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martes, 6 de mayo de 2014

Y TE NEGARÉ HASTA TRES VECES



Nos empeñamos en negarnos. Yo te niego por tres veces, tú hasta veinticuatro, una por cada hora del día que pasa. Inevitable, los dos lo sabemos. Pero cada día amanece y yo, muerta de sueño, falta de ganas, falta de todo, pero con el pie apenas en la acera, invoco a la conciencia, como si de un mantra se tratara y sigo negándote a fuerza de “noes”. Para no perder la cordura, para no quedarme a medio camino, para seguir caminando en la dirección que sea. Hoy ya he perdido la cuenta, los “no” se me han multiplicado por mil y sólo son las nueve de la mañana.

  


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domingo, 25 de septiembre de 2011

LATOJUEGO-MENGAJUEGO 2.0


Floto dentro de una burbuja, ingrávida, incolora, jugando al juego que tú quieres que juegue. Y yo lo quiero. 
Juego, rejuego, latojuego, mengajuego. 
Me desplazo moviendo los brazos, agitándolos rápido, muy rápido, virando de un lado a otro, sin control. No estás. 

Me siento en el centro ingrávido del universo gaseoso de mi burbuja. Te espero. No vas a llegar. ¿Qué más da?
Mengojugué y latojugué. Mantengo, muy juntos, los dedos de la mano, los beso, te beso. Un tesoro encerrado entre el índice y el pulgar. Latojuego. 
Vueltas y más vuelta. Mengojuego. No estás. El mundo comprimido en una burbuja. Te expandes. Giro y giro. Un reflejo de la nada. 
¿Y tú? ¿Te doy? ¿Me das? 
Nada que no des a cualquiera.
Vueltas y más vueltas. Burbujas muertas que flotan ingrávidamente en la caliginosa nada.

domingo, 9 de enero de 2011

ARCHIVO DE PALABRAS TRISTES

 
Estoy acostumbrada a escuchar mentiras, grandes mentiras. Mentiras de unos y de otros. Gente que intenta venderme una realidad que no existe. Muchas veces me pregunto  si esas personas que me cuenta una historia disfrazada y me retratan unas personalidades exageradas (la suya exquisitamente buena, y la del otro terriblemente asquerosa), son conscientes de que sé que me están mintiendo. Creo que no lo son. Algunos porque creen a pies juntillas las mentiras que cuentan (han creado una historia paralela en su interior, a su medida, y esa  es la que les permite sobrevivir al infortunio personal que les toca vivir en ese momento). Un mecanismo de defensa como cualquier otro. Otros porque creen que si se adornan a ellos mismos y a su historia, les creeré hasta el día que me muera y así haré mi trabajo mejor. Un error en ambos casos. El primero disculpable, todos necesitamos sobrevivir; el segundo, patético.  Los años, la experiencia personal y la profesional sobre todo, me han permitido desarrollar un sexto sentido ante la mentira y el embuste y tener un pilotito rojo invisible al ojo ajeno que me da señales de alerta. En lo profesional pocas, muy pocas veces, en este aspecto, me equivoco, siempre hago caso a las señales de alarma. En eso tengo suerte y los que vienen a mí, también. 

Sin embargo, en el ámbito estrictamente personal no siempre es así. Como a todos, me ha tocado comerme algunos sapos, algunos por no escucharme a mí misma. Cuando ello ocurre, siempre, me pregunto cuál es el motivo por el que alguien, en un ámbito estrictamente personal, cuando todas las cartas están, aparentemente, encima de la mesa puede llegar a mentir. Cuando descubro la mentira, siempre me causa sorpresa y eso termina por ocurrir siempre, las mentiras tienen las piernas cortas. En mis relaciones personales tiendo a ser de una simpleza y llaneza extraordinaria. No tengo dobleces. Cuando digo “sí” es “sí”, cuando por el contrario digo “no” es “no”. Conmigo, en ese aspecto, es muy sencillo. Creo haber cultivado la franqueza entre las personas que me rodean, haber intentado causar el menor dolor posible (aunque sé que en ocasiones es inevitable que otro sufra), ser honesta con los que tengo cerca aún a costa de grandes conflictos.  Por eso cultivo grandes filias y grandes fobias. Por eso los términos medios, en el ámbito personal, no los llevo a gala. Supongo que por eso mismo, por esa cuestión del todo o el nada, ni la mentira, ni la envidia, ni la soberbia, ni el doble juego caben en mis relaciones personales y,  cuando todas estas circunstancias se dan en el otro, me causa una terrible impresión que me obliga a cuestionarme en que puedo haberme equivocado. Sin embargo, la conclusión siempre es la misma, cuando hay embuste no hay equivocación, es que no había otra posibilidad. 
La falta de honestidad da pavor, pero parece que es lo que está de moda. La mentira, la envidia, la soberbia en lo personal, lo pudren todo. 

