LAS FORMAS Y LA CONTENCIÓN
Los procedimientos, al igual que las formas, sirven para muchas cosas, entre otras para saber donde está cada uno en cada momento, y como debe seguir caminando sin darse de bruces con lo que se va encontrando por el camino, aún cuando sea algo inesperado. Con las formas, como digo, pasa lo mismo, algunos las consideran encorsetadas, poco naturales e incluso demasiado ñoñas en la sociedad de la velocidad y del tuteo continuado en la que vivimos. Pero yo, de natural jovial, necesito las formas y me siento muy cómoda cuando mi interlocutor las mantiene de la manera más normal del mundo. Lo anterior no está reñido, en absoluto, con ser afable, comunicativo, auténtico e incluso muy cordial pero, la existencia de las formas marca, sin ser necesario que lo hagamos evidente y expreso, hasta donde puede uno llegar con los excesos de confianza y en el trato con el que tiene enfrente. Cuando he sucumbido a los “cantos de sirenas” que emiten los que no creen en la...