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jueves, 22 de enero de 2026

CHARCOS

 


Sucumbir al desánimo es fácil. Acabado el año, tocamos madera esperando que el gesto nos libre de disgustos en el siguiente. Pero la madera debe ser de mala calidad, una madera fake a la que el ritual con el que se pretende exorcizar la mala suerte y el desastre, deja tan pancha que, si pudiera, se reiría en nuestra cara. Y cuando aún estamos deseando un feliz año nuevo a los que no hemos visto en las últimas semanas, el subconsciente toma el pensamiento al asalto y nos pone en alerta porque el nuevo año, de momento, no está trayendo nada bueno. El panorama es desolador y los charcos cada vez más grandes.
Mirar atrás intentando coger perspectiva y relativizar el presente nefasto y el futuro incierto, es un juego de malabares en el que alguien lleva las cartas marcadas y te la va a meter doblada. La situación asusta, agobia y cabrea. El panorama político y social dan ganas de salir corriendo. Pero estamos aquí y ahora. Borrar de un plumazo las desgracias, la mala suerte, la enfermedad y la muerte es imposible. Borrar a los que nos complican la existencia no es nada fácil, como tampoco lo es acabar con los corruptos que nos arrastran por el lodo que nos arruinan la vida y el futuro. Plantarse no es una opción, es una obligación, incluso moral. Pero mientras el momento llega, mientras nos carcome la impotencia del trato desigual, de la coacción, de la ruina económica y moral a la que lo nos están llevando, hay que respirar y desear que el maldito año 2026 se esté quietecito.


jueves, 31 de julio de 2025

¿TÚ QUÉ QUIERES DE MÍ?



Volvemos al culebrón de cada verano. El título: “Juana Rivas, inasequible al retorcimiento”. Que los adultos destrozan niños es algo que nadie puede negar. Un crimen que muchas veces se lleva a cabo en nombre del interés superior menor cuando, en realidad, lo que menos importa es, precisamente, el bienestar de esa criatura que se encuentra entre el fuego cruzado, a veces solo unidireccional, de un progenitor malvado, en la mayoría de ocasiones, o enfermo en muchas menos de las que se pretende. 

La ley ha prohibido hablar de la alienación parental y, por esa ley retorcida y poco anclada a la realidad de los niños, no se puede mentar a la bicha, aunque la bicha sea de tamaño king-size. Llamarle "interferencias parentales" parece que es más aceptable, pero lo cierto es que da igual el nombre que se le quiere dar porque la realidad es que existen progenitores que manipulan a los niños para que rechacen de una manera contundente e injustificada al otro progenitor. Por desgracia, cuando uno de los progenitores ha decidido destrozarle la vida al otro utilizando a los niños, envenenándoles el discurso y las emociones, creando un monstruo donde no existía, configurando falsas memorias en su cabeza, el mayor perjudicado, no es el adulto al que, por otro lado, le desgracian la vida, sino el del propio hijo al que se dice querer proteger de vaya a saber qué.  Manipular a un niño es muy sencillo. Su mente y pensamiento se pueden retorcer como un papel de seda, sobre todo cuando quien lo hace es su padre o su madre, que son sus referentes, las personas en las que confía y con las que mantienen una especial vinculación en todos los sentidos. Las consecuencias del maltrato que sufren los niños, a veces tan sibilino que se disfraza de un cuidado feroz, son casi siempre irrecuperables. El tiempo y el hostigamiento psíquico y emocional sobre estos niños que son extremadamente vulnerables, porque los autores de estas prácticas son sus referentes, nos devuelven, con los años, adultos emocional y psicológicamente tocados. El culebrón de Juana Rivas es, por desgracia, el que viven muchas familias en silencio, sufriendo la lentitud de los Tribunales, las malas prácticas de profesionales que no tiene un ápice de profesionalidad ni de ética y un sistema que mira por con un solo ojo el panorama que sufren muchos niños y niñas a los que, como sociedad, les estamos fallando.

Lo mismo ocurre con el concepto de violencia vicaria, que parece haber sido adoptado como una de las formas de violencia de género cuando la realidad es que debería dar igual si el autor es el padre o la madre, porque el medio para causarle un enorme e insoportable dolor al otro progenitor es el propio hijo que, en manos de un progenitor perverso, es utilizado como instrumento para dañar. En estos casos las víctimas son dos: el hijo, de manera directa; y el progenitor, de manera indirecta. 

Cuando uno piensa en la finalidad de las normas, no es fácil de entender el trato desigual a situaciones parejas cuando hablamos de proteger a los menores.


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Cuando tienes un hijo, tu vida es suya; suya para siempre. Cuando tienes padres ancianos, se invierte la cuestión, tu vida deja de ser tuya para ser suya; suya para siempre mientras vivan. En definitiva, aprender a cuidar y desaprender lo aprendido.


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Mi obsesión de este verano son los berberechos y el Bitter-Kas, muy frío y con dos hielos. Una obsesión sencilla, sin pretensiones, que no hace daño a nadie más que a mi bolsillo, porque, al final, a los buenos berberechos poco les falta para cotizar en bolsa.


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¿Qué habrá sido de “El punto”? La Roig se ríe desde la tumba y casi la oigo mascullar: “Nena, los puntos se los traga un agujero negro y te los regurgita cuando le da la gana”.




domingo, 15 de junio de 2025

ALGO HUELE A PODRIDO Y NO ES EN DINAMARCA


 

He puesto la radio, como todos los días. Las noticias huelen tan mal como la ideología que lo imprime todo. Hay que ser muy imbécil para creer que alguien es intocable. Y hay que ser rematadamente bobo para defender al indefendible capo de la mafia institucional. Porque la corrupción es corrupción, venga de donde venga y cuando uno está al mando no cabe excusarse en el desconocimiento, porque entonces es un inútil y un negligente o es, simplemente, un tremendo cínico mentiroso. La actualidad explica muchas decisiones adoptadas en el pasado, que juraron y perjuraron que no se iban a adoptar jamás. La mierda con mierda se paga. La ambición es poderosa y cuando se tuerce puede llevar fácilmente a la corrupción. Apenas sabemos nada. Nos esperan días de mala gloria. Aún hoy, sabiendo lo que se sabe, hay quien defiende a quien está arrasando el Estado de derecho, a quien está imponiendo un totalitarismo administrativo que convierte al ciudadano en súbdito; a quien no duda en mantenerse en el poder pese a que tiene la alfombra hecha un cisco.  La mierda es mierda, venga de quien venga y hasta que no tengamos claro no hay nada que hacer. Defender lo indefendible, debería ponernos en guardia frente a quien lo hace.



lunes, 14 de abril de 2025

SAHARIANA

 



Existe una norma no escrita según la cual días previos a un puente largo, o a unas vacaciones cortas, la vida se transforma. Durante esos días previos, solo caben dos maneras de funcionar. La primera, como si se acabara el mundo y no hubiera que dejar cabo suelto; la segunda, soltando cuerda y dejando que la vida se inunde de una calma rayana a la quietud absoluta, porque nada va a levantar el desastre ya consumado. Estoy en el grupo dos, el de los realistas

Anoche murió Mario Vargas Llosa. No va a ser el único que lo haga hoy, ni mañana, ni pasado. La diferencia con los demás es que su desaparición física no es su final. Siguen sus libros, siguen sus escritos y eso, ¡Válgame Dios!, es una suerte nada desdeñable para los suyos y para nosotros también.