¿Por qué hablo de esto hoy? Pues, porque al hilo de una conversación mantenida esta tarde sobre todas estas cosas (la mentira, la envidia, las verdades dichas a medias, la soberbia, la necedad, la necesidad de algunos para sobrevivir y sobrevivirse,  etc.), hace que me reafirme en la idea de que, en la elección de nuestras relaciones personales, debemos extremar nuestras cautelas y ser terriblemente exquisitos. Sé que con todo lo dicho no descubro nada nuevo y que a mí interlocutor no le estaba mostrando nada que no supiera él mismo,  ni le he aliviado un ápice de su pena, en este caso no estaba en mi mano. Pero sé que esta charla, óbvia por otro lado, le ha permitido compartir un rato de filia y a mí, con eso, me basta pese a que me ha hecho pensar, una vez más, en todas estas cosas que no son precisamente menudas.

Piensen sobre ello.  Piensen sobre ustedes mismos. Sobre sus relaciones con los demás. Piénsense. Yo intento hacerlo cada día, intentado asumir mis grandes defectos y mis enormes virtudes, sabiendo, de antemano, que pese a todos mis esfuerzos para con los míos, puedo fallarles mucho, muchísimo, pero que ello no será por mentirles en lo fundamental. 
Y me pienso para no olvidar que soy como quiero ser,  pese a quien le pese y  para no olvidar que tengo un piloto rojo que me lo pusieron, entre los dos lóbulos cerebrales, por algo. Esperar del resto lo mismo que tú das no es una gran demanda, pero recibirlo, hoy en día, es cuestión de suerte.

domingo, 12 de diciembre de 2010

LA GENTE QUE NO ME GUSTA

 
Yo no soy Mario Benedetti. Puede que tampoco goce de su sentido positivo de la vida y me sea mucho más sencillo reconocer todo aquello que no me gusta que lo que me gusta de verdad. No lo consideren un plagio en negativo, es sólo una inspiración, desde luego, nada divina.

"No me gusta la gente con dobleces. No me gustan las personas que no miran de frente. No me gustan las personas que nunca sabes si van o si vienen. No me gustan los que creen que por poner una buena cara hay que olvidar las putadas que van haciendo por el camino. No me gusta la gente que finge. No me gustan los que juegan contra los otros. No me gustan los que no saben pedir disculpas. No me gustan los maleducados. No me gustan los que sólo piensan en si mismos. 
Por eso, porque no me gustan  y los desprecio profundamente, voy a continuar diciéndoles que no me gustan o, si la cosa se complica, hacer mutis por el foro sin tan siquiera despeinarme".

martes, 2 de febrero de 2010

1000 KILOMETROS -PASTORA-


Por lo general, los demás expresan mejor las cosas que sentimos los mortales que mantenemos el equilibrio en la normalidad. Por eso, hoy la nota no es mía.

"Esta noche podría correr mil quilometros detrás de unos brazos abiertos de par en par.Abrete, ciérrate y cuando esté dentro, sujétame. Abrete, ciérrate y cuando esté dentro apriétame.
Yo no quiero marcharme en busca de brazos de cualquiera, yo quiero mecerme en tus brazos de seda y así pasar la noche en vela. Debo estar alucinada, quiero calmarme y no pensar en nada pero nunca se sabe las cosas que valen la pena, a veces cuesta.
Si te vas en tus lagunas vas y te pierdes, a dónde irán esos brazos tan fuertes que me rodean. Si te vas me quedo solita y siempre de guasa, dónde irás si nunca vuelves.
Yo no quiero marcharme, quiero estar abrazada, notar como pincha tu barba, mil quilometros hasta tu cama. Debo estar carbonizada, cada roze enciende una llama pero nunca se sabe las cosas que valen la pena, queman.
Si te vas en tus lagunas va y te pierdes, dónde irán esos brazos tan fuertes que me rodean. Si te vasme quedo solita y siempre de guasa, dónde irás si nunca vuelves.
Si te vas, dónde irán. Si te vas me quedo solita y siempre de Guasa, dónde irás si nunca vuelves."