domingo, 12 de noviembre de 2017

RELENTE





Lo que hace soportable la vida es la idea
 de que podemos elegir cuándo escapar.

Enrique Vila-Matas




Arrastrarse por su espalda para respirar de su cuello los restos de un día espeso que esconde un cuerpo aturdido. Acariciar las porciones rotas, descompuestas en mil, que no simulan nada y que volverán a armarse en cuanto aparezcan los primeros destellos de luz y se cierre la puerta. Quedará, entre las sábanas, los resto de una noche extraña, el murmullo de lo obsceno y el relente de los que solo buscaron un poco de paz, un poco de descanso, sin importar nada más.






lunes, 6 de noviembre de 2017

LA PESTE




—Tío Bob, cuando las cosas se complican tanto que no hay solución, ¿usted qué hace?
—Sr. Fitzgerald —me dijo—, cuando las cosas se ponen así, yo trabajo.
Francis Scott Fitzgerald 





Una de las cosas que más me molesta de situación actual es que nos está absorbiendo la vida propia, los espacios en los que podíamos perdernos sin temor a que, mientras andabas entretenido por ahí, llegara un cataclismo absoluto y te reventara el modo de vida. La política embrutece. Son tiempos de odios y desprecios, de negaciones y poco sentido común.  Vivir desde la resistencia a caer en el rebuzno colectivo, intentando que nada de todo lo que viene de fuera se convierta en lo único que nos ocupa el espacio de dentro. Intento tranquilizarme pensando en que todo es pasajero y que el tiempo, más pronto que tarde, nos devolverá a ese momento en que podíamos aburrirnos sin tener en la cabeza la idiocia constante de unos cuantos. Algunos días cuesta dormir. Es imposible conciliar el sueño entre brumas histéricas y futuros imprecisos. Todo tiene un precio y de momento se lleva las horas se sueño haciéndonos vivir en una permanente vigilia de desconcierto e inseguridad.  Llueve en Barcelona como es habitual en noviembre. Tan habitual que, pese a todo, no me cuesta imaginarme frente a la ventana, hilvanando cuatro notas que al final nunca llevan a nada. Pero ahora solo espero que llegue el día en que sea sencillo volver a sentarse frente al ordenador y dejar cuatro cosas escritas sin mayor pretensión que reinterpretar la vida como se pueda. Mientras, y en tanto no llegan de nuevo esos días, reseguiré con el dedo la única gota de lluvia que ahora mismo recorre la ventana en busca de un final que se antoja lejano y olvidaré que esta noche, quizá, tampoco sea posible dormir.


domingo, 29 de octubre de 2017

NO NOS ENGAÑAN





Escribo cuatro líneas rápidas antes de salir hacia Paseo de Gracia. Tenemos que ir andando, durante  la concentración del 8 de octubre coger el transporte público fue algo más que una proeza (se bajó la frecuencia de paso del metro, los trenes apenas podían absorber la cantidad de gente que se agolpaba en las estaciones, el aire acondicionado en vagones atestados hasta la bandera brilló por su ausencia. Una absoluta barbaridad perpetrada por la alcaldesa de esta ciudad que según el día, y como se levanta, apoya a los independentistas (ahora ya golpistas) y  que cuando le huele la posadera a quemado entonces recula y abomina de ellos).  Hoy la sociedad vuelve a salir a la calle para decir que los otros catalanes, los que no somos nacionalistas, ni independentistas, existimos, que creemos en el Estado de Derecho y que formamos parte de España. Somos muchos los que rechazamos ese credo xenófobo y supremacista inventado por algunos que pretenden acaparan y monopolizar la vida de la sociedad catalana, quebrantando la convivencia, los lazos de solidaridad y afectos entre las personas y los pueblos y, sobre todo, el Estado de Derecho. Mucho se ha escrito sobre el independentismo todos estos días.  Quiero repetir que Cataluña no está oprimida, al menos no por España. La única opresión que aquí existe es la de los sectarios que desde hace años se han colocado, mediante el engaño, el saqueo y la demagogia, en los puestos de poder; aupados, tampoco hay que negarlo, por los que desde el Estado les reían la gracia a ese mal llamado nacionalismo tolerante. El nacionalismo, por naturaleza y definición, nunca es tolerante. Durante semanas, meses, no me he cansado de repetir que el cumplimiento de la Ley es la única seguridad que tenemos los que no tenemos ningún poder. Y lo vuelvo a repetir hoy, más alto aún si cabe: No cabe nada al margen de la Ley cuando vivimos en un estado democrático como el nuestro. La locura sectaria de los independentistas, inventando una historia inexistente, pretende llevarnos al abismo, pero no les vamos a dejar. No somos cinco o seis, como no se cansan de decir, somos muchos, muchos más que ellos y esta guerra, que lo es, la vamos a ganar.






