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lunes, 21 de abril de 2025

MOCO DE PAVO


 

Pasas meses esperando que lleguen las vacaciones, las que sean, y cuando te quieres dar cuenta no solo ya están aquí, sino que ya han terminado y apenas queda rastro de toda aquella ilusión que tenías porque, ¡Por fin!, ibas a tener tiempo para dormir un poco más; leer un poco más; cocinar un poco más, dedicarte un poco más tiempo a los tuyos, a ti y a tu persona, esa que se cansa de que todo sea solo «un poco más». Todo borrado de un solo ¡puf!, y todo zanjado en un “solo un poquitito más”. Pero no me quejo, o sí. Pero la verdad es que estos días en casa no han estado nada mal. «Ben-Hur» en el cine y redescubrir que el televisor es el medio menos adecuado para ver según qué películas. Empanadas de patata y atún siguiendo la receta de un blog de recetas polacas, que acabo tuneando porque, aunque esto es la Polonia chica, me faltan la mitad de las cosas. Acabo «Golpe magistral» de Jessica Anthony para compensar lo pretencioso y malicioso que me pareció el «Podrías hacer de esto algo bonito» de Maggie Smith que termine hace unos días. La culpa siempre es del otro, también en este caso. Y finalmente, para cerrar el festivo que se acaba mucho más pronto que lo que llega, pongo a un volumen razonable, un concierto de Abdulla Ibrahim que me provoca ligeros desmayos entre la cocina y el salón, mientras apuro un vermut que me han preparado con mucho gusto.
Mañana vuelve la vorágine y el vivir mi vida y parte de la de otros con demasiada prisa, algo que cada vez me gusta menos, pero de lo que no estoy a tiempo de apearme. Y mañana, también, vuelve el espejismo de que los cuarenta minutos de transporte público hasta el trabajo que son los que marcan la banda sonora del día y que, con suerte y si la batería lo permite, será el anticipo de lo que escucharé en el camino de vuelta, mientras intento borrar el poso, a veces nada bonito, que nos deja esa vida de otros. 
Intento estirar este último festivo lo máximo que puedo mientras escucho que ha fallecido el Papa Francisco. Modifico la lista de reproducción que llevo en el teléfono y le sumo el «Don't you, forget about me» de toda la vida de Dios. Con suerte, la  tararearé no menos de diez o doce veces durante los próximos días. Mientras, iremos sobreviviendo y el camarlengo, o quien sea, nos irá informando de cómo se sucede la cosa vaticana que no es moco de pavo.



viernes, 17 de abril de 2015

ALIVE AND KICKING O ACUMULARÁS COMO ESTÁ ESCRITO




Acumular riquezas proporciona gran zozobra.
 Horacio


En la sociedad del consumo multiplicamos por mil las cosas que estamos dispuestos a comprar, intercambiar, a hacerlas nuestras por el simple placer de tenerlas, aun sabiendo que no las necesitamos, no nos sirven para nada o simplemente no sabremos apreciarlas ni sacarles todo el jugo que puede ofrecer. Somos capaces de perseguirlas de un modo casi obsesivo hasta que las conseguimos, o cuando la disponibilidad puede ser inmediata podemos dejarnos llevar por el afán acumulativo y sumarla a nuestro patrimonio en menos que chista una tarjeta de crédito. Todo se compra y todo se vende y no hay mayor frustración que no alcanzar lo que se pretende, aunque se sepa que una vez conseguido, aquel objeto preciado, puede perder todo interés y pasar a formar parte de los trastos que uno va acumulando a lo largo de su vida.

A principios de semana, los periódicos gratuitos abrían portada con la noticia “Tiene 65 años, 13 hijos y 7 nietos …y espera cuatrillizos”la información en las páginas interiores seguía con “Se sometió a varios tratamientos de fertilidad para dar un hermanito a su último retoño que ahora tiene 9 años”. Sin palabras.

