Mostrando entradas con la etiqueta Supertramp. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Supertramp. Mostrar todas las entradas

domingo, 13 de abril de 2025

NO WAY OUT

 



Ha llegado a las cuatro de la madrugada como si mañana no existiera. No me importa demasiado, salvo por el hecho de que no haya cerrado bien la puerta y se nos cuele el loco del rellano; o porque se haya dejado los zapatos en mitad del salón y mañana, a oscuras, tropiece mientras camino torpemente mientras voy a por el primer café del día; o que, en un ataque desmedido de gula, se haya comido los macarrones que dejé preparados para llevarme al trabajo. Oigo como se cierra la puerta de su dormitorio. No le ha dado tiempo a vandalizar el frigorífico. Los macarrones, de momento, están a salvo, creo. No añoro nada el salir o sí, pero no soy capaz de encontrarle la gracia a estas horas.  Pero yo no soy ella, y por suerte, para ella, ella no soy yo, y aún le queda mucha mecha para quemar, muchos gin-tonics que digerir, mucha vitamina C a la que recurrir. 
Ronca un poco, ella dirá que respira fuerte y yo más tranquila. Ha caído como un tronco. Esa es una de las gracias que va desapareciendo con los años.

Cierro los ojos e intento conciliar el sueño de nuevo. Quedan unas cuantas horas hasta que suene el despertador. Pero no puede dormir y me entran unas ganas feroces de ir al baño. El hacerse mayor idiotiza la vejiga. Me levanto y el espejo de la esquina me devuelve el reflejo de una mujer añosa con un pijama arrugado como la piel de un mamut. Con esa pinta solo se puede ir al baño, o a la muerte, o para dar rienda suelta a las paranoias que se multiplican por mil a la que una se descuida. Así que salgo de la habitación, doy otra vuelta a la llave de la puerta. Sus zapatillas presiden el salón y de una patada los envío al rincón junto a la cama del perro, y me voy a comprobar si los macarrones siguen en su sitio. Y ahí están, en la nevera, en su túper inmaculado. Respiro y vuelvo sobre mis pasos para meterme en la cama otra vez y empezar a contar ovejas para dormirme más pronto que tarde. Pero no sirve de mucho, con el dormitorio convertido en un establo imaginario, intento no entrar en pánico pensando en el lunes que me espera si no consigo dormirme de nuevo y en la agenda que, desde el viernes, está en modo “en espera” con ganas de acabar conmigo. No hay consuelo, solo macarrones para las 14:00 y una vejiga que aprieta de nuevo.


domingo, 28 de febrero de 2021

SONREÍR


 

Apenas se escuchan risas. Parece que hay pocos motivos para reír y los cuerpos ya no explotan en carcajadas que transformaban el ambiente y lo llenaban de una buena onda que conseguía que, por unos minutos, todo fuera mucho más amable y menos raro. Pero no estamos para risas y nos marchitamos mientras vamos mirando a un lado y a otro con cara de desconsuelo, preguntándonos cuando acabará esta situación que nos tiene en jaque y con el paso cambiado. Ya no nos salen las risas. Jugamos al “Veo tristeza y sumo dos” que es un póker sin fin en el que nos cocemos día a día. Pero el estado natural pelea y busca consuelo como puede. La necesidad de evitar que la desolación siga expandiéndose de una manera abrumadora desvela la existencia de sonrisas que se intuyen bajo las mascarillas. Sonreír ya no es un gancho, es solo el efecto positivo de lo que nos pasa por dentro. Una especie revolución, un tanto oculta, que nos humaniza y calma un poco.




jueves, 12 de diciembre de 2019

PSEUDOESTETAS


"Hoy, el gusto por el defecto es tal que sólo parecen geniales las imperfecciones y sobre todo la fealdad. Cuando una Venus se parece a un sapo, los seudoestetas contemporáneos exclaman: ¡Es fuerte, es humano!".

