domingo, 14 de enero de 2018

EL ORIGEN


"Los placeres solo puede soñarlos. Es por eso, seguramente, por lo que no tiene ninguna gana de abrir los ojos, de abandonar su lecho, de saludar al sol oscuro, de sentir el sufrimiento de la guerra, de buscar su voz desaparecida, de pensar en su crimen..."

Maldito sea Dostoievski -Atiq Rahimi





Al entrar volviste a oler aquel extraño olor. Un olor que tal vez solo tuviera de especial que hacía poco que lo notabas. Estabas casi seguro de que hasta hacía apenas unas semanas, al cruzar el umbral, jamás lo habías olido, pero la duda se tambaleaba a la que intentabas asegurarla, convertirla en algo potente que guardar para lanzarla en cuanto te conviniera. Pero tal vez hiciera poco que alguien hubiera pasado por casa, llamado al timbre y, equivocadamente, preguntado por alguien que jamás ha vivido aquí. Una historia parecida te contó cuando preguntaste la primera vez.
Pero la encontraste sentada en el sofá ojeando una revista, la televisión sin sonido y una nube de nicotina ocultando unos rasgos aburridos que solo podías adivinar. El ruido de una bocanada de humo interrumpió el silencio y siguió leyendo, o quizá haciendo ver que leía para no tener que abrir la boca. Fuiste a la habitación, dejaste sobre la cama la americana y como un enfermo intentaste intuir una arruga extraña en la colcha, una colilla de más en el cenicero de la mesilla de noche. Revolviste en el cajón buscando la última prueba que te permita justificar un escándalo y salir dando un golpe de puerta, pero nada. Entraste en el baño, te sentaste en el inodoro para hacer tiempo y al salir, allí continuaba, ojeando la misma revista simple. Te sentaste a su lado y la cogiste de la mano. Fue entonces cuando pensantes, una vez más, que el mundo se había ido a la mierda el día en que todo empezó a oler diferente. 


miércoles, 10 de enero de 2018

MI MANIFIESTO





Nací mujer sin escogerlo y lo hice en el seno de una familia en el que el número de mujeres siempre ha predominado sobre el de los hombre. He tenido la inmensa suerte de hacerlo en una parte del mundo y en un tiempo en el que mis derechos como persona se respetan y que su vulneración puede ser denunciada ante los organismos competentes para que me los restablezcan en caso de que, como digo, se me quebranten. Nacer así es una suerte; y que un buen número de personas haya trabajado durante años para que la igualdad entre hombres y mujeres sea una realidad, también lo es. 

No voy a decir que aun a día de hoy, cuando la igualdad formal es una realidad, no queden situaciones que no deban ser solventadas para que esa formalidad legal sea una realidad absoluta. Pero partiendo de la existencia de situaciones de discriminación y abuso por razón de sexo, no voy a posicionarme jamás frente a aquellos grupos que han empezado a considerar que el hombre es el enemigo a batir, que detrás de cada pantalón existe un agresor sexual en potencia. Los delitos y las desigualdades hay que perseguirlas y el peso de la ley recaer sobre los autores, tengan el género que tengan.

Corren malos tiempos para las mujeres, no solo por la persistencia de las situaciones de desigualdad y violencia que se dan, sino porque están surgiendo determinados movimientos que se califican de feministas que en realidad están tratando a las mujeres como unas disminuidas, sin capacidad de reacción individual, víctima permanente de todo, que debe ser rescatada por otras mujeres que saben bien lo que a ellas les conviene. Alejarse de la línea de estos movimientos populistas (que son capaces de señalar la “mortadela” como un símbolo machista y patriarcal, porque entienden que el nombre del embutido en cuestión anticipa el concepto de “la muerte de ella”. Esto que transcribo no es ni un chiste, ni una broma fácil), es colocarse al lado del hombre malo, perpetuar el machismo y el patriarcado. Pero este posicionamiento, vacío de un contenido que permita la igualdad real, que no aporta solución alguna, hace un flaco favor a la sociedad, sobre todo a las mujeres. Algunas "modernidades" no son más que un retroceso en nuestras propias capacidades y derechos a los que no debemos sucumbir. Por eso es importante levantar la mano para decir que nosotras mismas no estamos de acuerdo con esos postulados, y por eso es importante que se den manifiesto como el que el periódico "Le Monde" publicó el día 8 de enero de 2018 y que ha sido suscrito por un nutrido grupo de mujeres francesas mostrando su oposición a esta nueva corriente tan reaccionaria que quiere parecer todo lo contrario.

