Mostrando entradas con la etiqueta Nick Cave. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nick Cave. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de noviembre de 2020

FICCIÓN

 


“Llevo un par de años que ojalá los pudiera devolver".

Una pistola en cada mano -Cesc Gay



Hay canciones que cuando llegan se quedan y se convierten en favoritas. Una especie de botiquín de mano pronta que igual curan, que desmantelan de arriba abajo. Canciones para las que no pasa el tiempo y que se mantienen aunque se vayan incorporando otras. Todas van sumando y pocas causan baja. La música, algo que no tengo claro si es un invento, un descubrimiento, es fundamental. Pocas cosas se explican sin "ese" ruido excepcional que va haciendo poso y que, aunque de ahí no pueda nacer una margarita, al final, termina por explicar cosas de uno mismo por mucho que las letras, los sonidos se encuentren a años luz de nosotros mismos. Por eso somos capaces de emocionarnos con canciones que no entendemos en absoluto, con sonidos que nos son extraños y difíciles de comprender. La música también define y el repertorio va envejeciendo a la vez que lo hace uno mismo. Busco entre las listas de reproducción de Spotify y ahora, suena “Are you the one” de Nick Cave.  Cierro los ojos en un gesto un tanto ridículo, aunque nadie lo ve, y me viene a la cabeza aquello de que la vida es eso que pasa mientras escuchas, en bucle, las mismas canciones de siempre. Un frase de chiste improvisado, absurda como medianamente cierta. Fuera sigue lloviendo. Existen instantes que se construyen sobre una ficción que se sostiene por el hilo de los acordes compartidos que desaparecen cuando se hace el silencio.


domingo, 27 de enero de 2019

CORINDÓN




Los dos Dronestagrams, el optimista y el melancólico, se suman a nuestro archivo cada veza mayor de paisajes posibles.

Teju Cole, Cosas conocidas extrañas







Cuando uno sufre una desgracia importante empieza a dar marcha atrás, intentando volver  y analizar, aunque sea someramente, por todos los hechos que se fueron sucediendo a lo largo del camino que llevó al desastre y empieza a formularse preguntas que pocas veces tienen respuesta. ¿Por qué atendí el teléfono? ¿Por qué fui hasta allí? ¿No me apetecía nada y sin embargo fui? ¿Por qué tuve que decir aquello? ¿Cómo es posible que no me diera cuenta lo que estaba sufriendo? ¿Por qué no guardé la lejía en el armario del patio? Intentamos retroceder a lo largo de todas las decisiones que fuimos tomando momentos antes, sin darnos cuenta que casi todas ellas fueron procesos automáticos a los que no atribuimos consecuencia alguna porque todo era inocente, cotidiano, casi normal. La creencia de la responsabilidad se transforma en culpa casi siempre de una manera engañosa. Porque uno puede ser responsable directo de sus actos pero, en ocasiones, no de las consecuencias  que entrañan, quizá porque no eran para nada previsibles o jamás se nos pasaron por la cabeza.  El azar o incluso el actuar de otro, voluntaria o involuntariamente,  van acompañándonos, a veces de una manera invisible, en todo el proceso  que termina en una debacle de la que remontar a veces se torna imposible. La vida nos pone a prueba con la misma dureza que tiene una veta de corindón  y la culpa,a la que invitamos porque no sabemos hacerlo de otra manera, dinamita la posibilidad, al menos durante un tiempo, de resituarse en una vida que a todas luces será distinta. La culpa y la responsabilidad no siempre son la cara de una misma moneda y el azar, cuando la desgracia se presenta frente a la puerta, tiene más peso del que uno está dispuesto a darle. Pero saber eso no alivia absolutamente nada.






viernes, 1 de mayo de 2015

PREGUNTAS



Con todas mis ideas y necedades podré fundar muy pronto una sociedad anónima
 para la difusión de ilusiones hermosas, pero nada fiables.
Robert Walser