Salvador Dalí




En esta ciudad se va perdiendo todo. Ya no solo no se cuida a la gente sino tampoco el entorno. La fealdad como lema se impone a fuerza de patadas hacia delante y mollera corta. Nada se cuida, todo se pudre. Hasta lo más pequeño y lo más banal se ha convertido en un corcho insensible que soporta la falta de sentido común, intentando no hundirse mientras unos cuantos la empujan hacia el fondo. Pararse en cualquier esquina, mirar alrededor e intuir que por detrás de la runa, de lo global, de los cientos de carteles y pintadas que disfrazan cualquier rincón, se esconde algo apetecible, interesante, ligeramente magnífico. Pero lo feo lo tapa todo. Ya no nos pertenece nada, ya no nos representa nada. Ni las avenidas, ni la callejuelas, ni el rincón que amaga una fuente que hace cien años ya estaba allí. Nada, lo hemos ido perdiendo todo a golpe de convertir la ciudad en un escaparate hortera que se estropea, más a un si cabe, a mano de los que son incapaces de respetar lo común, lo propio. Pintamonas de salón.  Apostarse en una acera, ver la vida pasar y anotar, para que no quede duda, que algún día alguien tendrá que explicar que ésto era otra cosa y no lo que ahora vemos.









miércoles, 23 de octubre de 2013

MARCHANDO UNA DE MACACOS O DE HENRI PAROT, COMO GUSTEN


El tipo que aparece en el primer plano de la fotografía, lustroso, sonriente, es Henri Parot. Está sentado a la vera de Juan Lorenzo Lasa Michelena, alias Txiquierdi, ambos dos sanguinarios terroristas de ETA. A Parot, famoso por la doctrina jurídico-penal que lleva su nombre, y por la que el Estado español ha sido vapuleado por el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, se le ve incluso contento. Al sujeto en en cuestión se le imputaron 82 asesinatos y acumula la nada desdeñable cifra de 4.800 años de condena a pena de prisión. Veintiseis sentencias así lo dicen. Cosa menuda para algunos.

No voy a hablar de la Doctrina Parot, en este país la manida doctrina la "conocen" hasta los párvulos, según parece. Todos somos capaces de interpretar cómo se ejecutaban la condenas nacidas al amparo el Código Penal del año 1973 (con ese es con el que se condenó a Parot), cómo funcionaban los beneficios penitenciarios y cómo se redimían las penas. Pues tampoco hace falta decir nada más. Que la osadía de cada uno le lleve hasta donde pueda, porque si una cosa está clara es que este no es es un país para prudentes, sino de tertulianos en alza. 

Pero lo que yo quería decir, volviendo a la fotografía, es que hay que ser muy mal nacido para tener ese aspecto de satisfacción, como de que la cosa no va con uno, mientras se le está juzgando, no por una nimiedad, sino por las matanzas que, con todo conocimiento, control y voluntad se han llevado a cabo.

No es de extrañar que las Salas de Vista de la Audiencia Nacional estén acorazadas con cristal blindado. Pero sería más adecuado colocarlos en jaulas, como a los monos, aunque bien pensado tampoco, porque hasta esos animales tienen más conciencia, sentido de la lealtad y respeto por sus iguales que estos dos salvajes.





miércoles, 25 de mayo de 2011

SOLIDARIDAD NOIRE O NEGRA, SEGÚN GUSTE


Ayer, el director de mi oficina bancaria dejó un empalagoso mensaje en el contestador “invitándome” a una pequeña reunión para el día de hoy. Inmediatamente, en mi cerebro empezó a sonar, como un mantra, “alarm”, “alarm", "alarmmmmmmmm".

Esta mañana, a las ocho treinta y cinco minutos, ni uno más, ni uno menos, me he sentado frente a mi querido Director. Tras una pequeña charla intrascendente sobre el calor, de lo malo que es la desaparición de las estaciones y sobre la proliferación de “perro-flautas” en la plaza donde está el banco, se ha puesto a tocar el ordenador mientras me adelanta, sin apartar la vista de la pantalla, que tenemos que hablar sobre mi póliza de crédito, esa con la que trabajo desde hace años, muchos. 