Es Lunes Santo, la mesa cruje de espanto y el cuerpo responde a medio gas.

Leo a algunos escribiendo sobre esto y aquello; sobre Vargas Llosa y sobre la muerte; sobre el fin de las cosas que desaparecieron hace ya demasiado y sobre Isabel Presley. Somos así. Guardo para mí un recuerdo tan simple como personal que me lleva al escritor y, por un momento, mientras leo sus obituarios, vuelvo a un verano achicharrante de una humedad desmedida en las que mi padre, recostado en un banco con respaldo de rejilla, leía "Pantaleón y las visitadoras", sin hacernos ni caso. Mis hermanas mayores cuchicheaban que igual aquel Pantaleón sobre el que leía papá, y que yo no llegaba ni a descifrar, tenía algo que ver con el milagro de la sangre del que la abuela hablaba a veces. Quedó para siempre la anécdota del santo de la abuela y el libro de papá de la que se desternillaba cuando ya apenas le quedaba un aliento de vida. Aún hoy, tantos años después de su muerte, Pantaleón sigue en su biblioteca.

Hoy es el día de grandes discursos, de las loas y de las críticas mal intencionadas. Sin embargo, esta mañana de abril, en mi cabeza que anda al ralentí, solo cabe el recuerdo de un verano de humedad extrema, de sahariana pegada a la espalda y de un libro reposando sobre el banco del patio. Hoy, pese a todo, solo cabe en mí la singular imagen de mi padre aún joven, sentado en su silla de rafia, esperando, ahora ya con la bondad de la primavera, a que llegue Don Mario.




domingo, 30 de marzo de 2025

PERSPECTIVA



Ni mi palabra vale más que la tuya, ni la tuya vale más que la mía. Que la libertad y la seguridad también se construyen sobre la necesidad de acreditar hechos o una pluralidad de indicios, de los que de una manera objetiva y lógica se derive la culpabilidad del autor, es una verdad que solo los locos, los necios, los ignorantes y los totalitarios pueden poner en duda. Que la presunción de inocencia es un principio fundamental, aunque a veces escueza, es una garantía, aunque algunos no lo comprendan. Para condenar a alguien hace falta bastante más que meras declaraciones, posicionamientos políticos y la valentía de no dejarse arrastrar por la marea. Toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Ojalá no perdamos la perspectiva. Ejemplos, mil, aquí uno.




jueves, 20 de marzo de 2025

APORUE


 

Durante años he sido una europeísta convencida. Nada conseguía bajarme del empecinamiento del que cree a pies juntillas que la única manera de afrontar el progreso democrático es con la unión de los divergentes que pretenden un fin común. Creía yo, en el bienestar, la democracia, la libertad, la seguridad y la búsqueda consciente del bien común. Ahí es nada. Todo empezó en un bar, como casi todo. Frente a un café, frente a un tipo por el que me temblaban las carnes y frente a un parcial de una asignatura que tenía atravesada desde primero de carrera. Hoy día, tantos años después, cuando el café que tomo es descafeinado, el tipo por el que me temblaban las carnes dejó que las suyas temblaran por otro tan guapo como él, sigo convencida de la importancia de una Europa fuerte, una Europa unida pese a que a veces nos salga un poco rana. Puede que pertenezca a esa clase de personas a las que cambiarles el ideario cuesta más que arrancarle una muela sana.
Veo una Europa vieja y cansada que, con su mastodóntica burocracia, nos está dejando unas pasmosas muestras de ingenuidad y pasividad de las que no vamos a salir indemnes. Aun así, sigo creyendo que no podemos decaer en la idea de lo que queremos ser. En particular, anhelo una Europa fuerte, de valores sólidos, con una defensa hasta lo indecible de los principios democráticos sobre los que se ha construido y unas estructuras que no la conviertan en un mamut medio muerto.
Quiero seguir pensando, como dijo Steiner, y he repetido cientos de veces, que «Mientras haya cafés, la “noción de Europa” tendrá contenido
», aunque en este momento, por soberbios y un poquito engreídos, nos toque tomarlo descafeinado y con el mundo cabeza abajo.


domingo, 9 de marzo de 2025

EL DIA DESPUÉS. 9 DE MARZO

 


Me levanto con resaca aunque no he bebido nada. Pero la cabeza me rechina en cuanto la ladeo y me entra dolor de cabeza. La muevo en dirección contraria como si de esa manera, aunque el cuello crepite, consiguiera que por el oído se escurriera la inmensa cantidad de tonterías, frases hechas y huecas con la que ayer  nos regalaron el día. Así que hoy es día de resaca. No tengo nada a mano más que una servilleta de papel y los restos de un lapicero de Ikea. Algo me dice que anote, y yo anoto.

Nacer en un lugar o en otro; en el seno de una familia concreta y no en otra distinta; nacer hombre o mujer, es una cuestión de puro azar. Cero intervención en todas esas circunstancias. Nacer y crecer en Europa, con todas las imperfecciones que pueda tener, es una inmensa suerte, sobre todo si se es mujer. Porque pese a los problemas que una existen hoy en día, a que existen bolsas importantes de discriminación por razón de sexo, existe una legislación y un sistema que nos ampara y al que podemos acudir en defensa de nuestros derechos. Pero somos como somos y, a veces, no nos lo creemos, porque podemos no creérnoslos. Tenemos, tengo, la inmensa suerte de no haber nacido en Teheran, Hajja, o Kabul.

Por eso, en pleno resacón de chorradas escuchadas y leídas durante el día de ayer, no me queda otra que replegarme sobre el eje de mi pensamiento que sé que muchas otras mujeres comparten y seguir anotando, para que yo tampoco me olvide y que no me arrastre la marea oportunista y manipuladora que todo lo pudre. 
  • Ojalá llegue el día que no haya que conmemorar el ser mujer por el solo hecho de serlo.
  • Ojalá llegue el día en que indocumentados e indocumentadas con ínfulas, y ganas de comer a base de subvención, dejen de darnos lecciones  y de colocarnos en una permanente posición de víctima que no nos corresponde y que nos reduce a seres dependientes de las decisiones de otros y otras. A ellos y a ellas les deseo lo peor.
  • Ojalá llegue el día en las cuestiones fundamentales, como la vida, la libertad y la seguridad, no necesiten ser explicadas, ni reivindicadas porque seamos capaces de reconocerlas y respetarla. Que podamos reclamar lo que por derecho somos, que además es nuestro y que sin ningún miedo podamos defenderlo, con uñas y dientes, con la fuerza de la ley y el convencimiento de lo nuestro. No bajar la guardia ante lo que quieren malearte el pensamiento.
  • Ojalá llegue al día en que asumamos que los derechos conllevan obligaciones. Que tenemos responsabilidades y las decisiones que tomamos tienen consecuencias a corto, medio y largo plazo.
  • Ojalá no olvidemos que delegar en una panza agradecida nunca es una buena decisión.