La necesidad de información y crecer en valores de igualdad es una reivindicación constante que no debemos dejar de lado. Debemos ser libres e iguales en derechos, condiciones y obligaciones y poder tomar nuestras propias decisiones sin que otras mujeres nos señalen con el dedo por alejarnos de esos postulados "maternalistas" con los que pretenden envolvernos. 
La elección de cada una deber poder se libre y no permanentemente cuestionadas por quienes se han autoproclamado adalides de la causa feminista. 
Es por esta igual real por la que todos, absolutamente todos debemos trabajar. Lo demás es solo una cantinela que da de comer a unas cuantas personas que a la hora de la verdad no son más que un sinfín de complejos agrupados bajo la piel de un ser humano.




domingo, 7 de enero de 2018

PROPINAS



El canto de los pájaros y la belleza, los lamentos y arrebatos de los movimientos anteriores: todo había sido suplantado por un ánimo diferente, un ánimo más fuerte, más seguro.
Teju Cole



El otoño desapareció dejando paso a un invierno en el que todavía no se apreciaba el frío. Durante semanas estuvo dando vueltas al modo en que iba a emplear su tiempo ahora que las obligaciones laborales ya no iban a existir más. Tendría que aprender a organizarse a partir de cosas nuevas e incluso aleatorias, fuera de horarios y citas. Ya no tendría que calcular las fechas precisas para salir de viaje, prever el inconveniente de un retraso en los aviones, una huelga de última hora, o un tornado infernal. Podría buscar alternativas razonables al tiempo y entretenerse cuanto quisiera y donde quisiera, decidir que el cuerpo le pedía espacio y perderse por la península de Kamchatka que ni siquiera sabía ubicar en el mapa. La libertad había llegado en forma de enfermedad lo suficientemente grave como aparcarle laboralmente, pero lo suficientemente asumible como para  empezar un modo de vida no del todo desagradable. Tenía ahorros, tiempo, ganas y un relativo bienestar, así que iba a empezar la búsqueda de un rincón encantador y agradable, alejado de las nieves que en algún momento iban a llegar a ese lado de la costa. Compraría un billete y viajaría hasta allí sin hacer demasiado ruido. Saborear la libertad y acariciar la posibilidad, a veces esquiva, de hacer lo que le diera la gana sin pagar ni una sola propina. 






domingo, 31 de diciembre de 2017

PUES ESO


Cada momento ocurre dos veces: una dentro y otra fuera,
y son dos historias diferentes.
Zadie Smith


Dicen que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Y aun lo malo, si poco, no tan malo. Así que aplicándome el cuento, aquí queda la cosa, no en lo bueno, ni en lo malo, sino en lo que queda un poco más arriba, para bien y para mal. La vida es así, ¡Qué le vamos a hacer!



miércoles, 27 de diciembre de 2017

AGENDAS



- Al final de cada noche la tarta de queso y el pastel de manzana siempre se acaban. La torta de durazno y la torta de mouse de chocolate están casi terminadas. Pero siempre queda una tarta de arándanos sin tocar. 
- ¿Y qué hay de malo en la tarta de arándanos?
- No tiene nada de malo. Sólo que la gente elige otras cosas. No puedes culpar a la tarta de arándanos. Simplemente nadie la quiere.
My blueberry nights






Releo las notas que durante el año he escrito en mi agenda de papel. Por ahí se cruzan las últimas desesperaciones provocadas por el nacionalismo exacerbado de mis vecinos, una receta de cocina que nunca probaré; los resultados de las últimas pruebas médicas entreverados con los libros que siempre estoy pendiente de leer, las imágenes que quiero gravar en la retina para siempre, junto con las cosas que a veces quiero decir y no siempre digo porque no puedo, porque no quiero, porque no hay interlocutor posible. Hacerse cuenta del estado de ánimo de meses atrás es un imposible, un pasatiempo engañoso porque entre esas letras, sacadas del contexto de lugar y del tiempo, casi nada cuadra y todo se convierte en un telegrama de mi vida diaria.  Hoy llueve en Barcelona. En unas semanas esta nota tan simple no tendrá ningún sentido, pero hoy lo tiene. Lo mismo que lo tiene que lleve unos días durmiendo a pierna suelta, que sienta una especie de alegría interior tan absurda como efímera. Toca hacerse con una nueva agenda de papel, sólo allí las cosas cobran sentido durante unas horas y los días, a veces más muertos que vivos, se convierten en algo distinto.