Carraspea mientras me avanza que estoy a punto de reventarla, la póliza claro, como si yo no lo supiera. Le explico que estoy en un maremagnum de cosas y cambios, pero que no se preocupe que antes de finales de junio, cuando me toca renovarla, la tendré más bonita y saneada que un San Luis. Carraspea de nuevo, y yo, que me temo lo peor, lanzo la mano al cuenco de los caramelos de cortesía. 
Y et voilà! Tras casi veinte años trabajando con la misma entidad, tanto en épocas de bonanza, como ahora en época de restricciones, me he convertido en un riesgo. Y claro, me sorprendo. Le pregunto: ¿Riesgo para quién? ¿Para el PIB?, ¿Para la estabilidad de una de las mayores entidades bancarias del país? ¿Para su salud cardiovascular (a la vista del color morado que empieza a tener su cara? ¿Para los “perro-flautas” de la plaza? ¿Para las ancianitas que toman el café en la terraza que veo desde mi silla? Intenta convencerme que es una decisión adoptada sin que él esté de acuerdo, pero que no me van a renovar la póliza. 
A estas alturas ya me he comido medio cuenco y creo que, antes de que termine su discurso, sólo quedarán envoltorios vacíos para ofrecer a los futuros “convidados” a este tipo de reuniones matutinas.
Empieza a darme un poco de pena, la mía (la de mis números rojos) ya la tengo asumida e incluso la paseo con garbo y gracia por las entidades bancarias con las que estoy negociando últimamente para seguir trabajando, pero la verdad es que mi director, que me conoce desde que ahorraba en mi infancia, está pasando un mal rato.
Me habla de que no tiene margen, que no puede hacer nada, que el interventor le tiene humillado, que en realidad ya no tiene peso específico, que lo tienen relegado a la nada desde que cumplió los 55. Miro mi  mano y me quedan tres caramelos. Le miro y tiene los ojos vidriosos, creo que ante su desolador panorama de Director venido a menos, está a punto de romper a llorar. Sólo se me ha ocurrido darle dos  de los caramelos, mientras pelo y degusto el último que me queda.
La cosa está complicada. Empiezo a pensar que me ha llamado para que le consuele pues de mi negra situación financiera, hemos pasado a su negra situación laboral. Y no es que me moleste, todos tenemos arranques lacrimosos en momentos poco adecuados, pero es que me confirma que no me va  renovar la póliza de crédito y eso, aunque no lo parezca, es un problema en estos momentos.
Pero, como no puedo hacer más y empiezo a tener una espalda que ni la de Chuck Norris a fuerza de echarme las cosas sobre la misma, termino la visita pidiéndole que al menos, ya que no me va a renovar, me regale unos bolis de los buenos  (de esos que regalan en las operaciones fuertes), porque con el cruje a intereses con el que me van a bendecir, no me va a quedar ni tinta para firmarle las prórrogas. 
Me ha regalado dos, debe ser cosa de la solidaridad Noire. Mañana le acercaré una bolsa de conguitos que me quedó de la mudanza.