Y ahora, voy a por un ibuprofeno.



domingo, 10 de noviembre de 2024

Y COMED YOGUR

 


En situaciones catastróficas afloran las buenas y las malas personas. Están los que no dudan en arrimar el hombro, dar lo que pueden incluso lo poco que tienen, prestar ayuda, incluso cuando la ayuda solo pueda ser prestar un hombro en le que apoyarse y llorar. Por otro lado, están los que pretenden sacar rédito de la desgracia de los demás y enriquecerse de un modo casi siempre altanero y vomitivo. Las inundaciones de Valencia nos están dando ejemplo de las dos posturas. Pero será que tengo el ánimo afectado por el tiempo y el penoso espectáculo que los políticos nos están dando en estos días tan tristes como necesitados de cordura, cooperación y empatía. Nada de todo eso lo encontramos más allá de los vecinos y de los voluntarios que queman sus fuerzas por ayudar a los demás. El resto, la morralla de los que pueblan las instituciones con sueldos de cinco cifras en adelante y la clac que les aplauden, son una muestra de la inmoralidad y la malaventura de una sociedad cada vez más enferma y pagada de sí misma.

Quiero quedarme con los dos chavales, los mejores amigos, que entre fango nos recuerdan que debemos estar por nuestra gente, por nuestros mayores y que no debemos rendirnos nunca. En ellos está la esperanza. En chavales que nos recuerdan lo fundamental. Cuidarnos unos a otros y, sobre todo, no rendirnos. Por estos chavales, a los que les debo el rebrote de cierta ilusión, hoy cenaré yogur y pensaré en que, mucho más cerca de lo que creemos, hay alguien a quien podemos echarle una mano y que caminando aún entre barro hay dos chavales maravillosos a los que les debemos mucho más de lo que creemos. Ellos son una lección, ellos son el futuro.



















domingo, 27 de octubre de 2024

ERUCTAR


 

Irás con el sudor de tu frente, con las pocas ganas que deja el hartazgo acumulado en los últimos meses y sabiendo que lo que pagas se desperdicia más que se aprovecha.  Tengo hora en Hacienda. Pienso en esto, mientras pierdo el segundo autobús del día. La espera no bajará de veinte minutos, pero aún llegaré a tiempo. En la pantalla de la parada, silenciada a Dios gracias, aparece la imagen del político de turno defenestrado por obra y gracia de su pene, su poco cerebro y el consumo de sustancias estupefaciente. Otro que se creyó Dios y solo era un necio con suerte.
Prima lo amoral y lo grandilocuente. Los que mandan de esa burra no se bajan. Pero somos muchos los que estamos hartos de esa manera de funcionar. Lo institucional vive de espaldas a la sociedad a la que debe prestar servicio. Nuestra clase política ha dejado de estar al servicio de los ciudadanos para considerarlos súbditos y reventarlos a base de ignorancia y mal hacer. La escandalera crece de manera superlativa y la sociedad se deshincha cada vez más hueca. Vivimos tiempos que agotan por la falta de rumbo. Los rumores velados se convierten en un guirigay insoportable. 
No vamos bien. Nada va bien. La vida política da pena y entre la ponzoña y la ruina, las discusiones se convierten en un patio de vecinas ofendidas, olvidando que, tras esas cortinas tan cutres de chanchullos, putas y cocaína, existe la peor gestión de democrática de un país al que cuesta reconocer. 
Crearon un monstruo porque podían y ese monstruo, tan repugnante como interesado, los está devorando. Los dioses y la justicia los eructe y acaben donde merecen, entre rejas y en el olvido.


sábado, 21 de septiembre de 2024

GISÈLE PELICOT

 



Sigo el juicio que estos días se está celebrando en los Tribunales de Aviñón contra Dominique Pelicot, acusado de violar durante años a su mujer, Gisèle Pelicot, y de ofrecerla a otros hombres que, al igual que él, al igual que él la violaron mientras estaba inconsciente como consecuencia de la sumisión química a la que la sometía su propio esposo. Años de abusos que salieron a la luz de manera casual, cuando el acusado, que posiblemente se creía impune en sus actuaciones tanto en casa como fuera de ella, fue descubierto grabando bajo las faldas de distintas mujeres. Entre el material incautado en aquella investigación aparecieron las grabaciones que ahora han sido fundamentales para sentarle en el banquillo del acusado y juzgarle por las atrocidades cometidas en la persona de su esposa. Junto a él, cincuenta hombres se sientan en el banquillo, todos ellos acusados de violación. Hasta aquí los hechos. Hechos monstruosos sobre los que voy dándole vueltas desde hace días. Y el miércoles, lo primero que anoto, después de leer sobre el tema, es: ¿Es el ser humano un ser monstruoso? Seguidamente, anoto que posiblemente sí. El ser humano es capaz de lo peor, sin que necesite demasiadas excusas para ello.

Pelicot ha reconocido su culpabilidad y  a pedido perdón, incluso de lo imperdonable, ha dicho para terminar con un “Soy un violador, como todos los demás acusados”. La frase da que pensar, no por como califica a sus compinches, pues en eso tiene toda la razón, sino porque esta afirmación con toda seguridad no es gratuita y pretende desviar parte de la atención que él recibe sobre todos los que, como él, atentaron contra la libertad sexual, la dignidad de Gisèle Pelicot. Los Tribunales juzgarán y espero que condenen con toda la severidad que la legislación permita a todos los que se creyeron impunes frente a la barbarie que supone una violación que no lo es menos por el hecho que la víctima, drogada por el propio agresor, no recuerde nada. En definitiva, un reconocimiento diluido y cabrón.

