martes, 12 de diciembre de 2017

UN HOMBRE EN BUSCA DEL SINSENTIDO


"El catalán es un ser humano que se da —que me doy— pena. Unamuno dice que [los catalanes] hasta cuando parecen que atacan, están a la defensiva".
Josep Pla





El tema de la independencia de Cataluña tiene saturado a todo el país, sobre todo a los propios catalanes. Corren malos tiempos desde hace mucho y, entreverado en la vida del día a día, el odio campa a sus anchas entre aquellos que menosprecian al otro vanagloriándose de algo tan absurdo como ser o no ser de un determinado terruño. Poco mérito tiene eso. Pero contra el odio y la irracionalidad poco se puede hacer cuando desde hace años se inocula el veneno del desprecio. Sustraerse al mal ambiente, a las ganas de salir corriendo y a una vida diaria malbaratada por el desquicie colectivo, es muy difícil. Sobre todo cuando cualquier cosa que se diga, si no es alineada con la minoría independentista que de una manera absolutamente extraña se ha convertido en una falsa mayoría, acabará rebotando contra una pared de negación e insulto. Ya no hay voluntad de escuchar nada, de abandonar el pensamiento único y teledirigido, ni de poner dos dedos de frente, ni cuatro gotas de sensatez democrática, a absolutamente nada. Vivimos entre la ponzoña que los golpistas disfrazan con palabras grandilocuentes con las que pretenden esconder y seguir engañando a una parte de la sociedad que, de una manera absolutamente inexplicable, prefiere vivir en una mentira que viste los ropajes de un fascismo absoluto. No hay más que ver los compañeros de viaje con los que se juntan, la Nueva Alianza Flamenca, para quedarse absolutamente perplejo y sentir más cerca que nunca el peligro de la cerrazón más intransigente. La deriva de los que creen dirigir una cruzada de autodeterminación, alejándonos del progreso, de los derechos y libertades fundamentales, solo puede terminar naufragando. Sin embargo, ese naufragio nos arrastra a todos.  La economía ha quedado hecha trizas, la sociedad ha quedado tan fragmentada que se necesitaran varias generaciones y una campaña de saneamiento democrático para que la gente deje de tener que mirar de reojo antes de hablar.  Algo muy sucio, muy feo y moralmente obsceno recorre de arriba abajo nuestro panorama. Un río de podredumbre que no se va a terminar así como así, ni siquiera con las elecciones del 21 de diciembre a las que los no nacionalistas nos aferramos sin demasiadas esperanzas.





lunes, 4 de diciembre de 2017

DE LO MENUDO


             Con las pasiones uno no se aburre jamás; 
sin ellas, se idiotiza.
Stendhal





Stendhal definió el arte como una promesa de felicidad. Así lo recoge Iñaki Uriarte en uno de sus diarios. Y una no puede dejar de removerse por dentro aunque que no pretenda enmendarle la plana a nadie. Por eso, después de darle un poco de vueltas concluyo que puede que realmente sea así, el arte como una promesa de felicidad. Pero quizá porque los años no pasan en balde, prefiero pensar que la utilización del término promesa solo fue una licencia poética que se permitió el autor. No es que desconfíe de las buenas intenciones que encierran algunas promesas, pero una prefiere escapar del futurible y de la voluntariedad imprecisa que toda promesa encierra y acercarse, aunque sea de puntillas, al gozo inmediato de lo que se toca, de lo que se huele, de lo que se saborea y de lo que, precisamente por su inmediatez, es difícil resistirse. Vivimos a base de píldoras, cápsulas en la que se encierra una vida entera. También en cuanto a la felicidad. Porque en definitiva, esa felicidad tan buscada, no es más que un buen puñado de cosas, casi siempre menudas, que nos zarandean por dentro y, por unos minutos, nos devuelven a nosotros mismos. Ahí reside la belleza de lo menudo. Puede que ocurra lo mismo con el arte, que tiene la capacidad intrínseca de transformar en gigantesco lo más menudo, puede que por eso, a veces, aun vea cine y me sienta la mar de feliz. Puede que "La librería" de Isabel Coixet sea una de esas píldoras que algunos necesitamos.