supertramp - the logical song

domingo, 28 de noviembre de 2010

MÁS MADERA....ES LEIRE PAJÍN


 
Que en este país se legisla a golpe de prensa no es una novedad. Que estamos en una época convulsa social, política y económicamente hablando, tampoco lo es. Que en este país se nombra a Ministros, Directores Generales, Jefes de negociado, etc. recompensando la fidelidad al amo, pues tampoco. El ejemplo que pone de manifiesto todo ello es el caso de Leire Pajín. ¿Alguien podría explicarme que méritos tiene la buena señora para estar donde está, ocupar las carteras ministeriales que ocupa, salvo una defensa a ultranza de la mano que le da de comer?
Pues bien, la Ministra en cuestión nos anunció que van a modificar la Ley (no nos dicen cual) para que cuando exista un procedimiento abierto por delito de maltrato, SIN QUE EXISTA UNA SENTENCIA FIRME, el Juez pueda acordar la retirada de la custodia de los hijos al “PRESUNTO” (no olvidemos que no hay Sentencia firme), maltratador.
Miedo me dan estas iniciativas legislativas que vulneran lo que tantos años se ha tardado en conseguir en este país, la supremacía del principio y derecho fundamental a la presunción de inocencia. Aquello tan retórico de que nadie es culpable hasta que no se demuestre lo contrario. 
Bonito, pero garantista. Imagínense por un momento que son  ustedes los acusados de unos hechos que no han cometido, o que los hechos no son como la otra parte relata y que alguien me diga dónde está la gracia en que a uno, por la denuncia de otro, esté en el ojo del huracán y con el estigma de culpable antes de poder defenderse. Todos podemos recibir una denuncia de cualquier tipo, por cualquier hecho. ¿Por qué vale más la palabra del que denuncia unos hechos que la del que se debe defender de esa acusación? Vayan pensando y colóquense en el lado oscuro, aunque sólo sea a efectos dialécticos. Luego reflexionen sobre si querrían ser tratados como “presuntos inocentes” o como “presuntos culpables”.
Miedo me dan estas reformas. Pero más miedo me da una Ministra (que no saber pronunciar la palabra cónyuge) cuando, sin sonrojo alguno, hace gala de una ignorancia absoluta del contenido de las normas actualmente existentes en materia de defensa del interés de los menores y decide intervenir a cuchillo.
Actualmente, sin la reforma inconstitucional que quiere promover la Sra. Pajín,  ya se regula la intervención judicial en defensa del superior interés del menor cuando, a criterio del Juzgador que conozca de un asunto (penal o civil), deban adoptarse medidas que le protejan . Dentro de esa intervención se encuentra no sólo la retirada de la custodia, sino la posible privación provisional, incluso definitiva, de la patria potestad sobre los hijos.
Aunque no lo parezca y la Ministra lo ignore, eso ya existe hoy en día. Basta con echar un vistazo al art. 158 del Código Civil que establece, entre otras cosas,  que el Juez, de oficio o a instancia del propio hijo, de cualquier pariente o del Ministerio Fiscal, dictará, en general, las demás disposiciones que considere oportunas, a fin de apartar al menor de un peligro o de evitarle perjuicios, pudiendo adoptarse todas esas medidas dentro de cualquier proceso civil o penal o bien en un procedimiento de jurisdicción voluntaria. 
Obviamente, la adopción de esas medidas, podrá ser con carácter provisional o incluso definitivo, y siempre a resultas de lo que resulte probado y no porque inicialmente le hayamos colgado a nadie un sambenito que puede no ser cierto.
En el caso de violencia familiar, debemos empezar a tratar las cosas como son, a reconocer, aunque se nos tache de todo menos de guapos, de la existencia de personas y profesionales que retuercen los procedimientos hasta hacerlos sangrar, interponiendo denuncias claras y no tan claras, sobre hechos que denuncian violencia que, en ocasiones, no son como me nos cuentan.
Añadir más madera, gratuita e injustificada, como es anunciar que sin una Sentencia firme se podrá privar de la custodia a un señor acusado de maltrato es servir más munición a los canallas que manipulan los procedimientos de ruptura familiar.
Alguien debería valorar cual es el mal que se causa a un menor al que se priva de la posibilidad de estar en la compañía de su padre, denunciado por violencia, que tras un proceso que puede durar meses, incluso algún que otro año, penoso y costoso, quede absuelto de esa acusación. 
¿Alguien le explicará a ese menor que se le privó de estar o ver a su padre pensando en su bien? ¿Alguien le devolverá la confianza en quienes le han mentido? ¿Alguien le pedirá disculpas? Ya les digo yo que nadie, simplemente cerraremos las carpetas y a otra cosa mariposa. Así es la política, la justicia y la sociedad en la que vivimos. Un asco vamos.