En el tema Pelicot hay dos cuestiones que trascienden la cuestión jurídica de la existencia del delito, y que tiene que ver con el plano humano y cotidiano. La primera,  en la brutal repercusión que el conocimiento de estos hechos habrá tenido, no solo en la víctima directa, sino en todos los miembros de la familia. No es irrelevante el hecho que los Pelicot llevaran más de cincuenta años juntos, que tuvieran hijos y nietos; como tampoco lo es el hecho de que parte de los agresores fueran, en apariencia, apacibles ciudadanos de vida anodina y normal. La segunda, no menos importante, el hecho que a víctima haya tenido que incorporar a su vida unos hechos que durante años desconoció, pero sufrió y sufrirá. Porque el sufrimiento puede ser incluso más salvaje por la falta de control sobre lo vivido y la inconsciencia pasada de unos hechos tan brutales. Gisèle Pelicot va a tener que reconstruirse por dentro y por fuera, rehacer una vida sobre la que a buen seguro le va a ser  difícil rescatar un momento amable, o de amor, sin la sombra de la realidad de lo sucedido. Me pregunto, ¿Cómo se puede mirar hacia delante, reconstruir la propia existencia si hay que partir de un pasado tan oscuro como la pez? ¿Cómo se puede reordenar la cabeza, el propio corazón y un pasado aparentemente normal que no se borra de un plumazo, al descubrir que tu igual, tu compañero de vida, ocultaba a un monstruo, que no dudó en vejarte, humillarte, violarte y, lo que es peor, si es que en todo esto hay algo aún peor, ofrecer tu vida, tu cuerpo, a cualquiera sin importarle absolutamente nada? 

Los actos de Dominique Pelicot son execrables, pero tampoco tiene explicación, ni justificación, que cincuenta hombres más, todos ellos al parecer con vidas aparentemente normales, participen en semejante aquelarre por el menor placer de violar a una mujer inconsciente. No puedo entenderlo. Sin embargo, da mucho que pensar sobre la condición humana, el aberrante comportamiento de algunos y el fracaso de la sociedad en la que nos ha tocado vivir. El mal por el mal.

Ignoro si la maldad es algo que forma parte de la esencia del ser humano o si, por el contrario, es algo aprehendido y aprendido. La cuestión precisa, no solo, de un análisis antropológico, sino también filosófico y ético. Es posible que esta necesidad de reflexionar sobre todas estas cuestiones no interese a casi nadie porque, por desgracia, vivimos tiempos de lo inmediato y en la permanente reivindicación de lo satisfactorio al menor coste posible. Sostener que el ser humano es egoísta y adopta posturas absolutas que rayan la deshumanización, ya no sorprende a nadie. Olvidamos con la facilitada pasmosa y preferimos mirar a otro lado mientras vaciamos de toda ética nuestro compromiso social. 

Sin embargo, conviene sentarse y darle unas cuantas vueltas a lo que somos y queremos ser. Pese a las limitaciones y la inmensa distancia que nos separa de todo lo que se juzga en Aviñón, reflexionar sobre todas estas cosas es casi una obligación.  Frente a nuestra banalidad y pronto olvido, a Gisèle Pelicot, valiente como ninguna a la hora de enfrentar el vía crucis del proceso judicial, le queda por delante la titánica tarea de seguir adelante, procurando que todo el horror sufrido a manos de la persona con la que compartía la vida y, aparentemente, quería y respetaba después una vida en común, no se destroce de manera definitiva el resto de vida que le queda y pueda, en la medida que sea posible, volver a confiar en el ser humano. Y a los acusados, mi deseo de que les caiga todo el peso de la ley y se pudran en el infierno.

 

 

miércoles, 31 de julio de 2024

ENREDAR Y NO ACABAR

 

 

Han transcurrido casi 46 años desde que se promulgó la Constitución española, que reconocía como derechos fundamentales de todos los ciudadanos la igualdad, la seguridad jurídica, la tutela judicial efectiva y unos cuantos más. Según los datos publicados por el INE y relativos al año 2022, la población alcanzó los 41.932.488 ciudadanos, de aquella cifra, 32.868.995 no había nacido o eran menores de 18 años. El resto de los 7.4801.115 españoles ya habían alcanzado la mayoría. Estos números nos indican que la mayoría de la población española ha nacido o pasado su primera infancia en democracia. ¿Qué podemos extraer de este dato? Pues que pese a que muchos se les llena la boca hablando de franquismo y las falta de derechos que existió entonces, la realidad es la población que vivió durante aquel periodo y lo sufrió, en su mayoría, ya ha fallecido. En consecuencia, la continua alusión instituciones franquistas no es más que un discurso casposo que pretende golpear en el vientre de los ciudadanos y alejarles de la razón. No vivimos en un país privado de derechos, sino todo lo contrario. Sin embargo, ciertos discursos tendenciosos que barajan la desinformación y que pretenden confundir al ciudadano, transmitirle un mensaje tan falso como abrupto de oscurantismo en el ejercicio de derechos fundamentales, que ha cuajado en parte de la ciudadanía que ha decidido creer a pies juntillas en ese discurso que pretendiendo ser progresista es de lo más reaccionario.

En este país, mal que les pese a unos cuantos, todo ciudadano, con independencia de su orientación política, sabe que goza de una serie de derechos que son fundamentales e inalienables. Pero en estos tiempos de confrontación en los que lo ideológico prima sobre lo fundamental, y se pierde de vista que quebrantar los principios sobre los que se asienta un estado democrático, como son la separación de poderes y la igualdad ante la ley, es tomar una deriva tan retrógrada como peligrosa. Hemos caído en primar el “quién” frente al “qué”, lo que en la práctica supone privilegiar a unos frente a otros en función, en este caso, de su condición política. 
Pero por suerte, al menos por ahora, del primero al último ciudadano de este país, todos estamos sometidos a la norma, tanto en lo que a derechos se refiere, como a deberes y obligaciones. Puede que el sistema no sea perfecto, pero es el mejor que hay frente a otros modos de organización social y política.

El principio de la igualdad ante la ley es un pilar fundamental de nuestro sistema en el que no tiene cabida el “No sabe usted con quién está hablando”, al que tanto recurren algunos. Por eso, no debería extrañar que en una investigación judicial puede pedirse la declaración, incluso, de la persona que ocupa la presidencia del Gobierno, si es necesario, por muy excepcional que nos pueda parecer por el cargo que ocupa. El imperio de la ley y la separación de poderes debe alcanzarnos a todos sin excepción. Es nuestra garantía, la de todos. No seré yo quien se manifieste sobre una investigación judicial de la que desconozco todo y más. Pero hay algo clamoroso. Pedro Sánchez, hasta el momento, ha sido citado en calidad de testigo, en su condición de esposo, en el proceso de su esposa investigada por, al menos, un presunto delito de tráfico de influencias. No ha sido citado en condición de presidente del Gobierno de España, ni se le está imputando ninguna actuación que deba ser investigada, al menos en este momento. La relación de parentesco le permite acogerse a la dispensa para no declarar, que le reconoce la Ley de Enjuiciamiento Criminal (art. 416.1 LECrim.), si cree que con ello puede perjudicar a su esposa.

La decisión sobre declarar o no, solo a él le corresponde. Y si bien es cierto que su declaración se recaba en el ámbito privado de su relación matrimonial, lo que el Sr. Sánchez no puede olvidar es que él no es un ciudadano cualquiera. Que su citación, como la de cualquier testigo, se circunscribe a declarar sobre hechos o circunstancias que conozca en relación con los hechos investigados y que, por mor de la transparencia y lealtad a las instituciones del Estado, su declaración no debería constituir un inconveniente si, como se reitera desde los círculos y defensa de la Sra. Gómez, su esposa no utilizó en beneficio propio, el hecho de la posición de privilegio y poder que tiene su esposo.