martes, 28 de noviembre de 2017

JULIA


Cuando la vida la emprende a golpes contigo, 
te dices que es así la vida.
Susan Sontag




A veces algo te sobresalta pero no sabes qué es. No es un ruido, ni una imagen que parece diluirse por las paredes mientras buscas entre la penumbra del pasillo vacío. Es solo el silencio. Fijas toda la atención y esperas que cualquier cosa, el ruido del frigorífico mismo, te saque de la inquietud, del miedo en el que ha caído sin que nada, absolutamente nada, haya pasado. Y pasan los minutos hasta que consigues que el corazón vuelva a latir con normalidad y te acuerdas de la tía Julia, de cuando llegaba a casa después de trabajar todo el día, muerta de estar tanta horas de pie, y se sentaba en la silla mientras con la vista buscaba una presencia silenciosa que los demás no vimos nunca.

Ayer, de madrugada, me encontré pensando en aquellos silencios extraños, en la presencia que nunca vi pero que estaba por ahí y se llevaba el ruido como una muestra de su existencia. Bebí sin ganas el vaso que me acababa de llenar solo por escucharme. Lancé el vaso contra el suelo, conseguí hacerlo añicos pero para nada que aquel silencio, que lo llenaba todo, desapareciera. Volví a la cama, me senté y pensé en aquello que entonces llegaba a nuestra casa, porque ella lo llamaba, aunque los demás nunca lo vimos. Ahora ha vuelto para presentarse en la mía. Se pasea por las habitaciones y se acomoda por los rincones más tibios, esperando quién sabe qué, como si el tiempo ya no fuera importante. Y cada día se queda un poco más, sin que pase nada, absolutamente nada.






domingo, 26 de noviembre de 2017

ENTRE EL ENSUEÑO Y LA NADA



Ella se está haciendo vieja.
Su cuerpo le dice todo.
Ha dejado a un lado los cosméticos.
Ella es una prisión de la verdad.

Leonard Cohen





Llegaste sin que nadie te esperara. Cruzaste el umbral sabiendo que a partir de ese momento ya no podrías volver a deshacer el camino sin dejar por ahí, entre el ensueño y la nada, la vida entera. Y ahí estabas, frente a la puerta, la  viva imagen de un viejo confinado entre corazones mansos. Llegaste cuando apenas quedaba nada que no fuera el resto de una existencia mediocre tocada por el gusto de la carne y la locura de la sabiduría entonces ya indolente. Pero llegaste para reconocerte entre la piel tibia, el aire espeso y la conciencia de que el fin del mundo se precipita entre las esquinas muertas cuando no estás aquí.


domingo, 19 de noviembre de 2017

VERACRUZ


Pase lo que pase, lo correcto es largarse.
James Joyce





Te encuentras a Fulano por la calle y parece que el tiempo no haya pasado. Parece que todo sigue igual, incluso te atreverías a decir que cada uno lleva el mismo abrigo que la última vez que os visteis. Pero la verdad es otra, cada minuto es un cambio que se va confirmando aunque, para el que tienes en frente,  todo siga todo igual. Por eso aquel día que nos encontramos frente a la puerta del Hospital Clínico apenas pudimos apreciar nada más que alguna cana de más y cierta holgura en el caminar. Atrás quedaba una sesión de quimioterapia y una visita a un padre desahuciado. Cada uno con lo suyo y nada en lo común. Nos despedimos como siempre, con la intención de no dejar pasar demasiado tiempo. Pero los dos sabíamos que aquella despedida al uso no era más que una cortesía de salón, acuñada a través de los años de idas y venidas. Pero estos encuentros casi siempre tienen algo de extraño, por unos minutos puedes imaginarte una vida distinta y entonces, sin casi querer, piensas que la quimioterapia es cosa de otro, que la demencia del padre es una cuestión transitoria y que volverá a conocer en cuanto cruce el umbral. Pero llegas dos esquinas más allá, y colocas la mano sobre la cadera y sabes que ese dolorcillo que ya no te abandona nunca no es cosa de un otoño tonto, sino de  la vida a veces un tanto perra, esa que otros no ven porque la llevas por dentro. Y sigues caminando, pensando que quizá otro día, cuando te encuentres con Fulano o con Zutano, reconocerás el abrigo una vez más y por un segundo cabrá la posibilidad de que todo sea distinto, aunque de antemano sepas que solo tendrás que esperar a llegar a la siguiente esquina para que todo vuelva a ser lo que es.



