Mostrando entradas con la etiqueta Nora Jones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nora Jones. Mostrar todas las entradas

jueves, 31 de diciembre de 2015

PUNTO SEGUIDO



Extraño, ¿verdad? La vida de cada hombre toca muchas vidas, y cuando uno no está cerca 
deja un terrible agujero, ¿no es cierto? Ya ves, George, tuviste una vida maravillosa.
Que bello es vivir




El pasado es un lugar al que de vez en cuando regresamos para reencontrarnos con lo que un día vivimos, con todo aquello que se nos quedó pegado a la piel y a los sentidos. Por eso no es extraño que las sensaciones que sentimos, entonces, regresen a nosotros cuando pisamos aquella casa que hace años que dejamos, volvemos a las calles que nos vieron crecer, o cruzamos aquel rincón en el que las palabras de amor parecían eternas. El presente nos lleva por caminos dispares, nos arranca la inocencia y los propósitos de futuro que un día atesoramos en la recamara de nuestra conciencia y nos llenaba de esperanza. Pero no hay más futuro que el que transcurre en el mismo instante en que piensas en él, ni otro mañana que el que ahora mismo palpas, aunque en ocasiones nos roce el pasado escondido entre las sensaciones que a veces percibimos mientras el tiempo va pasando, reduciéndonos a lo que al final seremos. Los años no son más que las arrugas del tiempo que se recorren esperando unas manos cálidas que acojan siempre, unas palabras de consuelo prestas para cuando el dolor llega, y la certeza, a veces nublada por las dudas, de que pese a todo, a lo contingente de ciertas mansedumbres y crueldades que impone la vida, ésta vale la pena. Feliz año nuevo.


domingo, 8 de julio de 2012

A ESTE LADO DEL PARAISO



Balanceo el pie mientras monopoliza una conversación con la que me envuelve. No hay ni un gramo de afectación, ni de falso encantamiento aunque sus dedos jueguen con los míos en varias ocasiones, aunque su mano, excesivamente tibia, rodee mi cuello y de un modo firme lo acaricie aliviando la tensión que arrastro.

No son gestos de seducción que no caben, ni falta que hacen. Lo sabe y lo sé. No existe tensión sexual no resuelta, la resolvimos en su momento, y desde entonces nuestro sexo se compone de compartir un lenguaje común y un modo de hacer tan similar que no es necesario explicar algunas cosas.

No sé cuantas horas hace que nos sentamos frente al mar pero deben ser muchas porque, sin darnos cuenta, pasó de un inmenso aguamarina, a un intenso cian. La gama de azules es inabarcable, casi tanto como tú. 

Tiene que viajar y yo que volver a casa. Dos horas de trayecto por una vía rápida, monótona que me permite pensar en el preciso instante en que nos dimos cuenta que algunas cosas estaban más allá del sabor salado de la piel y de la necesidad de compartir una cotidianeidad abrumadora y desconcertante, incomprensible e irreconciliable con algunas realidades mundanas.

Bebemos agua mineral y el mar, que viaja paralelo con nuestro regreso, se oscurece y desaparece confundido con la línea de un horizonte que se apaga al llegar la media noche. 

******************************
"Él que sobre todas las cosas amaba la muerte, amó y vivió con deliberada y pervertida curiosidad, tal y como ama un enamorado que deliberadamente se reprime ante el prodigioso cuerpo complaciente, dispuesto y tierno de su amada, hasta que no puede soportarlo y entonces se lanza, se arroja, renunciando a todo, ahogándose".


Charlie Hunter & Norah Jones - More than this

jueves, 1 de marzo de 2012

NUNCA EL TIEMPO ES PERDIDO -MESFOTOPERIODISME al CCCB-



Hace casi un año la tierra rugió, se sacudió el polvo de los hombros y convirtió el mar en una gigantesca ola que arrasó Japón, trasnsformando parte de la isla en un páramo yermo. Por primera vez oímos hablar de Fukushima, de Minamisanriku, de Miyagi, y de algún otro lugar que, pasadas las semanas, olvidamos para continuar con nuestras vidas, y no volvimos a pensar más.



El día ha empezado muy pronto. Un taxi me recogía a las 05:30 a.m. para dejarme en la estación del tren. A medio camino y a una velocidad de 285 kilómetros hora, recibo una llamada, cambio de planes. Busco un billete de vuelta y a media mañana vuelvo a estar en el punto de partida. He descrito un círculo  casi perfecto en apenas tres horas.

Tres horas después, cerrando el círculo, estoy en el CCCB. Se inaugura la exposición “Mésfotoperiodisme". Tenía especial interés en no perdérmela y, al final, por aquellas cosas inexplicables que a veces ocurren, cambio una sala lúgubre por esta espectacular muestra.  Apenas hay nadie, y no es porque no merezca la pena, sino porque dudo que para la mayoría el pasado reciente pueda tener interés. Sin embargo, lo tiene y mucho.