Vivimos en la sociedad del consumo, de personas también, no nos engañemos. Es absolutamente inquietante la frivolidad con la que nos manejamos con algunas cosas,  la anterior noticia no deja de ser una muestra más. La satisfacción del capricho, en este caso, es mucho más cerril por lo insensato del acto, no solo por la mujer que (perdido el juicio, no de otra manera se puede entender que alguien pretenda ser madre a los 65 años para dejarlos huérfanos en menos de 15 años –si la cosa va bien-, por no entrar en muchas otras cuestiones sobre la educación, la salud, el cuidado, etc.), decide someterse a un tratamiento de fertilidad en un momento de su vida en la que el cuerpo y la cabeza ya no acompaña, sino la absoluta necedad e irresponsabilidad de los profesionales (por llamarlos algo),  por dinero, no por otra cosa, utilizan a la ciencia  para satisfacer las extravagancias de quien puede pagarlas. En este caso, más de uno y más de dos olvidan que, de llegar al final la superficial gestación, darán lugar al nacimiento de una, dos o incluso hasta cuatro personas.

El tener hijos ha entrado en el mercado y ya pueden comprase sin ningún rubor y con todo el amparo de una legalidad que no estuvo pensada en ningún caso para satisfacer delirios y mercantilizaciones como la que ahora vemos. Habrá que esperar que estos niños, si llegan a nacer, no acaben llenos de polvo, como un trofeo cualquiera.


jueves, 13 de septiembre de 2012

"AMIGOS CLASE A" y "PLAN B"


Huyo de las personas que dicen tener muchos amigos, de los que dan exageradas muestras de afecto sin motivo y de los que creen que las relaciones son de plastilina y puede modelarla a su antojo sin contar con el que tienen enfrente.
Por eso puedo presumir de tener muchos conocidos (a algunos los conozco muy bien) y de tener pocos amigos. A estos últimos puedo contarlos con los dedos de las manos y me sobra algún que otro dedo.
Pero la tendencia natural a llamar amigo a cualquiera que se nos arrima hace que algunas personas se confundan. Sin embargo, en mi caso, yo lo tengo claro, si a todo aquel al que conocemos y mantenemos una cierta relación tenemos que llamarle “amigo”, yo les llamo “amigos clase B” y a los de verdad (que en realidad son los principales, los únicos), esos son los “amigos clase A”. Aquellos donde la reciprocidad lo preside todo, sobre todo  en el envite de la oferta y la demanda en aquello del tú y yo.
Esta clasificación entre “A” y “B” no es mía, se fraguó un invierno de 1986 en el bar de la facultad de medicina mientras diseccionábamos el mundo y a nosotros mismos. Han pasado más de veinte años.

11 de noviembre de 2010. Los “A” corremos arriba y abajo, dejamos niños en el colegio, a nuestros mayores asistidos y recogidos, quemamos suela y alma a cada minuto que trascurre pero hoy, como en otras ocasiones, después de todo eso, hemos aparcado nuestras carteras, los fonendoscopios, nuestros papeles, nuestros libros, y hemos dejado todo eso descansando  a los pies de una simple mesa de metal, tosca y fría, como en la que nos sentábamos en 1986. Nos sacamos las corbatas, los foulards y volvemos a los veinte años, cuando todo estaba por hacer. Miramos al mar mientras removemos los cafés que sustituyen las cervezas de entonces y nos reconocemos. Somos clase “A”. Hemos hecho pellas, tenemos un Plan B, tenemos que rescatar a uno de los nuestros que se hunde. Una hora, no es demasiado. Por eso el café esta mañana sabe mejor que nunca. Los problemas, las decepciones y el  mañana incierto han quedado aparcados en la puerta y todo nos parece más menudo, más soportable. Reconocernos, con todo lo que llevamos a cuesta, es un lujo. Sólo nos falta uno, lo perdimos hace ya muchos años pero hablamos de él. Nos sonreímos hasta que las risas nos encaminan a las lágrimas espesas, esas que asoman y no caen. Pero ahí estamos, nos cuidamos, en la distancia, pese a los años, por eso siempre tenemos a mano un “Plan B”.