domingo, 12 de noviembre de 2017

RELENTE





Lo que hace soportable la vida es la idea
 de que podemos elegir cuándo escapar.

Enrique Vila-Matas




Arrastrarse por su espalda para respirar de su cuello los restos de un día espeso que esconde un cuerpo aturdido. Acariciar las porciones rotas, descompuestas en mil, que no simulan nada y que volverán a armarse en cuanto aparezcan los primeros destellos de luz y se cierre la puerta. Quedará, entre las sábanas, los resto de una noche extraña, el murmullo de lo obsceno y el relente de los que solo buscaron un poco de paz, un poco de descanso, sin importar nada más.






lunes, 6 de noviembre de 2017

LA PESTE




—Tío Bob, cuando las cosas se complican tanto que no hay solución, ¿usted qué hace?
—Sr. Fitzgerald —me dijo—, cuando las cosas se ponen así, yo trabajo.
Francis Scott Fitzgerald 





Una de las cosas que más me molesta de situación actual es que nos está absorbiendo la vida propia, los espacios en los que podíamos perdernos sin temor a que, mientras andabas entretenido por ahí, llegara un cataclismo absoluto y te reventara el modo de vida. La política embrutece. Son tiempos de odios y desprecios, de negaciones y poco sentido común.  Vivir desde la resistencia a caer en el rebuzno colectivo, intentando que nada de todo lo que viene de fuera se convierta en lo único que nos ocupa el espacio de dentro. Intento tranquilizarme pensando en que todo es pasajero y que el tiempo, más pronto que tarde, nos devolverá a ese momento en que podíamos aburrirnos sin tener en la cabeza la idiocia constante de unos cuantos. Algunos días cuesta dormir. Es imposible conciliar el sueño entre brumas histéricas y futuros imprecisos. Todo tiene un precio y de momento se lleva las horas se sueño haciéndonos vivir en una permanente vigilia de desconcierto e inseguridad.  Llueve en Barcelona como es habitual en noviembre. Tan habitual que, pese a todo, no me cuesta imaginarme frente a la ventana, hilvanando cuatro notas que al final nunca llevan a nada. Pero ahora solo espero que llegue el día en que sea sencillo volver a sentarse frente al ordenador y dejar cuatro cosas escritas sin mayor pretensión que reinterpretar la vida como se pueda. Mientras, y en tanto no llegan de nuevo esos días, reseguiré con el dedo la única gota de lluvia que ahora mismo recorre la ventana en busca de un final que se antoja lejano y olvidaré que esta noche, quizá, tampoco sea posible dormir.


