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jueves, 3 de enero de 2013

¿QUO VADIS DOMINE?


Una de las pocas cosas que la crisis no ha conseguido evitar es que por las mañanas, antes de entrar a trabajar, quede con algún conocido de la profesión para tomar un café y poner a caldo al gabinete del Gobierno en pleno. Esta semana, que la gente funciona a medio gas, han sido varios los días que ese café lo he tomado renegando, en silencio, contra las burradas del Ministro de Justicia.

No es ningún misterio hablar del deficiente estado de nuestra “Justicia”. Pero la deficiencia, contrariamente a lo que el Ministro cree, no radica en si los Jueces y Magistrados de este país tienen muchos o pocos días de asuntos propios, o si los miembros del Consejo General del Poder Judicial se escogen entre unos u otros (bueno, eso sí puede ser un problema cuando la política prima sobre la formación técnico-jurídcia de los miembros del Consejo), tampoco es cierto que el problema de nuestro sistema sea la alta litigiosidad. El Ministro pretende hacernos creer que somos un país peleón y marrullero que cuando no tienen nada que hacer se calza un procedimiento judicial a ver que pasa.

Esto es lo que el Ministro, con toda su poca vergüenza de Fiscal en excedencia que no ha trabajado en Justicia más que para fichar durante el escaso tiempo que pasó por la Fiscalía, intenta hacer creer al ciudadano de a pie, provocando con ello un profundo mal a la ya tan denostada Justicia.

El problema de la Justicia en España es otro muy distinto. Hablar de la falta de medios, a estas alturas, es casi ridículo, es así desde el inicio de los tiempos y ahora, en plena recesión económica, no va a ser distinto (el pillaje para conseguir folios de papel de oficio con los que imprimir los mandamientos judiciales no es una quimera, sino una realidad diaria, por poner un ejemplo). Tenemos la ratio de jueces por habitante más baja, no sólo de Europa, sino de la práctica totalidad de los países occidentales. El 30% de los Jueces y Magistrados de este país, hasta la aprobación de la nueva reforma judicial esta pasada semana, eran sustitutos, algunos de ellos con más de 20 años de ejercicio jurisdiccional (a partir de ahora, la práctica totalidad de Jueces y Magistrados sustitutos pasarán a engrosar las listas del paro, sin posibilidad de reciclaje dentro de lo que saben hacer: impartir justicia). La existencia de distintas administraciones gestionando la oficina judicial (las comunidades autónomas tienen su competencia sobre el personal del Juzgado y el Estado sobre los Jueces y Secretarios), la convierten en un tira y afloja constante; y podríamos seguir hablando de una mala gestión del sistema de "justicia gratuita", y llenar mil folios con todo lo que suponen palos a las ruedas del ejercicio jurisdiccional.

Pero el Ministro, que cree que el ciudadano es idiota, además de protestón, no sólo mete la patada en mitad de la boca de los Jueces y Magistrados, con una involución total del sistema; sino que pretende acabar con los males de la Justicia con la implantación de un sistema absolutamente recaudatorio que imposibilita el acceso a la justicia de la mayoría de ciudadanos. Las malditas tasas.

La Constitución Española del año 1978 estableció como Derecho Fundamental de los ciudadanos a la tutela judicial efectiva, lo que se traduce en que los hombres y mujeres que de este país puedan acceder a las instancias judiciales y obtener un pronunciamiento judicial respecto de sus pretensiones.



Establecer un sistema en el que para acceder a una resolución judicial, un ciudadano tenga que desembolsar unas tasas que pueden alcanzar incluso los 1.200 Euros en caso de determinados casos, en un país en el que el salario mínimo interprofesional está en 645,30 Euros; un país en el que una persona con unos ingresos que supongan el doble del IPREM (indicador público de renta de efectos múltiples, cifrado en 532,51 Euros), no tiene derecho a la justicia gratuita, equivale a vetarle el acceso a los Tribunales en busca de una solución a sus problemas.

Nadie pleitea por pleitear, a nadie le agrada tener que exponer sus cuitas ante un tercero, por eso, y porque conozco de lo que hablo, pongo en duda que este sea un país de litigantes exacerbados que necesiten ser coartados económicamente para que dejen de pleitear.

