A DIEZ MIL KILÓMETROS DE AQUÍ
El diez es un número circular. Una cifra demasiado próxima a lo escaso, a lo pequeño, demasiado lejana aún para lo que se convertirá en enorme. Las primeras dos cifras para cualquier cosa. Me veo las puntas de los dedos de los pies mientras balanceo la pierna . E mpiezo a pensar que debería cambiar esta mesa de cristal. Me pinto las uñas de color visón, abanico el aire con la mano para que se sequen y así, casi d e inmediato, con el esmalte aún blando, mojo un poco de algodón en acetona y hago desaparece pinceladas de vanidad. Ayer murió mi padre, ayer pero de hace diez años. Fue un sábado, también. —¿Háblame de los muertos? —Dice Dalhman desde su almohadón, pero yo no quiero hablar de muertos, no quiero hablar de nada. Pienso en que aquel sábado hacía un sol radiante y que hoy, diez años más tarde, el cielo ha reventado en cascada y el agua se acumula sobre el asfalto. A más de mil kilómetros de aquí, el mar bate unas ola...