Desconozco el entramado de caso en concreto y no tengo ningún interés en emponzoñarme con el mismo. Las fases de instrucción de los procesos penales sirven para investigar hechos que tiene apariencia delictiva. No se enjuicia nada, solo se investiga. Y, únicamente, en el caso de que existan indicios suficientes sobre la presunta comisión del delito, es cuando se llevará a los autores de los mismos ante los Tribunales para su enjuiciamiento. Nada más. 

Querellarse porque a uno le citan como testigo es como poco bastante extraño. Pero a mi entender, el tema va mucho más allá de la argucia procesal del señor Sánchez. Esta actuación, tan poco espontánea como efectista, parece enmarcada en el profundo ataque que desde el poder ejecutivo sufren las instituciones que pretenden controlarlo.  
Los rigores del calor hacen florecer animadversiones curiosas. Pero este julio, que arde como pocos, nos permite confiar en los derechos que la Constitución nos otorgó, pese a lo poco que algunos los valoran y que la cosa no va de franquismo, ni de derechas, ni de izquierdas, ni de nada. Solo va de ser iguales ante la ley, para lo bueno y para lo malo.


 

miércoles, 8 de mayo de 2024

VELEROS



En una escuela de Barcelona, los alumnos de la ESO, están construyendo un velero. Lo hacen en clase. Es un proyecto de formación al que se han lanzado en plancha. Alguien podrá pensar que es una cosa pijísima que solo puede llevarse a cabo en colegios muy determinados, pero no es así. El caso es que la idea no es nueva, sino que viene importada de Francia, nuestro vecino de al lado. El proyecto Harbor, que es el origen de todo, nació en París. Allí se gestó este proyecto, donde se involucra a colectivos en riesgo de exclusión social para llevarlo a cabo. Los número dicen que llevan botados varios cientos de veleros. Pero, vuelvo a los alumnos, de entre 15 y 16 años, que viven con ilusión desmedida la creación de algo que para ellos es distinto, algo que le obliga a pensar, a utilizar sus manos para lijar, ensamblar, etc. Que les pone en evidencia y frente a la realidad de que trabajando en grupo se trabaja más y mejor. Unidos somos capaces de cosas increíbles, que colaborar mano a mano, sin imponerse unos a otros, siempre reporta un beneficio al fin común. Es una enseñanza grandísima, quizá de las mejores que obtendrán en estos tiempos de sombras, Individualismo y artificialidad. Necesitamos llenarlo todo de veleros, o de carros, o de lo que sea en lo que se precise la colaboración de las personas. Da igual si son veleros o son otra cosa, lo que importa es moverse para que algo empiece a cambiar. Y vuelvo. Alguien pensará que es un proyecto que necesita de un dinero que las escuelas públicas no se pueden permitir. No puedo estar más en desacuerdo. Los recursos son muchos y suficientes. La cuestión está en su racionalización, en utilizarlos para las cosas que realmente importan y dejar de tirar por el desagüe, o lo que es lo mismo, que se deje de robar al ciudadano con corrupciones y malversaciones a la que parece que la ciudadanía ya nos hemos acostumbrado. Y lo de los veleros, los carros, o lo que sea, no son más que el símbolo de que cuando se ponen medios y ganas somos capaces de unirnos para sacar adelante los proyectos incluso más locos. Les estamos ofreciendo mierda a los jóvenes pero es en ellos donde reside aún la grandeza del ser humano. Juntos somos más fuertes, más listos, más eficaces y más humanos. Trabajar codo con codo, en lo bueno y en lo malo, nos hace conocer a los demás y a nosotros mismos. Ojalá llegue un día en que los veleros lo llenen todo.



lunes, 11 de marzo de 2024

OTRO 11 DE MARZO

 


Fue aquel 11M del que todos nos acordamos. Han pasado veinte años como si hubieran pasado veinte segundos. Un 11 de marzo que aún late y del que se sabe mucho menos de lo que se debería. Los atentados de aquel día acabaron con la vida de nuestros vecinos, los mutilaron y les dejaron secuelas difíciles de superar. Los delitos que es cometieron aquel día están a punto de prescribir. Es difícil para una sociedad asumir un carpetazo como este cuando el sistema no ha sido capaz de dar con los verdaderos responsables de aquella masacre, no ha conseguido que la verdad de ese día salga a la luz y no permite que la sociedad pueda cerrar una herida tan grande como lo fue aquella. Recuerdo aquel día, recuerdo el silencio, el miedo y la tremenda desolación de una sociedad que por un momento se unió en un esfuerzo titánico para sobrevivir a una tragedia horrible.

Soy de la opinión que lo que no se resuelve se cierra en falso. Resolver implica conocer la verdad, llegar hasta el fondo, enfangarse hasta los codos y arrastrar a la superficie todos los demonios que se esconde tras hechos tan graves como lo fue el 11M. Lo demás es insuficiente. Vivimos en la polarización más absoluta y no es algo nuevo. Imponemos nuestras versiones como si ella fuera las únicas, las ciertas y reales, y olvidamos que, como casi siempre, nuestras versiones no son más que opiniones forjadas a partir de unos pocos datos y unos muchos sesgos.

Aquellos hechos pronto prescribirán para el derecho, pero no lo harán para los cientos, miles, de personas, familias, a las que las bombas les giró la vida. Hoy, un pensamiento para todos ellos, en el convencimiento absoluto de que como sociedad hemos empeorado sustancialmente. Pero, aun así, recordar hechos como los que sucedieron en Madrid aquella mañana de marzo, nos obliga a replantearnos qué es lo que queremos como sociedad. Y yo, en un día, como hoy quiero que los delitos, como los que se cometieron aquel día, no prescriban nunca y que una justicia, dotada y preparada, que hoy no tenemos por la desidia e interés de la clase política, caiga con todo su peso sobre quien corresponda, incluso, incluso sobre aquellos que maliciosamente utilizan el terror, aunque sea producido por otro, en su propio beneficio.