martes, 12 de diciembre de 2017

UN HOMBRE EN BUSCA DEL SINSENTIDO


"El catalán es un ser humano que se da —que me doy— pena. Unamuno dice que [los catalanes] hasta cuando parecen que atacan, están a la defensiva".
Josep Pla





El tema de la independencia de Cataluña tiene saturado a todo el país, sobre todo a los propios catalanes. Corren malos tiempos desde hace mucho y, entreverado en la vida del día a día, el odio campa a sus anchas entre aquellos que menosprecian al otro vanagloriándose de algo tan absurdo como ser o no ser de un determinado terruño. Poco mérito tiene eso. Pero contra el odio y la irracionalidad poco se puede hacer cuando desde hace años se inocula el veneno del desprecio. Sustraerse al mal ambiente, a las ganas de salir corriendo y a una vida diaria malbaratada por el desquicie colectivo, es muy difícil. Sobre todo cuando cualquier cosa que se diga, si no es alineada con la minoría independentista que de una manera absolutamente extraña se ha convertido en una falsa mayoría, acabará rebotando contra una pared de negación e insulto. Ya no hay voluntad de escuchar nada, de abandonar el pensamiento único y teledirigido, ni de poner dos dedos de frente, ni cuatro gotas de sensatez democrática, a absolutamente nada. Vivimos entre la ponzoña que los golpistas disfrazan con palabras grandilocuentes con las que pretenden esconder y seguir engañando a una parte de la sociedad que, de una manera absolutamente inexplicable, prefiere vivir en una mentira que viste los ropajes de un fascismo absoluto. No hay más que ver los compañeros de viaje con los que se juntan, la Nueva Alianza Flamenca, para quedarse absolutamente perplejo y sentir más cerca que nunca el peligro de la cerrazón más intransigente. La deriva de los que creen dirigir una cruzada de autodeterminación, alejándonos del progreso, de los derechos y libertades fundamentales, solo puede terminar naufragando. Sin embargo, ese naufragio nos arrastra a todos.  La economía ha quedado hecha trizas, la sociedad ha quedado tan fragmentada que se necesitaran varias generaciones y una campaña de saneamiento democrático para que la gente deje de tener que mirar de reojo antes de hablar.  Algo muy sucio, muy feo y moralmente obsceno recorre de arriba abajo nuestro panorama. Un río de podredumbre que no se va a terminar así como así, ni siquiera con las elecciones del 21 de diciembre a las que los no nacionalistas nos aferramos sin demasiadas esperanzas.





lunes, 4 de diciembre de 2017

DE LO MENUDO


             Con las pasiones uno no se aburre jamás; 
sin ellas, se idiotiza.
Stendhal





Stendhal definió el arte como una promesa de felicidad. Así lo recoge Iñaki Uriarte en uno de sus diarios. Y una no puede dejar de removerse por dentro aunque que no pretenda enmendarle la plana a nadie. Por eso, después de darle un poco de vueltas concluyo que puede que realmente sea así, el arte como una promesa de felicidad. Pero quizá porque los años no pasan en balde, prefiero pensar que la utilización del término promesa solo fue una licencia poética que se permitió el autor. No es que desconfíe de las buenas intenciones que encierran algunas promesas, pero una prefiere escapar del futurible y de la voluntariedad imprecisa que toda promesa encierra y acercarse, aunque sea de puntillas, al gozo inmediato de lo que se toca, de lo que se huele, de lo que se saborea y de lo que, precisamente por su inmediatez, es difícil resistirse. Vivimos a base de píldoras, cápsulas en la que se encierra una vida entera. También en cuanto a la felicidad. Porque en definitiva, esa felicidad tan buscada, no es más que un buen puñado de cosas, casi siempre menudas, que nos zarandean por dentro y, por unos minutos, nos devuelven a nosotros mismos. Ahí reside la belleza de lo menudo. Puede que ocurra lo mismo con el arte, que tiene la capacidad intrínseca de transformar en gigantesco lo más menudo, puede que por eso, a veces, aun vea cine y me sienta la mar de feliz. Puede que "La librería" de Isabel Coixet sea una de esas píldoras que algunos necesitamos.




