Mostrando entradas con la etiqueta Rusian Red. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rusian Red. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de julio de 2026

MP3 O LO QUE SEA

 


Vaciando cajones en busca de un cable con clavija antigua he encontrado un MP3 más viejo de la pasión de Jesucristo. No tiene batería. Normal. Creo que fue durante las últimas lluvias que anegaron los campos, y llevaron al Arca de Noé a constituirse en transatlántico de pavos reales y demás especies animales, que el aparato fue sustituido por uno con mayor capacidad de almacenamiento. Desde entonces, y hasta ahora, ha tenido tiempo más que suficiente para descargarse del todo. Busco y encuentro su cargador adecuado gracias al ligero síndrome de Diógenes emocional que padezco. Dos horas de recarga sirven para viajar en el tiempo. Ya lo creo. Cae el sol a plomo y los 42 grados de este mediodía no los alivia ni el aire acondicionado de la oficina que no repara en gastos. Pero me pongo los auriculares de clavija convencional y al darle al “On", el corazón me da un brinco que no sé cómo calmar.  No es calor, es la emoción. Dicen que los cinco sentidos son mágicos y es verdad. Ojalá den las nueve y pueda salir a caminar con mi viejo MP3.



¡Oh! Sorpresa

lunes, 27 de mayo de 2013

ENVIED



"En el Espíritu del tiempo [Zeitgeist] de cada época hay un afilado viento del este que sopla a través de todas las cosas. Yo puedo encontrar huellas de ello en todo lo que se ha hecho, pensado y escrito, en la música y en la pintura, en el florecimiento de este o aquel arte: deja su marca sobre todas las cosas y sobre cada uno"


Se queda de pie, en realidad, sobre las puntas de los pies, y mientras se mece mira al frente de un modo desdeñoso. 

–Puedo reírme de ti y de los cien demonios siguientes –dice-. Escupe contra el suelo mientras lanza un aullido atroz que se escapa por la junta de la ventana. Es el repetido discurso, el gesto, de una perturbada que perdió el juicio a fuerza explorar con sus fosas nasales y de contraer la pelvis buscando la extravagancia en el querer.

Acerca su cara al cristal, el espejo la multiplica por dos. Juntan las frentes, una de carne, la otra un reflejo vivo y se murmuran maldiciéndose por la ropa de una y otra, por la lastimosa pupila azul, por las abrazaderas que se balancean cada vez que mueven las mano. 

–Deberías quedarte ciega. Nada bueno pueden ver unos ojos tan enfermos.


miércoles, 15 de febrero de 2012

ALL OUR YESTERDAYS


Y no puedo fijar con claridad el momento en el que perdió el interés, aunque siempre pensé que fue tras un julio revuelto, ni el momento en que su ausencia se había hecho cotidiana, hasta el punto que sus apariciones, precisamente, eran lo que me resultaba extraño. Fue una exageración innecesaria intentar tirar tanto de la maroma, quería marcharse.

Crucé el Cabo de Hornos en solitario y una vez llegué a aguas más serenas, miré mis manos, las rozaduras del cabo, del que absurdamente tiraba, terminaron por sangrar. Empezaban a curar.

Había llegado la hora. Me coloqué un aro, diminuto, y le despedí.

         -------------------------------------------------

Quiero saber de quién es mi pasado.
¿De cuál de los que fui? ¿Del ginebrino
que trazó algún hexámetro latino
que los lustrales años han borrado?

¿Es de aquel niño que buscó en la entera

biblioteca del padre las puntuales
curvaturas del mapa y las ferales
formas que son el tigre y la pantera?

¿O de aquel otro que empujó una puerta

detrás de la que un hombre se moría
para siempre, y besó en el blanco día

la cara que se va y la cara muerta?

Soy los que ya no son. Inútilmente
soy en la tarde esa perdida gente.

-All our yesterdays- J.L. Borges

miércoles, 23 de marzo de 2011

MI CASA ES UNA CEBOLLA

Hace unos días, leía una entrevista a Aleksandar Hemon. En ella afirmaba que "tu casa es allí donde no estas". He pensado sobre aquella frase que, evidentemente, extraje del contexto y empecé a darle vueltas. Reconozco que al principio no lo hice de una manera consciente  pero hace unos días, mientras mataba un par de horas muertas y no tenía a mi alcance nada más que mi agenda de papel, un móvil sin batería y un café pensé que la frase de Hemon encierra una enorme paradoja.
Pienso en mi "casa" y en lo que echo de menos cuando no estoy en ella. No son las cuatro paredes más o menos cómodas en las que vivo, ni las cosas que en ella se contienen, todo eso es fútil. Echo de menos otras cosas que van más allá de lo material. 
No supe bien como traspasar al papel lo que tenía en mente. No supe verbalizarlo pero las sensaciones eran precisa. Por eso anoté, "Hemon-casa-paradoja".
Ayer, mientras volvía de un viaje relámpago en tren lo descubrí y de pronto lo tuve claro. Subía por las escaleras que me alejaban del andén y mi nariz se llenó de un penetrante olor a cebolla guisada. Salivé, sí, lo hice y supe lo que era la "casa", la mía.
Mi "casa" es ese lugar que se compone de mil  sensaciones placenteras y acogedoras que me devuelven la tranquilidad y la serenidad que muchas veces pierdo. Quizá a eso se refería Hemon, a todas esas cosas que nos transportan a un lugar en el que nos sentimos seguros y que cuando por el motivo que sea desaparece nos deja cojos.
Puede que Hemon no quisiera referirse a nada de todo ello. No tiene importancia, ahora sé donde está mi "casa", mi casa está en mí. Y me gustó el penetrante olor a cebolla, me hizo recordar momentos de risas ante una mesa llena de gente y una radio en la que se escuchaba algo tan poco común hoy en día como las radionovelas de Guillermo Sautier Casaseca. 
La casa la llevamos siempre a cuestas, en nuestro interior, en nuestros sentidos, por eso podemos vivir en cualquier sitio, lo que importa es que no nos falten las sensaciones y el placer de dejar que nos envuelvan y nos abriguen.

Aleksandar Hemon, escritor "Amor y obstáculos"