En este momento, a los problemas de la justicia se le suma un mal mayor, su propio Ministro, Sr. Ruiz Gallardón.

http://www.boe.es/boe/dias/2012/11/21/pdfs/BOE-A-2012-14301.pdf






 

martes, 4 de octubre de 2011

HARTITA ESTOY


He llegado a casa tras un día muy cansado. Como no tenía ganas de nada, y cuando digo nada, es nada de nada, me he sentado frente al televisor para vegetar. En los escasos minutos que he resistido frente a ella, he visto una gran cantidad de anuncios. Varios de ellos sobre anticelulíticos, el de unas pastillas para perder peso, el de unos cereales que ayudan al tránsito intestinal y a la pérdida de peso, el de una clínica que, por un módico precio, te hace nos cuantos arreglitos. Vomitivo.
No lo resisto más. La presión por tener unos cuerpos que se alejan de nuestra propia naturaleza es tan bestial que sustraerse a ella es casi un imposible. 

Si una es mujer, muy mujer, tiene, por su propia constitución, curvas. Puede que en algunos casos esas curvas sean excesivas, en otros, exiguas. Pero lo cierto es que las mujeres  (salvo en los casos de las que tienen voluntad para convertirse en auténticos bichos palo), tenemos pecho,  caderas,  glúteos y algunas, incluso, cierta prominencia en el abdomen. Por eso, esa publicidad que nos satura con imágenes tan alejadas de la realidad que parecen una película de terror, me tiene hasta el moño. 
A todos nos encanta estar guapos, gustarnos a nosotros mismos y a  los demás. A mí la primera. Pero estoy hasta el gorro de tanta publicidad, no sólo engañosa, sino creadora de falsos estereotipos.

Alguien debería gritar bien alto que las mujeres de verdad tienen curvas, y yo, sin duda, optar por un baño relajante y no por encender el televisor cuando llego muerta a mi casa.

miércoles, 2 de febrero de 2011

MENSAJES NADA SUBLIMINALES


Me gustaría saber cual es el motivo por el que algunas personas se creen que los demás estamos obligados a aguantar sus impertinencias, sus neuras y demás cositas.

Alguien se preguntará el porqué de una entrada tan bestial. Pues bien, acabo de leer en el periódico un artículo que habla sobre el impacto social del Libro II del Codi Civil de Catalunya, ese que habla del Derecho de Familia; de leer mi correo electrónico con las últimas barrabasadas profesionales; de leer las notas que ayer me dejaron sobre la mesa de trabajo con los mensajes telefónicos del día; y los mensajes que algunas personas tienen a bien dejarme en el blog (estos últimos para que me entere de sus "avances" en la gestión de su estado sentimental para con otros) y, por último, leo las nuevas condiciones que mi entidad aseguradora pretende imponerme atendido a que para ellos, según parece, me he vuelto una persona de riesgo.

Válgame Dios. ¡Que lío! Voy a contestar paso a paso a cada uno de ellos en su correspondiente lugar:
- Al articulista del periódico acabo de enviarle un correo electrónico tachándole de demagogo y proselitista e invitándole a que me rebata los argumentos si tiene bemoles y se olvida de quien le paga.
- A mi aseguradora, le he remitido correo electrónico comunicándole, con la anticipación que las condiciones particulares de mi póliza imponen, la no renovación de la misma y que "ciao-ciao". ¡Ah! y que por favor, no contesten al correo, ni me hagan contra-oferta pues la labor comercial  se hace antes.
- A las llamadas telefónicas ya les daré salida como pueda. Sigo sin poder oir el ruido de una apisonadora con lo que devolver llamadas es un imposible.
- A la persona que en anónimo me deja cada cierto tiempo unos comentarios en mi blog explicándome no sé que historia de vencedores y vencidos, de que al final el amor siempre triunfa, pues mi más enérgica enhorabuena y felicitación por su "logro". Que de verdad que me alegro mucho que al final triunfe el amor y esas cosas, pero que creo que sería más adecuado que eso se lo dijera (que imagino se lo dice) al destintario de su "verdadero" amor, que a mí, como que me interesa más bien poco y este blog no es su consultorio sentimental.

En fin, que parece que hoy el día amenaza lluvia y yo tengo muchas cosas que hacer y el texto de hoy va a ser más bien cortito, como un vómito o un exabrupto, pero es que hay días que son así.

¡Ah! y a ser felices que vivimos cuatro días y tres, como están viendo, amanece nublado.


David Bowie - Modern Love