martes, 28 de noviembre de 2017

JULIA


Cuando la vida la emprende a golpes contigo, 
te dices que es así la vida.
Susan Sontag




A veces algo te sobresalta pero no sabes qué es. No es un ruido, ni una imagen que parece diluirse por las paredes mientras buscas entre la penumbra del pasillo vacío. Es solo el silencio. Fijas toda la atención y esperas que cualquier cosa, el ruido del frigorífico mismo, te saque de la inquietud, del miedo en el que ha caído sin que nada, absolutamente nada, haya pasado. Y pasan los minutos hasta que consigues que el corazón vuelva a latir con normalidad y te acuerdas de la tía Julia, de cuando llegaba a casa después de trabajar todo el día, muerta de estar tanta horas de pie, y se sentaba en la silla mientras con la vista buscaba una presencia silenciosa que los demás no vimos nunca.

Ayer, de madrugada, me encontré pensando en aquellos silencios extraños, en la presencia que nunca vi pero que estaba por ahí y se llevaba el ruido como una muestra de su existencia. Bebí sin ganas el vaso que me acababa de llenar solo por escucharme. Lancé el vaso contra el suelo, conseguí hacerlo añicos pero para nada que aquel silencio, que lo llenaba todo, desapareciera. Volví a la cama, me senté y pensé en aquello que entonces llegaba a nuestra casa, porque ella lo llamaba, aunque los demás nunca lo vimos. Ahora ha vuelto para presentarse en la mía. Se pasea por las habitaciones y se acomoda por los rincones más tibios, esperando quién sabe qué, como si el tiempo ya no fuera importante. Y cada día se queda un poco más, sin que pase nada, absolutamente nada.






domingo, 26 de noviembre de 2017

ENTRE EL ENSUEÑO Y LA NADA



Ella se está haciendo vieja.
Su cuerpo le dice todo.
Ha dejado a un lado los cosméticos.
Ella es una prisión de la verdad.

Leonard Cohen





Llegaste sin que nadie te esperara. Cruzaste el umbral sabiendo que a partir de ese momento ya no podrías volver a deshacer el camino sin dejar por ahí, entre el ensueño y la nada, la vida entera. Y ahí estabas, frente a la puerta, la  viva imagen de un viejo confinado entre corazones mansos. Llegaste cuando apenas quedaba nada que no fuera el resto de una existencia mediocre tocada por el gusto de la carne y la locura de la sabiduría entonces ya indolente. Pero llegaste para reconocerte entre la piel tibia, el aire espeso y la conciencia de que el fin del mundo se precipita entre las esquinas muertas cuando no estás aquí.


domingo, 19 de noviembre de 2017

VERACRUZ


Pase lo que pase, lo correcto es largarse.
James Joyce





Te encuentras a Fulano por la calle y parece que el tiempo no haya pasado. Parece que todo sigue igual, incluso te atreverías a decir que cada uno lleva el mismo abrigo que la última vez que os visteis. Pero la verdad es otra, cada minuto es un cambio que se va confirmando aunque, para el que tienes en frente,  todo siga todo igual. Por eso aquel día que nos encontramos frente a la puerta del Hospital Clínico apenas pudimos apreciar nada más que alguna cana de más y cierta holgura en el caminar. Atrás quedaba una sesión de quimioterapia y una visita a un padre desahuciado. Cada uno con lo suyo y nada en lo común. Nos despedimos como siempre, con la intención de no dejar pasar demasiado tiempo. Pero los dos sabíamos que aquella despedida al uso no era más que una cortesía de salón, acuñada a través de los años de idas y venidas. Pero estos encuentros casi siempre tienen algo de extraño, por unos minutos puedes imaginarte una vida distinta y entonces, sin casi querer, piensas que la quimioterapia es cosa de otro, que la demencia del padre es una cuestión transitoria y que volverá a conocer en cuanto cruce el umbral. Pero llegas dos esquinas más allá, y colocas la mano sobre la cadera y sabes que ese dolorcillo que ya no te abandona nunca no es cosa de un otoño tonto, sino de  la vida a veces un tanto perra, esa que otros no ven porque la llevas por dentro. Y sigues caminando, pensando que quizá otro día, cuando te encuentres con Fulano o con Zutano, reconocerás el abrigo una vez más y por un segundo cabrá la posibilidad de que todo sea distinto, aunque de antemano sepas que solo tendrás que esperar a llegar a la siguiente esquina para que todo vuelva a ser lo que es.