domingo, 12 de noviembre de 2023

UNA VEZ MÁS Y TODAS LAS QUE HAGAN FALTA



Me despierto cada día a la misma hora, da igual que sea martes o que sea domingo. La diferencia entre un día y otro no es el tiempo que marca el reloj sino que, cuando no hay necesidad, intento estar un poco más en la cama antes de levantarme. Pero hoy vuelve a ser domingo y me despierto a la misma hora de siempre y no pienso en estirar un poquito más, no hay tiempo. Pongo los pies en el suelo, y aunque hay días que el desanimo es grande, creo que vale la pena volver a salir a la calle, hacernos oír y poner de manifiesto que estamos hartos del abuso y de que se nos venda siempre por el interés de los que comen del presupuesto y que fuera de él no saben que hacer. Ha ganado la mediocridad, el cortoplacismo y la ignorancia sobre lo que es el Estado de Derecho y la enorme pérdida que supone su falta de respeto. No todo vale y los acuerdos firmados por el PSOE con JUNTS PER CATLUNYA son una vergüenza y una verdadera infamia. Es difícil encontrarles una justificación más allá de la necesidad de vender a todo un país para seguir en la cabeza del gobierno. Ni la convivencia, ni un gobierno progresista, ni la comprensión a una posición nefasta para el global de la ciudadanía, son una explicación razonable. Los acuerdos gubernamentales deben respetar las Leyes, la separación de poderes y el control de su legitimidad. Los partidos, cuando acuerdan, deben respetar sus programas. Fuera del imperio de la Ley el futuro es oscuro y aciago. Es vergonzoso escuchar que los acuerdos a los que llega el PSOE son democracia; que los acuerdos son legítimos. Todas esas explicaciones son falsas en lo fundamental. Lo pactado por el PSOE no iba en su programa electoral.
Uno de los elementos fundamentales de las democracias y los Estados de Derecho es la total separación de poderes. Uno es contrapeso del otro. Y todos, absolutamente todos, estemos sometidos a leyes elaboradas bajo estrictos procedimiento y cuyo contenido debe respetar los principios y derechos que del marco constitucional que nos ampara a todos. El derecho a la igualdad, la seguridad jurídica, etc., no son cuestiones baladíes.
Los políticos deben ser servidores públicos cuando llegan a los órganos legislativos u ejecutivos y deben, porque así lo establece la propia Constitución, promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas. La Constitución es nuestro marco normativo y garantiza el principio de legalidad, la jerarquía normativa, la seguridad jurídica, la responsabilidad y la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos. Parece que algunos, pese a que la juran lo olvidan con facilidad.
Lo que está pasando en este país con la firma del acuerdo por la amnistía y el "lawfare" con el que se llenan la boca los que más delinquen, no tiene nada que ver con la derecha, ni con la izquierda. Nadie con verdadero sentido democrático y de estado puede estar de acuerdo con semejante ignominia, sobre todo cuando los delincuentes no ha mostrado arrepentimiento alguno y ya vociferan que lo volverán a hacer. No hay mayor arbitrariedad que la que en estos momentos se está llevando a cabo. El acuerdo firmado entre un partido que perdió las elecciones y uno que con siete diputados, encabezado por un prófugo de la justicia, pretende el desmembramiento de este país, es la imposición de una arbitrariedad destructiva. Es una aberración jurídica que siembra la desigualdad entre los ciudadanos, que quiebra con el sistema judicial y, de paso, valida que en este país los políticos tienen bula para delinquir sin consecuencias. Saltarse la legalidad tiene consecuencias para el ciudadano de a pie como no puede ser de otra manera. Los políticos y representantes públicos tienen una mayor obligación, si cabe, al respecto de la ley. No pueden saltarse la legalidad sin consecuencias, no pueden vaciar las arcas públicas y manejar el dinero de nuestros impuestos sin ningún control ni consecuencias.
Pero parece que nada de todo eso importa. Nos gobiernan tipos sin escrúpulos, abonados en la mentira, el abuso y la arbitrariedad a los que parte de una sociedad enferma de ideología aplaude y mira a otro lado como si la ruptura del sistema de garantías no fuera con ellos.
Dicen que ganaron las elecciones y no es cierto. Por eso, aunque es domingo y tengo muchísimas cosas que hacer voy a salir una vez más a la calle y no me cansaré de repetir, una y otra vez, que no en mi nombre.


domingo, 8 de octubre de 2023

NO TODO VALE. NO EN MI NOMBRE

  


Corría el año 2017 y entonces ya empezamos a sospechar que algún día, sobre todo aquello que estaba pasando, vendrían a explicarnos lo que "realmente" ocurrió. Ya en aquel momento, también, empezamos a vislumbrar que el interés de unos pocos iba a blanquear la trascendencia que todo aquello tuvo y que tendrá. El parlamento autonómico se convirtió en la sede de la prevaricación y la corrupción con sus leyes de desconexión y el desconcierto y el temor se fue extendiendo como una mancha de aceite pegajosa. Tomaron las instituciones y lo tiñeron todo con sus lazos amarillosa e impusieron la omertá como principio. Quemaron las calles, quebrantaron la paz social y miles de cosas más que en lo particular convirtió el día a día en algo más que una incomodidad. La calle era suya y nosotros, los que no pensamos como ellos nos convertimos a través de su mala boca en unos colonos, unos ñordos, unos fachas, unos indeseables que no merecíamos vivir donde lo hacíamos porque siempre lo habíamos hecho o simplemente porque nos daba la gana. No fue fácil para casi nadie pero para algunos muy difícil. El señalamiento corría de boca en boca y tus vecinos se convertían en unos chivatos mal nacidos. Hoy, seis años después, todo aquél quebranto se niega incluso por los que lo sufrieron en su propia carne y es utilizado como moneda de cambio por quienes quieren ocupar el gobierno al precio que sea. El insulto, la humillación no tiene límites. Hablar de amnistía, de resolver políticamente las consecuencias jurídicas que conllevó a todo aquello es de una bajeza política sin límites. Porque ni el indulto, ni la amnistía, ni el cambio del Código Penal que tanto benefició a los que delinquieron contra su propio pueblo, nada tiene que ver con la concordia, ni con el mirar adelante. Tiene que ver con una megalomanía rayana a la demencia de quien se cree Dios, Padre y Espíritu Santo. El daño institucional y social de entonces fue muy grave, pero el de hoy, ejecutado por quienes deberían abanderar el Estado de Derecho, es de una magnitud cuyas consecuencias son difíciles de prever. La caída de principios fundamentales como la igualdad, la libertada, el respeto de la Ley y la separación de poderes, no puede dar lugar a nada bueno. Intentan confundirnos dividiendo a la ciudadanía en derechas e izquierdas, pero nada de lo que está pasando tiene que ver con eso. Viene tiempos aciagos. Agarrarse al poder con saña, despreciando a la mayor parte de la sociedad, no es propio de una democracia evolucionada donde políticos se encuentran al servicio de los ciudadanos y no al revés. Cuesta creer que nadie pueda poner coto a tanta locura. Mientras, los que nos quieren gobernar, arrimándose a lo más extremo, a lo más alejado de los derechos fundamentales, siguen jugueteando con todo aquello a un día despreciamos: el miedo, la falta de garantías y la libertad, entre otras cosas. Llega el tiempo de blanquearlo todo para que el futuro sea negro como la noche más cerrada. La deslegitimación ya es absoluta. Conviene no olvidar de dónde venimos y la responsabilidad que en ello tenemos. No vale que nadie nos intenté engañar inventando un relato conveniente para cabezas acomodaticias que han dejado de pensar y se mece entre una ideología que les anestesia sin respetar lo fundamental. Nosotros lo vivimos, estuvimos allí, no lo olvidamos y nos mantendremos en pie.