Recorro los pasillos vacíos, en casi penumbra y, sin prisa, me siento para contemplar las fotografías que Martina Bacigalupo realizó a Filda Adoch. La crónica de una vida cotidiana en un campamento de Uganda.  Las fotografías, todas en blanco y negro, conmueven. A Filda le falta una pierna, una mina antipersona acabo con ella. Una mujer coraje a la que los rebeldes arrancaron dos maridos, un hijo y la mutilaron de por vida.  
Con sus fotografías Bacigalupo demuestra que es posible narrar una vivencia  mediante la imagen, explicar el horror de la historia sin quedarnos sólo en los momentos de violencia exacerbada. Bacigalupo recibió el premio Canon Mujer Foto-periodista 2010 de la "Asociación de mujeres periodistas".


Sigo caminando sin encontrarme a nadie. No encuentro nada por el camino, salvo el horror de las revueltas del Yemen, de Libia, Egipto y Barehin. 
Yuri Kozyrev lo retrata con una crudeza estremecedora. 


El horror de los cuerpos calcinados, de los muertos, de los que esperanzados claman por las calles.


Y al final, “Japón 2011”, y de golpe, Fukushima, el tsunami, la destrucción vuelve a estar presente. Una colección de fotografías espectaculares, estremecedoras, seleccionadas por la revista "Days Japan", de entre la obra de más de cuarenta fotógrafos japoneses (Kazuma Obara, Kuri Takashashi, Ryuichi Hirokama, Toru Harai, Toru Nakata, entre otros mucho), que muestran las consecuencias de aquella ola bestial que arrasó Japón y mantuvo en vilo al mundo, pero sólo durante el tiempo que aquellas brutales imágenes estuvieron en su retina. Pero hoy vuelven, cuando apenas hace un año de todo aquello, para que no olvidemos.


Se me termina el tiempo, tengo que volver a la rutina. Voy a volver caminando, pensando en lo visto, en lo que espero no tener que ver jamás, y en lo que nunca veré por mucho que lo quiera. 


Un cambio de planes de última hora, un buen cambio, para mí y mi conciencia. Y es que siempre es así, los mejores planes son los que no se planean, los que se improvisan aunque sea de una manera extraña como hoy.

Me sobra la americana, me faltan las gafas de sol, y un par de horas de sueño, pero no puedo por menos que dar por bien empleados los kilómetros andados y desandados para nada. 

Les recomiendo vivamente que improvisen, si pueden. Y, si no es posible, no duden en organizarse y pasarse por esta exposición, seguro que no les decepcionará.

http://lavidaesunsusurro.blogspot.com/2011/03/japon.html



 

martes, 25 de mayo de 2010

CRÁTERES LUNARES Y DESPEDIDAS


¿Cómo te despides de alguien sin el cual no puedes vivir? Me cae la pregunta como una losa y ya no oigo nada más. Acabo de entrar en la burbuja, mi propia burbuja de cristal. Pasaré las horas a oscuras, meciéndome en mis pensamientos, buscando la respuesta a ¿Cómo te despides de alguien cuando no puedes vivir sin él? Un esfuerzo inútil. No la voy a encontrar, porque yo no puedo despedirme de ese sin el cual no puedo vivir. Puede que él se de media vuelta, cierre la puerta a sus espalda y que no vuelva a verle más, a oírle jamás, que nunca vuelva a saber de él pero, por el momento, no podré vivir sin él. Seguirá estando aquí, en mi cabeza, para bien o para mal. Una vida inundada de recuerdos reales e imaginados. Por eso no me despido nunca. No caben los adioses cuando su presencia sigue estando presente en todos y cada uno de los gestos cotidianos, en todo lo que tocas, en todo lo que hueles, en todo lo que ves. Sólo el tiempo lo difuminará y terminará desdibujándose entre los días y las noches que transcurren entre recuerdos que se desmenuzan en partículas enanas hasta casi desaparecer.

Nos transformamos en recuerdos, en el que dejamos en los demás y en el que los demás dejan en nosotros.
El corazón, una superficie lunar horadada a base de recuerdos.

ray charles nora jones- fever -

jueves, 8 de abril de 2010

395 DIAS +


Tengo una hora por delante y una incertidumbre. En una hora, sólo en una, las cosas pueden dejar de ser lo que son. Mato estos minutos intentando no pensar en ello. Sin embargo me doy cuenta que, desde que me he levantado, estoy condicionando todos y cada uno de mis movimientos, cada una de las palabras dichas, a ese minuto que está por llegar.
Me paro frente a la maceta. Forma parte del ritual, lo mismo que la foto en el fotomatón de la salida del metro. Veo que el limonero no consigue salir adelante, le quito una  flor seca, dicen que no deben dejarse las flores muertas. Han pasado 395 días desde la última vez que lo vi. No ha conseguido que su tronco pase de ser un mero palillo. Pero sigue allí.
Guardo en el bolsillo, cuatro fotografías tamaño carnet y una flor seca.
Quiero 395 días más.