miércoles, 9 de febrero de 2011

MON


Dice que la estrechez no proviene de no tener un duro en el bolsillo, ni de tener que quedarse en casa porque el mundo se hunde. 
Me cuenta que la estrechez proviene de impedir que tu mente cree, de sujetar el pensamiento para que no vuele, de cercar la imaginación entre paredes de hormigón. 
Pinta y yo me tiendo en su sofá.
Neo se acerca y de un salto se acomoda en mi regazo. Le paso la mano por el lomo  y empieza a estirarse desperezándose para convertirse en un ovillo que  ahora dormita sobre mis piernas.

Mon es creativa, poco práctica, vive en un estado de relativa felicidad. Desprende luz. A veces pienso que las estocadas que le perforaron el corazón la transformaron, por eso, sólo por eso, todo lo siente pero nada le duele. La envidio. 
Me recuesto y la miro. Neo me mira, y yo lo miro.  

Mon ya no está, vuela con un pincel en la mano.
Acaricio el lomo de Neo, cierro los ojos y empiezo mi vuelo. Traspaso la pared buscando mi aliento mientras sujeto con fuerza la nota que llevo en mi bolsillo.

“Quería vivir, y todo lo demás no significaba nada. Vivir y vivir mi vida, como quisiera y tanto tiempo como quisiera. Entre dos caminos posibles, me había decidido esa noche, en el instante decisivo, por el camino de la vida. Si hubiera cedido un solo instante en esa voluntad mía, no hubiera vivido ni una hora. De mí dependía seguir respirando o no. El camino de la muerte hubiera sido fácil. El camino de la vida tiene igualmente la ventaja de la libre determinación. No lo perdí todo, seguí teniéndolo todo.” 
Thomas Bernhard (El aliento)


carla bruni - quelqu un m a dit