martes, 5 de septiembre de 2023

DEL EXPERIMENTO STRACK Y YOLANDA DIAZ


 

El estado en el que nos encontramos en cada momento tiene una gran importancia para enfrentar las cuestiones del día a día. Si estamos contentos, sonreímos, nos mostramos orgullosos de nosotros mismos, las cosas las encajamos mejor. Es un hecho científicamente comprobado y, si no lo es, que seguro que sí, mi experiencia personal así lo avala. Ayer, mientras mataba el tiempo en el aeropuerto, estuve viendo la intervención artista visual, Mago More, hablando del experimento llevado a cabo por el psicólogo social Fritz Strack, sobre el poder de los cambios conductuales. Para ello el Sr. More, siguiendo las instrucciones del experimento, se valió de un lapicero, unas viñetas y un público curioso. El artista, con el público ya entregado, utilizando el lapicero, puso de manifiesto como nuestra actitud corporal (fruncir el ceño para sostener el lapicero entre la nariz y el labio superior; o sonreír para poder aguantar el lapicero entre los dientes), influye en nuestra actitud mental. Si tengo el ceño fruncido no recibo, ni transmito, la información de la misma manera que si lo tengo distendido y con una sonrisa en los labios que es la conclusión a la que llegó Strak, no el Sr. More. Dejo el enlace para el que tenga curiosidad.

Así que cojo un lápiz, me lo pongo entre los dientes y mi cara dibuja una sonrisa que se sostiene a base de madera, grafito y la necesidad de no arrojarme en brazos de la mala leche. Quiero leer la prensa. No pienso dejar caer el lapicero hasta que cierre el último de los digitales con los que intento ponerme al día sobre lo que pasa en este país, después de la bochornosa jornada que nos regaló la vicepresidenta del Gobierno. Ayer, Yolanda Díaz se reunió, entre sonrisas y toqueteos, con un prófugo de la justicia que, tras intentar quebrar un país, dividir a su sociedad, dejar colgados a los suyos, termino huyendo en el maletero de un coche. Sus actos delictivos están pendientes de ser enjuiciados. La búsqueda de los votos del partido que preside, arañándolos a la decencia democrática y al código penal, es una de las mayores vergüenzas que sufre nuestra maltratada democracia. Pero a la señora sonriente, con bastante poco mérito para estar donde está, todo eso se lo pasa por el arco de la Tena Lady. Conviene no olvidar que el tipo en cuestión es el representante de una derecha carrinclona, xenófoba y malversadora, con unos "principios" que casan mal casa mal el comunismo del que presume la vicepresidenta. Conviene recordar, también, que a día de hoy, Puigdemont se encuentra pendiente de juicio por hechos gravísimos que atentaron contra el Estado de Derecho. Delinquir en este país, si eres político, sale gratis si conviene para mantenerse en el poder. No otra explicación tiene la modificación del Código Penal que eliminó el delito de sedición, como tampoco la tiene la búsqueda de una amnistía que la Constitución Española no permite. Así que aprieto el lápiz para que mi sonrisa Denticlor no decaiga, pese al profundo que me produce el juego sucio que se está llevando a cabo. Cierro las pantallas, una tras otra, intentando olvidar el ruido para centrarme en lo que tengo por delante y dejar de pensar qué más tenemos que soportar. Dejo en paz al lápiz que hoy, se lleva la marca de mis incisivos como premio. Pero en un rato me lo colocaré de nuevo porque esto ya no hay quien lo aguante y la sonrisa, al soltar el lapicero, ha desaparecido por arte de magia potagia.



viernes, 18 de agosto de 2023

VOMITAR



Una de las mejores maneras de provocarse el vómito es poner en el televisor, o en la radio, da igual, y seguir durante un tiempo prudencial, tirando a corto, cualquier actuación política de este país. Esta mañana, contra lo que muchos puedan creer, mientras se elegía la presidenta del Congreso de los Diputados y su Mesa, no se estaba celebrando la fiesta de la democracia, sino la perpetuación en el poder de un sujeto siniestro, mentiroso, con un ego desmedido y una falta de principios que no tiene parangón y el ascenso al olimpo de los políticos que quieren acabar con este país y la Constitución que lo sujeta, en este momento, ya de manera maltrecha . El panorama político de este país, decidido por los que quieren acabar con él, es como para echarse a llorar hoy y no acabar hasta el 2030 (por aquello de hacer el chascarrillo con la Agenda a la que todos nos remiten). El espectáculo no solo es lamentable, sino que contraviene las más elementales normas de la lealtad institucional y el respeto a la voluntad popular, por decir un par de cosas. La alta política ya no existe. La vocación de servicio mucho menos. Ahora lo que manda es medrar, tener una buena nómina a cargo del presupuesto del Estado e ir añadiendo contactos con los que ir engrasando las puertas giratorias para que no paren nunca.
A los políticos de este país sus ciudadanos les importan menos que cero. Lo fundamental es mantenerse, incluso mediante el equilibrio sostenido entre mentiras, corrupción, deslealtad, falta de solidaridad y la terca tendencia de la ciudadanía a aceptar lo inaceptable cuando los abyectos que promueven esa mierda que huele a kilómetros son "los nuestros". Es lo que este país, cainita hasta la medula, celebra y bendice. Son unos malvados pero son los nuestros, es la bendición de los alienados ideológicos que, por desgracia, se expanden sin vergüenza a reconocer que toda esa basura huele pero es su basura.
Así que ahora solo queda apretarse el cinturón (salvo que se sea diputado, enchufado o delincuente), ver como aumenta la deuda pública; como se asfixia a la ciudadanía con impuestos imposibles y precios desorbitados; como se gasta en lo coyuntural y se olvida lo necesario; como se destruye con saña; como se maquillan los números y se retuercen los conceptos para aventurar una subida en el empleo irreal que contrasta con las colas del hambre que, desde hace muchos meses, discurren como anguilas escurridizas entre las babas de los que salivan por seguir ostentando el poder sin gestionar de manera eficaz y eficiente para los ciudadanos. El tiempo de los lamentos ya ha pasado, ya no hay marcha atrás. El retroceso real del Estado de Derecho y de la separación de poderes entre otras muchas cosas, ya está aquí, por mucho que se niegue y se siga escupiendo al cielo mientras los politicastros de marras dividen en todo una sociedad entre izquierdas y derechas descafeinadas e inexistentes. Es por eso que, en el ecuador de un verano asfixiante, el pensamiento recurrente, cada vez que escucho a la clase política de este país, es "váyanse a la mierda". Y debe ser cosa del calor, o del empacho de leer sobre negociaciones vergonzantes que, al final del día, las ganas de vomitar son muchas. La inteligencia ha muerto, la ideología gana por goleada y el espíritu crítico levita en la nada, pero por aquí seguimos, resistiendo a esta mansedumbre social que atufa.



