lunes, 15 de julio de 2024

VIVIR MONTADO EN UN COLAJET



 

Mientras nos tomamos el primer café de la mañana, me explica que el fin de semana estuvo en una gran superficie y que la mayor parte del presupuesto se lo llevó la compra de granizados, helados y latas de cerveza al 0%. Cosa del calor, la desgana y de andar de Rodríguez desde la verbena de San Juan. Sus niños, que ya no son lo son tanto, han desaparecido del hogar y andan haciendo el penco por ahí, que es lo que toca hasta que un día, sin saber muy bien cómo, las obligaciones llaman a la puerta y el pago del impuesto sobre la renta, en pleno veranito, te recuerda que eres un mortal adulto de mediopelo. Pero ahora toca lo que toca y olvidarse de tener que llenar la nevera para centrarse solo en el congelador, es una opción nada desdeñable. Le entiendo. El verano se creó para dar vidilla y resucitar a los helados, a las jarras de cerveza congeladas, y a los cubitos de hielo enormes como el peñón de Gibraltar. El edén veraniego es eso y poco más.

Un verano de esperanza y satisfacción es un congelador libre de carne y pescado. Casi he tenido envidia, pero no. El calor insano y matador de la humedad asfixiante de esta ciudad y el ahorro energético al que nos tienen sometidos sin el aire acondicionado, me llevo a pensar que el paraíso no es vivir lamiendo cornetes y chupeteando helados, aunque sean de vainilla, ni siquiera bebiendo cerveza en jarras bien frías. No. El paraíso es una sillita de playa apostada en el pasillo de los congelados de una gran superficie al socaire del aire fresco que fluye entre la nevera de la verdura congelada y tu cuerpo serrano, al que abrigas con una rebequita de punto, no vaya a ser que te constipes.



 


domingo, 7 de julio de 2024

CUESTA ARRIBA


 

El espacio entre los dos lo ocupa un silencio excesivo. Concluyó que algo le preocupa más de la cuenta. Y aunque puede contarlo, lo evita. Trampeo como puedo y sorteo sus caballones marcándome un farol tras otro para poder seguir.
Acumulamos unos cuantos desastres. Un fajo de ilusiones que, por obsoletas, se convirtieron en una sarta de ambiciones aparcadas con los que nos adornamos la vida durante tanto tiempo que ahora parece imposible medirlo de una manera racional. Quiero marcharme de esa ofuscación, tanto como quedarme. La diferencia entre lo uno y lo otro, no depende de nada, ni siquiera de nadie. Dispara y la bala se extravía entre su mugre y la mía. Pero la culpa no es suya, tampoco mía. Es solo la vida que acostumbra a ponerse cuesta arriba y al final, cuando crees tener una respuesta, todo se esfuma y vuelta a empezar.




miércoles, 3 de julio de 2024

PATADAS



Todos somos el ombligo de nuestro propio mundo. Pensamos las cosas desde nuestro punto de vista y las interpretamos desde ahí, sin tener en cuenta que no existe una única versión de nada y que la nuestra la vamos moldeando desde nuestra realidad, nuestros sesgos e incluso desde nuestro estado de ánimo. Salirse de ahí, reconocer que lo que “vemos” puede que no tenga nada que ver con lo que otro “ve”, no siempre es sencillo. Hay un vídeo del profesor Fernández Bravo que lo explica de una manera muy sencilla y entretenida.  Clicando sobre el nombre, se puede disfrutar del mismo. Una maravilla.

Muchos de los conflictos y de los malos entendidos provienen de no tener en cuenta que hay tantas versiones, opiniones y formas de hacer, como personas que las emiten. Ser consciente de la mirada de otro puede ayudar a entenderle y a buscar soluciones donde antes éramos incapaces de ir a encontrarlas. Hacer el ejercicio de intentar comprender por qué alguien actúa de un modo u otro, no es fácil y nos coloca muchas veces frente a un espejo del que rehuimos con frecuencia. Lo sencillo es dejar que la cosa fluya. Pero como todo lo fácil, es pan para hoy y hambre para mañana. El universo es global y avanza desde la discrepancia. Y es desde ahí, desde lo diferente, incluso lo opuesto, desde donde hay que buscar, incluso inventar, soluciones y medidas creativas que permitan la convivencia. Discrepar no puede significar eliminar o ningunear al otro. Los límites se encuentran en el respeto a lo fundamental: la vida, la libertad y la seguridad. Fuera de ahí, no hay nada.
Acoger la diferencia, aun desde el polo opuesto, acostumbra a ser un elemento enriquecedor. Del inmovilismo nunca nació nada bueno y de las patas en la espinilla cuando son gratuitas, tampoco.