Cada vez que sucede una catástrofe nos llevamos las manos a la cabeza, invocamos a cualquier cosa que pueda dar consuelo y, al final, terminamos formulando la misma pregunta “¿Por qué?"  Cuestión absurda porque los desastres naturales, como el ocurrido en Nepal esta pasada semana, no tienen respuesta. La pregunta adecuada, como casi siempre en todo lo que concierne al ser humano, precisa ir más allá de la simple necesidad de una explicación inmediata que pretende intentar dar sentido a un pasado ya irrevocable que casi nunca lo tiene. La pregunta, la que nos debemos, siempre, es  “¿Para qué?” Y es en las respuestas a ese interés a futuro que provoca el interrogante a unos hechos calamitosos que no van a cambiar, donde podemos encontrar alguna salida que siempre se encalla y no llega cuando la pregunta es la equivocada y nos enrocamos en la búsqueda de motivos, de explicaciones, que casi nunca son los que queremos.


domingo, 25 de mayo de 2014

CAMINAR



"Toda la vida del alma es un movimiento en la penumbra.
 Vivimos en un titilar de la conciencia, 
nunca seguros de lo que somos o de lo que suponemos ser".


Caminas por las calles y lo haces sin importarte si es de día o de noche. No tienes sensación de peligro. Entras en el primer colmado con el que te cruzas solo porque necesitas aflojar la marcha y alargar el tiempo en esta travesía sin puerto definido. Al entrar, el olor a fruta madura, a desinfectante y a orín te revuelve las tripas, te entra la basca y aprietas el paso para salir y que el aire sucio de la calle borre la angustia del vómito contenido.

Sigues caminando, sin prisa y te paras frente a los escaparates cerrados sin ver nada, aunque de vez en cuando es tu propio reflejo el que te llama la atención. Y mueves los brazos, ahora el derecho, después el izquierdo, te saludas, inclinas la cabeza para decirte adiós y seguir tu camino hacia ninguna parte.

Pero caminas y de esa manera pasan los días, te desprendes de todo, de casi todo, guardando tan pocas cosas que te vuelves liviano y una especie de borrachera te hace seguir, caminar sin prisas, sin parar nunca, como si así pudieras libertarte de las bestias y del miedo. Te estremeces porque te sientes, por primera vez, más tú que nunca y la vida te parece suspendida de tus pies, de tus ganas de seguir  aunque sabes que estás en mitad de un paréntesis, demasiado emocionado, demasiado transparente y que los ojos del hurón siguen vigilando para morderte en cuanto te detengas.



martes, 22 de octubre de 2013

A VECES NOS EQUIVOCAMOS DE MONTAÑA -FICCIÓN-


Casi siempre las cosas grandes son las que menos importan. A menudo, las que nos marcan la vida son las cosas pequeñas, el día a día que por mor de aquellos que nos vamos encontrando por el camino devienen extraordinarias, enormes. Tropecé con el cine de Cesc Gay hace muchos años, cuando era un completo desconocido y sus películas, apenas un par, pasaban desapercibidas. Desde entonces me convertí en una incondicional de su cine y creo, que no han sido pocas las veces, que he predicado sobre su obra, sobre su existencia. Me gusta su cine, la manera en que creo que ve la vida, porque sólo entendiéndola de un modo muy concreto se pueden crear historias como las que nos ofrece.
Entre mis favoritas "Ficción".




Corría el año 2006 cuando, por primera vez, vi la película “Ficción”. Me senté en la sala de un cine cualquiera. No tenía ninguna otra intención que no fuera pasar la tarde. Sin más. Apenas conocía nada de Cesc Gay, Krampac todo lo más. La elección, de entre la cartelera, fue sencilla, todo me sobraba y la necesidad de desconectar sin aspavientos, sin complicaciones,  me sentó frente a ella.


El error fue de bulto, me equivoqué. Nada más comenzar me sentí atrapada en esta historia, sin historia. Puede que al principio, solo al principio, fuera porque la banda sonora es estupenda y escuchar a Nick Cave en una de las canciones que más consiguen emocionarme (Are you the one –I’ve been waiting for-), me dejara con el corazón en carne viva, o puede que fuera, precisamente, porque todo empezó transcurriendo con una normalidad absoluta y lo que veía podía ser parte de mí misma y no me lo podía creer.