domingo, 22 de octubre de 2017

CONTRADICCIONES

El color del pelo parecía saltar y moverse como
 el temblequeo de una cerilla al viento.
Eudora Welty




Los motivos por los que hacemos determinadas cosas puede parecer enigmáticos a los ojos de quien nos observa desde la banda. Nuestras decisiones suelen ir acompañadas del escenario que nuestras propias vivencia,  por eso no es extraño que a alguien que carezca de la información necesaria podamos parecerle un loco desquiciado o un maldito perturbado. La vida es particular y es difícil de encajar entre los muros que nos son ajenos, sin hacer un ejercicio expansivo que no siempre funciona. 
Nuestra vida, nuestras decisiones y nuestro propio azar. 
En ocasiones, y a la vista de cuestione sustanciales para mí en la que he equivocado le paso sin poder evitarlo (aunque a veces con toda la intención), he intentado elaborar la “teoría del error azaroso” y sigo en el intento porque las reglas se convierten en excepciones y éstas en reglas que duran lo que dura un tropiezo. Hace no demasiado me preguntaban si algún error me había condicionado la vida. La contestación fue sencilla, los errores me la han condicionado tanto como mis propios aciertos, solo que de estos últimos, como le pasa a todo el mundo, me olvido con facilidad, mientras que con las metidas de pata tejo tristes abrigos en los que me envuelvo durante un tiempo que a veces puede parecer excesivo. Cada uno tenemos nuestros propios ritmos. Nada fuera de lo normal porque, al final, todos hacemos las cosas como podemos. Los que somos gente corriente, sin especial relevancia en nada que no sea nuestra propia vida, nos manejamos entre nuestras propias contradicciones y muchas veces a socaire de las de los que viajan en nuestro mismo tren.



sábado, 14 de octubre de 2017

LA HABANA



Las casas se mueren si nadie las habita, y también las personas.

Kirme Uribe





Acabará el día y con él la necesidad de explicarte algunas cosas, la necesidad de tenerte a la vera y decirte que lo que viene pasará. Que volverán los días en los que el brotar de las hojas verdes y el balanceo de mi pie desnudo será lo único de lo que deberás preocuparte. Pero hasta entonces estas horas que se mueren entre folios blancos y las notas que tomamos mientras la vida era nuestra, pesan como el acero y agujerean la templanza en un futuro que sé incierto desde hace demasiado.  Echo de menos la firmeza de tus palabras, la manera de darle forma al mundo y el saber que la entrega es una decisión compartida y no pesa. Pero el mañana, hecho silencio, se construye bajo la incertidumbre de algo más que el abandono de un cuerpo, de una voz, que arropa y guarda. Y pienso en la ausencia, la muerte y en la caída de los muros que protegieron la piel, las ganas.  El mañana es incierto pero guarda el calor de tu mano desnuda.



jueves, 5 de octubre de 2017

ESTO NO ES ACABA


La identidad es una búsqueda siempre abierta e incluso la obsesiva defensa de los orígenes puede ser en ocasiones una esclavitud tan regresiva como, en otras circunstancias, cómplice rendición al desarraigo.
Claudio Magris





Este blog sigue en marcha. Desde hace semanas se fragua un cuento y en algún momento verá la luz en este minúsculo espacio. Son cosas mías con poco interés pero que me aligeran la carga de la vida y me ayudan a entenderme y a entender el mundo. Pero los acontecimientos de estos días, un volumen de trabajo que a veces no sé si puedo asumir y la familia dispersada intentando hacer lo que hay que hacer, deja poco tiempo para lo que uno quiere. Volveré, y espero que sea más pronto que tarde, tal vez sea mañana mismo y este texto quede un poco ridículo. No sé si cuando lo haga mi nacionalidad habrá cambiado por obra y gracia de unos malvados desleales (que lo son), que se creen mejor que los de al lado, y si como pasó en la antigua Yugoslavia deberé odiar para siempre a mis antiguos hermanos y vecinos. Espero que no sea así. Mientras tanto, aquí seguiremos porque esto no es acaba.


lunes, 25 de septiembre de 2017

STELLA BY STARLIGHT


La imprecisión es el infierno conocido.
Luís Rosales




Los días han ido perdiendo holgura. Algo me dice que debo mirar de otra manera, esperar que el tiempo vuelva a transcurrir despacio, buscar entre tu aliento y mis ganas para dejar que el tiempo mismo se vuelva amplio; que mis manos vuelvan sobre las tuyas y encuentren la palabra adecuada para perderse y dejar de copiar, de modo absurdo, la vida de otros.



lunes, 18 de septiembre de 2017

DE LAS COSAS FUNDAMENTALES



Una de las cosas más afortunadas que te pueden suceder
 en la vida es tener una infancia feliz.