 

sábado, 29 de junio de 2024

DIARIO 3.0

 


Todos conocemos a alguien que nos parece un saco de mierda y si bien es verdad que las ganas de escupírselo a la cara no son pocas, la urbanidad y el control de los impulsos evitan que se lo soltemos en cuanto el sujeto asoma la patita por nuestro horizonte. Pero, parece que si quien suelta la burrada es un ministro, y lo hace en las redes sociales, la gravedad es menor y hordas de seguidores, olvidando el buen hacer, aplauden la boutade que no tolerarían en otro. La altura de la política actual, ya la tienen, la de un saco de mierda.

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Miró al frente, como si supiera que a la caída de la línea del horizonte le esperaba de pie, con las manos en los bolsillos, mirando al frente y con la misma idea loca de que ese espacio que existía entre los dos les unía más que lo que les separaba. Arde Berlín.

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Pasó mayo y con los primeros días de junio, cuando el calor empezaba a colarse de rondón, estalló una extraña primavera que se llevó por delante los trazos marcados hasta entonces. Y llegó el verano, suelto y ansioso, dibujando a cada minuto una línea apenas visible que llevaba desde la nada hasta las ganas feroces de besar su boca. Y llegó septiembre, el ansia se convirtió en barro, sin que un puto semáforo cambiara su luz roja por una alentadora ámbar.





domingo, 9 de junio de 2024

DIARIO 3.0


 
I.- Que los periodistas muchas veces se inventan cosas, no es algo que se pueda refutar fácilmente, bien al contrario. No hay día que no se manipule información y noticias con tal de arrimar el ascua a su sardina. Nada nuevo bajo el sol, solo que, en estos momentos, lo que debería ser una excepción a un deber general de información veraz, se ha convertido en lo habitual, lo que no deja de ser algo tremendo si tenemos en cuenta que, en la era de la información, la desinformación gana por goleada. Si a esta gran deficiencia (que no es más que una absoluta dejación del deber ético del periodismo), se le unen las pocas ganas y la escasa posibilidad que a veces tiene el ciudadano de contrastar lo que se le lanza desde los medios, la manipulación se consolida y convierte a los ciudadanos en un rebaño, más que en una sociedad pensante y con criterio. Lo vivimos a diario. Casi nada de lo que sucede en el mundo encuentra una explicación clara y, mucho menos, una explicación veraz. En la era de la polarización universal todos nos hemos convertido en geopolíticos, estrategas, analistas financieros y conocedores de los sistemas legales por muy remotos y lejanos que sean. No importa. El papel, y quien dice el papel, dice la red, lo aguanta todo, al menos durante un tiempo y mientras haya alguien que esté dispuesto a tragar cualquier cosa. Ahí lo dejo.

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II.- Este fin de semana me lo he pasado encerrada en casa. Tenía que estudiar. Sí, estudiar. Porque, por si la vida no fuera bastante complicada con lo habitual, decidí seguir complicándomela un poco más y ahora, tras un año angustioso, toca demostrar que no soy idiota (o al menos no tanto), y que cuando me lío con algo, pese a quien le pese (sobre todo a mí), intento llevarlo a buen puerto. La calabaza me sobrevuela y espero alejarla a golpe de codos, aunque no sé si tengo la testa para según que requerimientos.

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III.-   A veces hay que dejar correr para poder nadar. Yo lo sé, tú lo sabes. Por eso, hoy eres mejor que ayer.

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IV.- Tuve un sueño un tanto extraño, pero bastante placentero. Recuerdo el sabor de su boca, el calor de su aliento y el roce extremo de sus manos. Pero, ¡Hay que joderse! El personaje en cuestión se coló por el inodoro en cuanto hice el primer pis de la mañana, medio dormida y con un palpitar aún hermoso entre las piernas. ¡Bye, bye!, le dije, al tirar de la cadena.

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V.- Recomendar hasta reventar: Tahir Hamut Izgil y su "Vendrán a detenerme a media noche". Y de ahí, en adelante, lo que quieras y más. Algo así como:

"Que haya un ángel dirigiéndose a desayunar.
Que haya un paquete azul en su mano.
Que me envíe el paquete expreso.
De él que hable. El pájaro emerge
y me dice: “Aquí estoy”.
Que el ángel regrese a casa
para trenzar una mecha de algodón para su lámpara de aceite".