La trama es sencilla. Alex y Mónica, un director de cine y una violinista, un hombre y una mujer, dos personas frente a frente, y nada a su espalda. Un amor concentrado en diez días. Un paréntesis en su vida durante el que se encuentran y su anodina existencia cobra de nuevo sentido. Encontrarse frente aquel que, alejado de contingencias, forma parte de uno mismo, de su existencia, y da con él en un universo lleno de sobresaltos. Dos adultos, dos vidas que en la mitad de su camino, con la existencia ordenada y organizada, se enamoran inesperadamente, sin quererlo o, tal vez, queriéndolo, incluso necesitándolo. Pero el amor cuando llega tarde sirve de poco, por eso ese amor necesitado, reconocido, quedará allí donde nació, aunque ya nada volverá a ser lo mismo.


 

"Ficción" es la cotidianidad trasladada al cine de un modo magistral. Estamos acostumbrados a ver grandes producciones cinematográficas que necesitan de un enorme despliegue de medios para no decir nada y enmascarar esa vacuidad. Sin embargo, en esta película lo que no existen, precisamente, son artificios.  La vida y nada más.

Con los gestos menudos de los protagonistas, sus miradas cruzadas (que configuran, en gran medida, el contenido de esta película), Gay consigue transportarnos a un mundo de sensaciones y de estados de ánimo, donde los silencios son casi más importantes que las palabras.

“Ficción” es una historia de amor, triste (como todos los amores que llegan demasiado tarde, o demasiado pronto), pero amor a fin de cuentas. Una historia verosímil, usual, que habla de sentimientos, de gente corriente. Pero esta aparente normalidad no oculta la complejidad que encierra.


Una historia que podría ser la tuya, la mía o la de cualquiera. 


 




lunes, 3 de junio de 2013

Y UN AGUJERO QUEDA PARA MÍ


"Donde el deseo viaja en ascensores,
un agujero queda para mí,
que me dejo la vida en sus rincones"


Cualquier excusa es buena para escaparse. Una media mudanza, una vida que trasiega de aquí para allá y que día a día nos recuerda que estamos de paso. Que hace muchos años empezamos allá, continuamos aquí, lo dejamos todo aparcado un poquito más acullá para, años más tardes, reencontrarnos en el kilómetro cero contando las horas que nos quedan antes de que despegue el avión que nos devuelva al punto de partida y vuelta a empezar.


Disfrutamos de la espléndida luz, del olvido intencionado del teléfono, de una playa que no es tal, de los bocadillos de calamares, de las risas sin más y lamentamos las ausencias, como no puede ser de otro modo. 

Es tiempo de volver a ordenar la vida, de colocar las cosas en su sitio, de valorar los disgustos y las alegrías en su justa medida, porque el tiempo empezó a declinar hace ya algunos años y cada vez somos más viejos, más torpes y pronto no nos quedarán excusas a las que agarrarnos.


Las cosas son así, siempre son así.


jueves, 1 de noviembre de 2012

THE LAST GOODBYE



Amanece de un modo perezoso. Le esperé y mientras lo hacía me venció el sueño. En un duermevela denso, continué esperando sin saber que a esa misma hora, sus manos, sus ojos, recorrían los ventajosos trazos de una pasión efímera y turbia. Me estremecí y busqué el calor de lo cercano, consuelo de noches de mal sueño. Pero ahora amanece sin más, en silencio.

**************

Je t’ai vu grandir comme un arbre
Inenarrable éternité;
Je t’ai vu durcir com un marbre,
Indicible réalité.

Prodige dont le nom m’échappe,

Granit trop dur pour le ciseau,
Bonheur partagé par l’oiseau
Et par l’eau que le chien lappe.

Secret qu’il faut savoir et taire,

Tout ce qui dure est passager;
Je sens sou moi tourner la terre;
Le ciel plein d’astres m’est léger.

Vous souriez, mort bien couchés!

