lunes, 27 de mayo de 2013

ENVIED



"En el Espíritu del tiempo [Zeitgeist] de cada época hay un afilado viento del este que sopla a través de todas las cosas. Yo puedo encontrar huellas de ello en todo lo que se ha hecho, pensado y escrito, en la música y en la pintura, en el florecimiento de este o aquel arte: deja su marca sobre todas las cosas y sobre cada uno"


Se queda de pie, en realidad, sobre las puntas de los pies, y mientras se mece mira al frente de un modo desdeñoso. 

–Puedo reírme de ti y de los cien demonios siguientes –dice-. Escupe contra el suelo mientras lanza un aullido atroz que se escapa por la junta de la ventana. Es el repetido discurso, el gesto, de una perturbada que perdió el juicio a fuerza explorar con sus fosas nasales y de contraer la pelvis buscando la extravagancia en el querer.

Acerca su cara al cristal, el espejo la multiplica por dos. Juntan las frentes, una de carne, la otra un reflejo vivo y se murmuran maldiciéndose por la ropa de una y otra, por la lastimosa pupila azul, por las abrazaderas que se balancean cada vez que mueven las mano. 

–Deberías quedarte ciega. Nada bueno pueden ver unos ojos tan enfermos.