Agatha Christie





Me encontré a Carlos sentado en el sofá. Se abrazaba las rodillas y unos lagrimones se deslizaban mejilla abajo. Dejé el bolso en el suelo, me agache a su altura y tras levantarle la cara que miraba al suelo como si ahí, entre las baldosas pobladas de migas de pan y chocolate, se encontrara todo el pesar del mundo, empezó a balbucear, sin poder aguantar el llanto, que Florita había muerto. Florita es la tortuga de la clase de “los pulpitos”, una mascota que va de mano en mano cada fin de semana. Este último fue el de su final. El lunes no había vuelto a clase y una pequeña charla de la maestra puso punto y final a la existencia de aquel animal que ha durado lo que dura un suspiro, apenas las dos primeras semanas del curso. Carlos cree que existe un más allá donde van a parar todas las cosas que desaparecen de este mundo. Una especie de tierra paralela en la que además de un hermano al que no llegó a conocer, habita el hámster de su prima Sara, los peces de colores que flotan en el estanque del parque cuando llega la primavera y el alma de su muñeco que destripó en una rabieta y que aún hoy pena.  Pero nadie puede cruzar la frontera del aquí y el allí sin que se le pueda decir adiós, o eso cree él. Por eso, después de quitarme los zapatos, lavarle la cara un poco, preparamos la despedida de la tortuga con la ausencia del cuerpo de la pobre Florita, que mucho me temo acabó por en el inodoro de la familia que debía cuidarla el fin de semana. Un dibujo de una tortuga que bien podría ser cualquier cosa, un caramelo un poco mostoso que rescata de la cartera como alimento para el más allá, y unas palabras elegidas cuidadosamente para desearle a Florita que traspase al otro lado sin miedo y con alegría, acaban enterradas en la maceta del patio. Después, con la serenidad que dan las cosas que se hacen como se deben, me llevo a Carlitos al sofá, nos tumbamos con los pies sobre la colcha y miramos las musarañas mientras su padre trastea en la cocina preparando la cena. La vida, a veces, tiene cosas muy importantes aunque los mayores no sepamos verlo.





miércoles, 13 de septiembre de 2017

DE ORO Y SANGRE


Lo peor de los muertos es que dejan vivos.
Leonardo Padura




Equivocarse y que el silencio se transforme en un murmullo que se espesa y atrapa. Buscar la palabra adecuada que rescate de una situación imposible. Hablar de las piedras, de su relativa semblanza y del gris de los andares de los que se saben perdidos. Buscar entre las voces dormidas y dejar que el camino se allane, sin esperar nada, absolutamente nada.




domingo, 10 de septiembre de 2017

11S- NADA QUE CELEBRAR





Existen temporadas en las que ocurren tantas cosas que la consecuencia es una especie de bloqueo que malbarata la posibilidad de ordenar las ideas de una manera rápida y coherente pero no por eso debemos dejar de hacer el esfuerzo de pensar y calibrar. La situación está complicada. Mientras preparamos el café del desayuno me pregunta qué haremos mañana que es fiesta. Podemos ir a pasar el día al campo, llamar a algunos amigos y marcarnos una barbacoa ahora que aun hace buen tiempo, dice. Mañana, 11 de septiembre, es ese mañana que para algunos, como nosotros, solo es un festivo laboral como cualquier otro; mientras que para otros va a ser un día de afán patriótico y nacionalista; un día para sacar bandera, el pecho secesionista y supremacista de los que se creen por encima de cualquiera, por encima de la ley, del Estado de Derecho, incluso de la solidaridad con sus vecinos de puerta y que se apropiaron hace ya mucho de los símbolos y de la calle. Por eso mañana ha dejado de ser fiesta para ser solo un festivo en el que cabe la posibilidad de que si te paseas por el centro, o te da por comentar que la independencia es una barbaridad antidemocrática (se mire por donde se mire), construida sobre un sentimiento y un montón de mentiras interesadas, puede pasar que alguien venga y te parta la cara, o te queme el coche, o te rompa los escaparate de tu comercio o, menos doloroso, te retire la palabra porque tú no eres ni piensas como ellos. Y puede que aunque ellos no te la partan directamente, ni hagan nada de lo anterior, legitimen y justifiquen de una manera asombrosa y sectaria a otros que lo harán en su nombre y en nombre de un Estado inexistente que pretende nacer bajo el yugo de la falta de democracia, la corrupción y el odio a su vecino.  Las cosas están así. Por eso mañana, puede que hagamos una barbacoa o puede que nos quedemos en casa leyendo, enfilando los últimos escritos para entregar, o arreglando los armarios; y así pasemos el día, esperando que pase y que el bucle en el que han entrado algunos no nos lleve a la desgracia de tener que lamentar no solo la pérdida de la democracia, sino incluso temer por la integridad física, o incluso propia vida. De hecho, la muerte civil ya nos la han vaticinado a muchos, a la mayoría diría yo.