Tout ce qui passe pourtant dure;
Les brins minces de la verdure
Sont faites du grain noir des rochers

-Vers gnomiques-
Marguerite Yourcenar 


 

sábado, 16 de junio de 2012

RENDIRSE




Tengo que taparme los ojos y  lo hago con las dos manos, apretando fuerte, muy fuerte. Sin embargo, al apartarlas todo sigue igual y no me queda otra que rendirme a la evidencia de la existencia de su otro mundo, otro que se le ensancha a medida que el nuestro, el mío, se estrecha hasta convertirse en el filamento que me ahorca. Me rindo ante la evidencia, sin quererlo y con la voluntad superada.

Reconozco cada una de sus palabras y debo colocarlas lejos porque no son mías, ni son para mí. Y maldigo el preciso instante en que nos cruzamos. No fue ninguna suerte sino todo lo contrario y el tiempo, con la crudeza de la realidad que trae con cada minuto, con cada segundo, se encarga de recordármelo de manera constante. 

Fluctúo entre la tristeza y la rabia, entre la admiración y la desazón. Vuelvo a taparme los ojos con las manos apretando fuerte, muy fuerte y sé que cuando las retire empezará de nuevo el círculo de la rabia y el deseo interrumpido, de la admiración y el rechazo, del abatimiento y la euforia del que sabe que ha perdido toda esperanza y que, pese a ello, volvería una y mil veces a ese preciso instante en que el mundo se paró de modo inesperado.





martes, 17 de enero de 2012

FILTROS

Un día alguien me preguntó por esa necesidad de viajar a lugares lejanos, a mundos extraños sin comodidades, con temperaturas y ambientes insalubres. Me preguntó qué buscaba, de qué escapaba. Contesté que no escapaba de nada porque, por lo general, aquello de lo que queremos huir, se encuentra dentro de nosotros y yo, al menos yo, no estoy dispuesta a cruzar océanos girando sobre mi misma para no ver mi propia sombra. Y ¿buscar? poca cosa.

Por eso,  cuando viajo a lugares recónditos, insanos, me llevo conmigo aquello que me pesa en exceso, lo cargo aunque duela y lo depuro sentándome en la orilla de algún meandro embarrado, observando a los niños que, sin complejos, sin nada más que agua y sus risas completan su círculo vital.

Y es entonces, frente a eso, con un filtro de por medio, cuando libero el lastre que arrastro. Las risas siempre son iguales, inmortales, eternas y yo, en pleno enero, estoy pensando en el próximo recodo en el que sentarme pronto, muy pronto.


Nick Cave & The Bad Seeds - (I'll Love You) Till the End of the World

miércoles, 28 de diciembre de 2011

MISSING

A JL Schez-G.

Llevaba un rato haciendo el ganso, remoloneando bolígrafo arriba, bolígrafo abajo sin poner una coma, leyendo por aquí y por allí, mientras esperaba a que se disipara la nebulosa que me acompaña desde hace unos días.

Y así, casi sin querer, medio a hurtadillas, descubro que alguien a quien aprecio, mucho, vaya a saberse por que tipo de sinergias vitales y estimas irracionales, acaba de perder a alguien a quien, a su vez, él apreciaba.

Una extraña cadena de aprecios puesta de manifiesto a través de pérdidas irrecuperables. Aprecios que no se diluyen cuando el sujeto apreciado desaparece y te quedas intentando recuperar el aliento y comprender de lo estúpido de algunas cosas. 

Sé de lo injusto de la vida, o de la muerte, a saber. En definitiva, son las dos caras de la misma moneda aunque una parezca blanca y la otra sea aparentemente negra como la pez. 


Acumulo, en poco tiempo, unas cuantas pérdidas feroces y en mi ábaco de recuento empiezan a escasear las bolas. Por eso comprendo, o creo comprender, como se siente, lo que siente.
Así que pese a la mar, que no el mar, de millas que nos separan, le abrazo y le beso, que no es mucho abrazar ni besar, pero que es, y lo sabe.

Y no puedo decirle nada, absolutamente nada, porque cuando estas cosas pasan, no se puede decir nada, absolutamente nada, salvo que uno sea bobo.




Nick Cave and the Bad Seeds - Fifteen Feet Of Pure White Snow