lunes, 3 de junio de 2013

Y UN AGUJERO QUEDA PARA MÍ


"Donde el deseo viaja en ascensores,
un agujero queda para mí,
que me dejo la vida en sus rincones"


Cualquier excusa es buena para escaparse. Una media mudanza, una vida que trasiega de aquí para allá y que día a día nos recuerda que estamos de paso. Que hace muchos años empezamos allá, continuamos aquí, lo dejamos todo aparcado un poquito más acullá para, años más tardes, reencontrarnos en el kilómetro cero contando las horas que nos quedan antes de que despegue el avión que nos devuelva al punto de partida y vuelta a empezar.


Disfrutamos de la espléndida luz, del olvido intencionado del teléfono, de una playa que no es tal, de los bocadillos de calamares, de las risas sin más y lamentamos las ausencias, como no puede ser de otro modo. 

Es tiempo de volver a ordenar la vida, de colocar las cosas en su sitio, de valorar los disgustos y las alegrías en su justa medida, porque el tiempo empezó a declinar hace ya algunos años y cada vez somos más viejos, más torpes y pronto no nos quedarán excusas a las que agarrarnos.


Las cosas son así, siempre son así.