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miércoles, 13 de mayo de 2020

SILENCIO




La misma calidad que tu ciudad,
tu ciudad de cristal innumerable
idéntica y distinta, cambiada por el tiempo:
calles que desconozco y plaza antigua
de pájaros poblada,
la plaza en que una noche nos besamos.

Jaime Gil de Biedma






Estoy en mi mesa. Frente a la ventana. El horizonte es la tapia de una obra que que la crisis dejó parada.  Nunca más la retomaron. Hay proyectos que nacen muertos y éste puede que sea uno de ellos. Empezó con toda la ostentación del mundo y hoy los pretiles de las terrazas están llenos de verdín. Y ahí sigue, incompleta y no del todo muerta desde que los pájaros anidan entre el hormigón. Cuesta pensar que alguien pusiera su empeño y su dinero en una construcción, no demasiado grande, para abandonarla durante años. Desde mi mesa veo el inicio de la construcción, la disposición de las vigas de cemento y en mitad de todo, un agujero enorme desde el que se puede ver la medianera del edificio con el que colinda. Se me hace extraño que nadie la haya ocupado, que nadie se haya interesado por terminar, o tal vez por derruir y vender la parcela para que otro construya lo que quiera. En tiempos de especulación inmobiliaria todo es posible. Pero ahora, sin servir al antojo del que la parió, se ha convertido en la residencia improvisada de una pareja de mirlos que cada día sobrevuelan los muros y me animan la mañana. Rompen el silencio, la monotonía de los días van pasando y que se clavan en una tapia envejecida en la que hasta el tiempo se ha quedado vacío.











lunes, 27 de febrero de 2012

MILAGROS


Ayer llegó Carla. Llega pronto, muy pronto, demasiado pronto, a los cinco meses de gestación de su madre. Pesa un kilo y mide menos que un comino. Los próximos meses su cuna estará en la incubadora de un fabuloso hospital público.

Ha sido una sorpresa. Hay que esperar a que crezca y crecerá. Estoy segura.

Bienvenida Carla.

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"Mi pequeño tesoro
se halla escondido
entre el valle y el monte
que hay en mi ombligo.
Mi pequeño trocito de gloria,
es el alba que alumbra
una nueva historia".


Presuntos Implicados - Mi pequeno tesoro


 

miércoles, 9 de febrero de 2011

MON


Dice que la estrechez no proviene de no tener un duro en el bolsillo, ni de tener que quedarse en casa porque el mundo se hunde. 
Me cuenta que la estrechez proviene de impedir que tu mente cree, de sujetar el pensamiento para que no vuele, de cercar la imaginación entre paredes de hormigón. 
Pinta y yo me tiendo en su sofá.
Neo se acerca y de un salto se acomoda en mi regazo. Le paso la mano por el lomo  y empieza a estirarse desperezándose para convertirse en un ovillo que  ahora dormita sobre mis piernas.

Mon es creativa, poco práctica, vive en un estado de relativa felicidad. Desprende luz. A veces pienso que las estocadas que le perforaron el corazón la transformaron, por eso, sólo por eso, todo lo siente pero nada le duele. La envidio. 
Me recuesto y la miro. Neo me mira, y yo lo miro.  

Mon ya no está, vuela con un pincel en la mano.
Acaricio el lomo de Neo, cierro los ojos y empiezo mi vuelo. Traspaso la pared buscando mi aliento mientras sujeto con fuerza la nota que llevo en mi bolsillo.

“Quería vivir, y todo lo demás no significaba nada. Vivir y vivir mi vida, como quisiera y tanto tiempo como quisiera. Entre dos caminos posibles, me había decidido esa noche, en el instante decisivo, por el camino de la vida. Si hubiera cedido un solo instante en esa voluntad mía, no hubiera vivido ni una hora. De mí dependía seguir respirando o no. El camino de la muerte hubiera sido fácil. El camino de la vida tiene igualmente la ventaja de la libre determinación. No lo perdí todo, seguí teniéndolo todo.” 
Thomas Bernhard (El aliento)


carla bruni - quelqu un m a dit