Pago con la tarjeta de crédito y salgo
a la calle con un adiós que nadie contesta. He llegado antes de hora. Subir ahora sería descortés. El tiempo es un bien preciado y llegar tarde es tan
descortés como llegar demasiado pronto. Me siento en las butacas del portal y
espero. Echo de menos un portero, un conserje, que me pregunte a qué piso
voy o si estoy esperando a alguien pero nadie manda en esta plaza. En el mostrador se acumulan los folletos de
publicidad. No entra ni sale nadie. Me reclino un poco y miro el teléfono.
Falta una eternidad. Quizá debería salir a la calle, dar una vuelta a la manzana, tomarme un café, otro más, y volver en un rato largo con una especie de resaca
dominguera que me mantenga un poco ausente mientras intento que otros resuelvan lo que yo he venido a hacer. Pero me puede la vagancia,
el calor y la necesidad permanecer sentada sobre los faldones de la chaqueta de
lino para que alguien, si tiene valor, cuando me levante con la ropa hecha un cristo
me diga aquello de que la arruga es bella.
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miércoles, 22 de junio de 2022
NIEVA EN AMSTERDAM
martes, 19 de julio de 2016
OMBLIGOS
¿Es usted un demonio? Soy un hombre.
Y por lo tanto tengo dentro de mí todos los demonios.
Gilbert Keith Chesterton
Vamos de atentado en atentado
aunque nos duelen los que pasan al lado de casa. Pero cada día, a pocas horas
de vuelo de nuestra ciudad, mueren cientos de personas y otros miles viven bajo
el terror y la perdida de unas libertades que en ocasiones solo las conocen de
oídas. El reguero de sangre y miseria parece
imparable. El viernes por la noche, mientras cenaba con unos amigos, recibí un
mensaje en mi teléfono: Golpe de Estado en Turquía. Un buen número de muertos
más y otra gran patraña para procesar. Al día siguiente, el golpe fue menos
golpes, mientras los oscuros intereses de un poder más que mentiroso se cuelan
por las costuras de Europa.
Vivimos en una gran mentira que
se dulcifica a base de juegos estúpidos. Escapamos de la sangre que se va
derramando mirando hacia otro lado. Lamentamos mucho, muchísimo, nos
incendiamos otro tanto pero, al poco, volvemos al Pokemon Go, a las hamacas de
la playa, a lo injusto que es la perdida de las fidelidades ramplonas, y a un gobierno que no acaba de llegar nunca
porque ninguno de los que medran por ahí piensa en el bien común.
Nuestra peor desgracia no es que
seamos objetivo de un terrorismo inhumano que no solo quiere acaba con nuestra
vida y con una civilización entera, sino que somos capaces de olvidarlo en
cuanto dejamos de ver las noticias y volvemos a contemplarnos el ombligo.
martes, 22 de junio de 2010
ALPHAVILLE*
Obedecí la orden recibida, no objeté nada, no tenía ningún sentido hacerlo. Dejé de tener capacidad para decidir mi destino el día que el mundo se transformó en un enorme estercolero donde lo que menos importa es quien somos cada uno de nosotros. Emprendí la marcha dejándome llevar. No importa no tener un rumbo claro, todos los caminos llevan al mismo lugar.
Escondo cualquier atisbo de emoción. Las risas, las lágrimas, los sentimientos, los afectos han desaparecido. Debemos uniformarnos en la nada. Sé a dónde voy.
Un pájaro se posa en el alfeizar de una ventana. Su leve aleteo, intentando mantener el equilibrio, me conmueve, me recuerda a mi mismo no hace tanto tiempo. Aparto la vista, no debo delatarme, pero grabo en la memoria la imagen para que el recuerdo de lo vivo perdure en alguien.
Aquí todo es blanco sobre blanco, negro sobre negro, la aritmética prefecta lo controla todo.
Debo esconderme de mi mismo, de lo que siento y de lo que pienso, si quiero sobrevivir. He llegado a Alphaville
(*) Alphaville película dirigida por Jean-Luc Godard
amaral feat moby -
jueves, 10 de junio de 2010
AMIGOS Y COSITAS VARIAS
Tengo un amigo, un buen amigo, que está pasando un momento de agobio. Como es un optimista por naturaleza y nada plasta, sólo dice que está agobiado, pero no dice que está “muy agobiado”pese a que se le escapa, el agobio, por los poros de la piel.
Lo del agobio no son imaginaciones suyas, ni producto de ninguna paranoia. No. Tiene un panorama para estar "muy agobiado". Demasiados flancos abiertos, ninguno grave, pero sí todos importantes. Él se resiste, pero no es Superman, el agobio ha tocado su puerta y ahí lo tiene, sentado en el sofá de su casa.
Este buen amigo, que dice voy a ser su próxima "ex-esposa" (pese a que me huelan los pies y a que las legumbres me produzcan flatulencias), se empeña en explicarme, día sí y día también, que hay algunas cosas (casi todas inmateriales), algunas personas (casi todas flipantes), que se convierten en necesarias en nuestras vidas.
Nada de eso tiene que ver con el amor, nada. Tiene que ver con otras cuestiones como sentirse a gusto, sentirse acompañado en momentos como, por ejemplo, el de agobio que ahora pasa mi querido amigo. Él, por aquello de quitarle hierro, afirma que nuestros agobios (los suyos, los míos, que son distintos), son sólo producto de burgueses comodones. No voy a llevarle la contraria pese a que yo pienso que soportar algunas "hambres" son más difíciles de soportar que otras.
Sin embargo, en cuanto al tema de lo necesario y lo imprescindible, no tiene que convencerme de ello, yo también lo creo. Hay algunas cosas/personas que por lo que sea se tornan indispensables y por lo que sea, se nos arriman o nos arrimamos a ellas buscando “eso” que nos hace sentir bien. ¿Una postura egoísta? Seguramente sí, pero la humanidad no es perfecta y nosotros menos todavía.
Hoy, mi amigo anda “patasparriba”, con el horizonte un tanto parduzco.
Pero yo que soy de filias y fobias (lo he dicho cientos de veces), bipolar hasta la saciedad, y además visionaria de “pro” (ya lo pueden ir anotando también), puedo decirle, porque es un tipo estupendo y singular, que forma parte de esa limitada lista (sí, sí, también paranoica, hago listas para todo), de los exclusivos y excluyentes, que permito que se me arrimen y a los que yo me arrimo (ya tengo una edad, como para hacer experimentos).
Así que hoy, mi futuro "ex-esposo" (hoy no le daré el disgusto -recuerden que tiene mal día- de decirle que no va a ser posible, que ando pendiente de ingresar en una orden cartujana y de una operación de cambio de sexo), quiero que sepa, porque lo necesita y porque a mí me da la gana decírselo que puede contar conmigo, todo ello con permiso de su actual esposa, por supuesto.
Ánimo campeón, que todo pasa y nada queda.
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