vaciar las salas.
A pesar de lo que se pueda pensar, la carestía de las entradas y el consiguiente vacío de las salas solo perjudica a los propios espectáculos, a la divulgación de la cultura y desde luego al espectador. Al final es el pez que se muerde la cola: Entradas caras, menos gente, menos dinero, menos representaciones, menos cultura, y así seguimos. Una pérdida más para todos.

No sé lo que ocurrirá durante los próximos días en los que la ópera seguirá en cartel. Pero si sigue la línea de este pasado sábado (el viernes había sido el estreno), los resultados, en cuanto al lleno del teatro, no creo que sean demasiado buenos. Y es una pena de verdad, porque en este “Porgy and Bess” el Coro de Cape Town trabaja fenomenalmente. Tienen unas voces espectaculares. Cuando el coro canta al completo están más que sobresalientes, pero hay que decir que, en general, son las voces de las cantantes femeninas las que se presentan mayúsculas, destacando la de Xolela Sixaba (en el papel de Bess) y la de Siphamandia Yakupa (como Clara). 

Alguien podría pensar que es una obra menor, interpretada por unos cantantes menores, pero no es cierto. Dos ejemplos de que no es así son las interpretaciones gloriosas del famoso “Summertime”, de Sixaba y Yakupa, que culminan la obra, aunque sin desmerecen el resto de interpretaciones.


Quizá los organizadores, o el teatro, o a quién corresponda (no sólo para esta obra, sino para las futuras) deberían repensar el tema del coste de las entradas y la distribución que se hace de las mismas. Quizás abaratándolas, sin que el espectador tenga que dejarse la hijuela, la pérdida para todos, en todos los sentidos también, sería menor. Y es que a la ópera hay que poder acudir con vaqueros y zapatillas aunque en escena brille el estrás y la purpurina.

viernes, 11 de julio de 2014

LÉGÉREMENT ROSE

                                                                                                
                                                                                            "El sol parece una boca"


Es difícil encontrar el lugar adecuando en el que colocarte. Aquí nadie mira a nadie, nadie escucha a nadie.  El rumor de un televisor amaga cualquier palabra, cualquier gesto. La nostalgia del Martini seco asoma por las esquinas y no hay donde guardarla. Bolsillos rotos que nos desmerecen, que rompen y pierden apuestas. Un perro ladra al sol y quema el desastre de no poder susurrante al oído “Le ciel est légérement rose”.