martes, 25 de mayo de 2010

CRÁTERES LUNARES Y DESPEDIDAS


¿Cómo te despides de alguien sin el cual no puedes vivir? Me cae la pregunta como una losa y ya no oigo nada más. Acabo de entrar en la burbuja, mi propia burbuja de cristal. Pasaré las horas a oscuras, meciéndome en mis pensamientos, buscando la respuesta a ¿Cómo te despides de alguien cuando no puedes vivir sin él? Un esfuerzo inútil. No la voy a encontrar, porque yo no puedo despedirme de ese sin el cual no puedo vivir. Puede que él se de media vuelta, cierre la puerta a sus espalda y que no vuelva a verle más, a oírle jamás, que nunca vuelva a saber de él pero, por el momento, no podré vivir sin él. Seguirá estando aquí, en mi cabeza, para bien o para mal. Una vida inundada de recuerdos reales e imaginados. Por eso no me despido nunca. No caben los adioses cuando su presencia sigue estando presente en todos y cada uno de los gestos cotidianos, en todo lo que tocas, en todo lo que hueles, en todo lo que ves. Sólo el tiempo lo difuminará y terminará desdibujándose entre los días y las noches que transcurren entre recuerdos que se desmenuzan en partículas enanas hasta casi desaparecer.

Nos transformamos en recuerdos, en el que dejamos en los demás y en el que los demás dejan en nosotros.
El corazón, una superficie lunar horadada a base de recuerdos.

ray charles nora jones- fever -