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lunes, 11 de marzo de 2013

HALLAZGO



 "No te busco
porque sé que es imposible
encontrarte así, buscándote"

La química de la piedra, el olor que desprende el asfalto mojado, el azul del cielo que se esconde tras la espesa bruma que lo envuelve y que roba al forastero la posibilidad de disfrutar de una de las mejores luces urbanas. Sin embargo, todo ese attrezzo no es más que eso, el decorado que disimula algo que va más allá de la admiración por una ciudad cualquiera. 


Llego más libre que en otras ocasiones. Atravesar la ciudad, un viernes de lluvia intermitente, puede convertirse en un infierno y, sin embargo, aún sabiendo que llego extremadamente tarde, agradezco el atasco y el riesgo de quedarme colgada de la idea delirante de un posible traslado. Los cambios empiezan a ser bienvenidos. 


Cruzo Colón y sé que me equivoqué. En los dos últimos días, he pensado mucho en el motivo por el que nos aferramos a la idea imaginada que de otro nos hacemos, de cómo intentamos asirnos a cuatro palabras dichas e interpretadas ajustándola a la propia necesidad, a planes trazados sobre un mantel de papel; y de lo absurdo que es sujetarse a la idea de lo imperecedero de algunas relaciones. Nada sobrevive a las contingencias  de la rutina.

Algunas urgencias vitales son la antesala del desastre, de la desazón, de alguna clase de ruina personal que te deja a la deriva en un figurado Mar de los Sargazos en el que los botes salvavidas no existen.


Pero todo eso ya queda lejos y frente a mí, sin apenas sentir que la lluvia lleva calándome hasta los huesos desde que me baje del taxi, recojo este momento perfecto en el que pasado y futuro se entrecruzan, y que desaparecerá, arrastrado por el aguacero que empieza a caer, en cuanto cruce el portal.


 

domingo, 19 de febrero de 2012

*****


Y todo cae con un estrépito espantoso, sólo es domingo.

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"Entre tu verdad más honda
y yo
me pones siempre tus besos.
La presiento, cerca ya,
la deseo, no la alcanzo;
cuando estoy más cerca de ella
me cierras el paso tú,
te me ofreces en los labios.
Y ya no voy más allá.
Triunfas. Olvido, besando,
tu secreto encastillado.
Y me truecas el afán
de seguir más hacia ti,
en deseo
de que no me dejes ir
y me beses.
  Ten cuidado.
Te vas a vender, así.
Porque un día el beso tuyo,
de tan lejos, de tan hondo
te va a nacer,
que lo que estás escondiendo
detrás de él
te salte todo a los labios.
Y lo que tú me negabas
—alma delgada y esquiva—
se me entregue, me lo des
sin querer
donde querías negármelo".
-Entre tu verdad más honda-

domingo, 30 de enero de 2011

HALLAZGO

 

Llegué pronto, apenas un rayo de luz y un poco de aire. En mi bolsillo una edición barata, dos horas por delante y unas gafas que lo esconden todo. Vuelvo con el oído convertido en una caracola. El viento se coló sin pedir permiso y ahora no dejo de escuchar un mar que sólo he visto de lejos.
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 HALLAZGO -Pedro Salinas

No te busco
Porqué es que es imposible
encontrarte así, buscándote.

Dejarte. Te dejaré
como olvidada
y pensando en otras cosas
para no pensar en ti,
pero pensándote a i
en ellas, disimulada.
Frases simples por los labios
"Mañana, tengo que hacer..."
"Eso sí, mejor sería..."
Distracción. ¡Qué fácil todo,
qué sencillo todo ya, tú
olvidada!

Y entonces, 
de pronto -¿por cuál será 
de los puntos cardinales?-
Te entregarás, disfrazada
de sorpresa,
con ese traje tejido
de repente, de improvisos,
puesto para sorprenderme
que yo mismo te inventé.

Michael Nyman - The Departure



© Fotografía naq

jueves, 30 de diciembre de 2010

HORIZONTAL, SÍ, TE QUIERO...Pedro Salinas



Al hilo de conversaciones sostenidas al calor del abrigo de su abrazo. Imperecederas, perdurables, inmortales

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Horizontal, sí, te quiero.
Mírale la cara al cielo,
de la cara. Déjate ya
de fingir un equilibrio
donde lloramos tú y yo.
Ríndete
a la gran verdad final,
a lo que has de ser conmigo,
tendida ya, paralela,
en la muerte o en el beso.
Horizontal es la noche
en el mar, gran masa trémula
sobre la tierra acostada,
vencida sobre la playa.
El estar de pie, mentira:
sólo correr o tenderse.
Y lo que tú y yo queremos
y el día - ya tan cansado
de estar con su luz, derecho -
es que nos llegue, viviendo
y con temblor de morir,
en lo más alto del beso,
ese quedarse rendidos
por el amor más ingrávido,
al peso de ser de tierra,
materia, carne de vida.
En la noche y la trasnoche,
y el amor y el transamor,
ya cambiados
en horizontes finales,
tú y yo, de nosotros mismos.


rachmaninov - somewhere in time


© Fotografía: naq