Simple Minds - Don`t You Forget About Me

 

martes, 11 de enero de 2011

MENTIRAS PELIGROSAS Y EL COMUNICADO DE ETA


No sabría decir cuantos comunicados de alto al fuego de la banda terrorista ETA he vivido. Quizá porque han sido demasiados y porque aquel día yo misma estaba en un aeropuerto (para mi suerte, no en Barajas),  sólo recuerdo el último. Corrían las navidades de 2006, ETA, meses atrás, había anunciado un alto al fuego. Los asesinos, porque no tiene otro nombre, no habían anunciado que daban por finalizado su particular tregua, se limitaron a volar el aparcamiento de la T4 de Madrid llevándose por delante la vida de dos ciudadanos y dejando hecho trizas las instalaciones aeroportuarias.
Ayer, a media mañana, a través de la red social Facebook, me enteré del nuevo comunicado de ETA, en el que tras una leve fanfarria escrita, declaraba, para temor de todos nosotros “Un alto al fuego permanente y de carácter general, que puede ser verificado por la comunidad internacional”.  Me volqué a buscar el comunicado en Internet, quería ver si, finalmente, estábamos antes algo distinto o de nuevo si, como viene siendo habitual, nos pretenden hacer comulgar con ruedas de molino. Y efectivamente, tras leer de arriba abajo, de abajo arriba el comunicado, llegué a la conclusión que estamos ante más de lo mismo y, por ese mismo motivo, se me erizó el bello sólo de pensar que, cuando menos lo esperemos, tendremos un nuevo atentado que nos dejará el cuerpo temblón y la sensación de estar en un permanente bucle del que es  imposible salir.
Esta mañana, por aquello de si el ánimo lo tenía más sereno y ayer no supe ver o leer lo que estos tipos decían, he vuelto a buscar el comunicado. La sensación vuelve a ser la misma. No hay nada nuevo. Vuelven a imponer sus condiciones y a servirnos en bandeja de plata una maniobra orquestada por cuatro asesinos, para influenciar sobre las próximas elecciones municipales en territorio vasco. Lo tengo claro y creo, casi con total seguridad, no equivocarme, basta con tener un poco de interés por la salud política de este país para darse cuenta de ello.
El fin de ETA y del imperio del terror no vendrá jamás de manos de los terroristas. No hay voluntad, por parte de esta organización de delincuentes, de poner fin al estado de poder en el que en estos momentos se encuentran. No saben vivir de otra cosa, no conocen lo que es el sistema democrático y poner fin a su organización es quedarse sin su sistema mafioso de vida.
En la vida, las palabras se las lleva el viento, en este caso, la onda expansiva de las bombas, o el ruido seco del disparo en la sien, o el miedo del que tiene que ir protegiéndose la espalda para que su nuca no termine reventada. Hacen falta gestos, verificables (como los mismos asesinos dicen), pero no en forma de comunicados mentiroso, sino con una entrega incondicional de armas, un reconocimiento del mal social causado y una disculpa a la sociedad y a los familiares de los muertos que estos asesinos han dejado por el camino. Mientra esto no llegue, todo es papel mojado y conviene no bajar la guardia.
Y es que ya lo dijo aquel Facts are Facts.

martes, 4 de mayo de 2010

ESTAFAS

Se dio cuenta de la estafa cuando ya era tarde. Había caído en la trampa maliciosa de un pensamiento que le seducía y que provocaba que el suyo se acelerara hasta convertirle en un generador continuo de ideas y propósitos delirantes.Precisión y claridad, dos de sus características, salieron corriendo cuando se coló por la grieta que el hastío y el aburrimiento habían abierto en su vida. Cuatro conceptos bien tramados y una postura frente a la vida que dejaba boquiabierto a quien le escuchara. Pura estética y nada más. Tras el discurso encadenado, lastimeramente repetido hasta la nausea, sólo se encontraba la nada. Vanidad en estado puro,  insatisfacción permanente con su propio yo y una soberbia que se expandía como una nube de humo denso y sucio. Nada más. Sin embargo, no podía dejar de estarle agradecido, a fin de cuentas, esa estafa consiguió destapar lo mejor de si mismo.