domingo, 29 de octubre de 2017

NO NOS ENGAÑAN





Escribo cuatro líneas rápidas antes de salir hacia Paseo de Gracia. Tenemos que ir andando, durante  la concentración del 8 de octubre coger el transporte público fue algo más que una proeza (se bajó la frecuencia de paso del metro, los trenes apenas podían absorber la cantidad de gente que se agolpaba en las estaciones, el aire acondicionado en vagones atestados hasta la bandera brilló por su ausencia. Una absoluta barbaridad perpetrada por la alcaldesa de esta ciudad que según el día, y como se levanta, apoya a los independentistas (ahora ya golpistas) y  que cuando le huele la posadera a quemado entonces recula y abomina de ellos).  Hoy la sociedad vuelve a salir a la calle para decir que los otros catalanes, los que no somos nacionalistas, ni independentistas, existimos, que creemos en el Estado de Derecho y que formamos parte de España. Somos muchos los que rechazamos ese credo xenófobo y supremacista inventado por algunos que pretenden acaparan y monopolizar la vida de la sociedad catalana, quebrantando la convivencia, los lazos de solidaridad y afectos entre las personas y los pueblos y, sobre todo, el Estado de Derecho. Mucho se ha escrito sobre el independentismo todos estos días.  Quiero repetir que Cataluña no está oprimida, al menos no por España. La única opresión que aquí existe es la de los sectarios que desde hace años se han colocado, mediante el engaño, el saqueo y la demagogia, en los puestos de poder; aupados, tampoco hay que negarlo, por los que desde el Estado les reían la gracia a ese mal llamado nacionalismo tolerante. El nacionalismo, por naturaleza y definición, nunca es tolerante. Durante semanas, meses, no me he cansado de repetir que el cumplimiento de la Ley es la única seguridad que tenemos los que no tenemos ningún poder. Y lo vuelvo a repetir hoy, más alto aún si cabe: No cabe nada al margen de la Ley cuando vivimos en un estado democrático como el nuestro. La locura sectaria de los independentistas, inventando una historia inexistente, pretende llevarnos al abismo, pero no les vamos a dejar. No somos cinco o seis, como no se cansan de decir, somos muchos, muchos más que ellos y esta guerra, que lo es, la vamos a ganar.






domingo, 22 de octubre de 2017

CONTRADICCIONES

El color del pelo parecía saltar y moverse como
 el temblequeo de una cerilla al viento.
Eudora Welty




Los motivos por los que hacemos determinadas cosas puede parecer enigmáticos a los ojos de quien nos observa desde la banda. Nuestras decisiones suelen ir acompañadas del escenario que nuestras propias vivencia,  por eso no es extraño que a alguien que carezca de la información necesaria podamos parecerle un loco desquiciado o un maldito perturbado. La vida es particular y es difícil de encajar entre los muros que nos son ajenos, sin hacer un ejercicio expansivo que no siempre funciona. 
Nuestra vida, nuestras decisiones y nuestro propio azar. 
En ocasiones, y a la vista de cuestione sustanciales para mí en la que he equivocado le paso sin poder evitarlo (aunque a veces con toda la intención), he intentado elaborar la “teoría del error azaroso” y sigo en el intento porque las reglas se convierten en excepciones y éstas en reglas que duran lo que dura un tropiezo. Hace no demasiado me preguntaban si algún error me había condicionado la vida. La contestación fue sencilla, los errores me la han condicionado tanto como mis propios aciertos, solo que de estos últimos, como le pasa a todo el mundo, me olvido con facilidad, mientras que con las metidas de pata tejo tristes abrigos en los que me envuelvo durante un tiempo que a veces puede parecer excesivo. Cada uno tenemos nuestros propios ritmos. Nada fuera de lo normal porque, al final, todos hacemos las cosas como podemos. Los que somos gente corriente, sin especial relevancia en nada que no sea nuestra propia vida, nos manejamos entre nuestras propias contradicciones y muchas veces a socaire de las de los que viajan en nuestro mismo tren.



sábado, 14 de octubre de 2017

LA HABANA



Las casas se mueren si nadie las habita, y también las personas.

Kirme Uribe





Acabará el día y con él la necesidad de explicarte algunas cosas, la necesidad de tenerte a la vera y decirte que lo que viene pasará. Que volverán los días en los que el brotar de las hojas verdes y el balanceo de mi pie desnudo será lo único de lo que deberás preocuparte. Pero hasta entonces estas horas que se mueren entre folios blancos y las notas que tomamos mientras la vida era nuestra, pesan como el acero y agujerean la templanza en un futuro que sé incierto desde hace demasiado.  Echo de menos la firmeza de tus palabras, la manera de darle forma al mundo y el saber que la entrega es una decisión compartida y no pesa. Pero el mañana, hecho silencio, se construye bajo la incertidumbre de algo más que el abandono de un cuerpo, de una voz, que arropa y guarda. Y pienso en la ausencia, la muerte y en la caída de los muros que protegieron la piel, las ganas.  El mañana es incierto pero guarda el calor de tu mano desnuda.