lunes, 24 de julio de 2023

DEL ESTADO DE MI CUESTIÓN




El país ha votado y a mí, que el sábado me dio un golpe de calor morrocotudo, me tiene desganada, desvaída, incluso un tanto indiferente. Y no es que me importe poco lo que pase a mi alrededor, no es eso. Es que con el tiempo y un par de bofetones de realidad inmediata, he aprendido que si de alguien no te puedes fiar es de los políticos. Da igual lo que salga en las urnas porque después pastelearán entre unos y otros para que aquello que la gente votó no valga para nada. Por aquí sabemos de qué va el tema. Supongo que es por eso que, entre vomitona y vomitona (que no negaré que como attrezzo de lo que vivimos, le viene al pelo), pongo la directa y paso de comentaristas, presuntos pactos y cualquier cosa que se nos escapa de las manos y que, me atrevo a decir, poco tienen que ver con el interés general y mucho más con el apego de unos cuantos a sus nóminas a cargo de un Estado en el que se ciscan día sí y día también. La relación que tiene este país con su Gobierno es enfermiza desde hace muchas legislaturas. Puede que esta extraña manera de vincularse con quien manda forme parte del hecho diferencial de los ciudadanos de este país, incluidos aquellos que se consideran extranjeros dentro del mismo. No hemos aprendido, pese a que para otras cosas parece que lo tenemos muy claro que si te mienten, te roban y te chulean lo que hay que hacer es salir corriendo del lado de ese que te tima, te engaña y te sablea sin compasión. Tampoco hemos aprendido que hay cosas que no se pueden consentir y que, a veces, incluso a los “nuestros”, los que sean, hay que decirles basta. Pero da igual, aquí nos quedamos anclados en una dicotomía que soporta mal la realidad.  Ha llegado la hora del ruido y del esperpento. Veremos actitudes y actuaciones que de democráticas tendrán poco, pese a que se diga lo contrario.  Toca replegarse a los campamentos de invierno, refugiarse en uno mismo, hacer hucha, reivindicar que a las cosas se las empiece a llamar por su nombre y que alguien, con sentido común, baje el volumen a este ruido insoportable. Yo de momento, estoy que no puedo y voy a vomitar un rato. El sol de verano a veces te deja hecho polvo.



domingo, 22 de enero de 2023

BASURA CHUSQUERA

 



La Ley de Enjuiciamiento Criminal establece aquellos casos en los que, encontrándose unos hechos bajo investigación pueden adoptarse medidas cautelares, a petición del ministerio fiscal o de la acusación particular, contra el investigado, presunto autor del delito. Las medidas cautelares en el ámbito penal tienen distintas finalidades, entre ellas que el presunto autor no pueda escapar a la acción de la justicia, destruir pruebas, etc., en incluso la protección de la víctima y requiere que concurran determinadas circunstancias como son la gravedad del delito, posibilidad y medios para la fuga, etc. La adopción de esas medidas cautelares no solo requiere de la petición expresa de las acusaciones, sino de una valoración y motivación fundada por parte del Juez instructor que las adopta. Hasta aquí un resumen cómodo para aquellos que no estén dispuestos a contaminarse y creerse, a veces de buena fe, los disparates que se leen a través de los medios.

Arden las redes sobre la violación denunciada por una mujer joven presuntamente llevada a cabo por un señor famoso. Da verdadera angustia leer los comentarios que ponen en duda la palabra de la víctima por el mero hecho de que el autor sea un futbolista de renombre internacional. Pero si lo anterior está a un paso de provocar el vómito, bastante más repugnante es que se cuestione la adopción de una medida cautelar, en este caso de prisión provisional, en función de quien sea el presunto autor y bajo la alegación de que tal medida puede ser excesiva y perjudicarle gravemente para el tipo en cuestión. Supongo que se colocan en esa tesitura no estiman que existe una víctima y todo un proceso encaminado a esclarecer los hechos. Obviamente, la prisión provisional es la medida más grave que existe durante un proceso en instrucción, pero es que hay circunstancias que por si mismas la hacen la más adecuada por muy gravosa que sea.

Pero volvemos a la grima de algunos posicionamientos que tiene como parte de su discurso un “depende” clasista que asoma en cuanto sale a la luz que el presunto autor del delito es una celebridad. Por eso conviene recordar que el Derecho penal castiga hechos, comportamientos. Da igual quién es el autor (salvo que tenga una especial conexión con el delito en sí mismo), pues lo reprochable, no lo olvidemos son los hechos. Un crimen no es menos crimen en función de quién lo cometa. Un crimen es lo que es, y la gravedad del mismo vendrá determinado por el hecho en si mismo y, en algunos casos, por la relación que el autor mantenga con la víctima. Por eso, es repugnante la postura de aquellos que consideran que se debe ser más benevolente con las caras conocidas que con aquel que no lo conocen más que en su casa. Todos esos deberían hacérselo mirar. Ser famoso solo debería servir, si ha de servir para algo, para entrar gratis en las discotecas. Lo demás es basura chusquera y acomplejada. La ley debe ser igual para todos, aunque a algunos les duela.



jueves, 17 de noviembre de 2022

¿QUO VADIS, IRENE?

 


Alguien debió contarles que gobernar era fácil. Que sacar una Ley es solo cuestión de escribir sobre el papel lo que a una le pasa por la cabeza como si fuera una idea espectacular, sin necesidad de tener en cuenta que el papel no lo sostiene todo, aunque a veces lo parezca, sin pensar que la soberbia suele ser mala compañera de viaje.
El sistema legislativo de un Estado es un microcosmos en el que las normas deben encajar unas con otras como en el engranaje de un reloj. La Constitución como vértice desde el que se van expandiendo las leyes, los decretos, en definitiva, cualquier tipo de normativa que regula la vida de los ciudadanos. Pero los políticos desprecian la necesidad de someter sus consideraciones a la existencia de principios legales y constitucionales que no pueden esquivar, y prefieren pensar que su ordeno y mando todo lo puede. Prefieren ignorar que la creación de normas eficientes y eficaces precisa de una buena técnica legislativa. Una ley no es una isla sin más limite que el mar que la circunda. Legislar es difícil, mucho. Requiere de un amplio conocimiento de la materia sobre la que se pretende tratar, de todas aquellas otras con las que se van a interrelacionar, y realizar un un profundo análisis de las consecuencias que dicha norma puede conllevar.

La Ley de Garantía de la Libertad Sexual, la llamada del "solo sí es sí", es un buñuelo legislativo de cuyas nefastas consecuencias, y perjuicio a las víctimas, ya venían advirtiendo los distintos operadores jurídicos. Su entrada en vigor está suponiendo la revisión a la baja de las condenas de delincuentes sexuales por la aplicación retroactiva de la norma más beneficiosa para el reo. Este principio, que no es nuevo, ni se lo ha inventado una componenda de jueces marichulos amamantados bajo la teta de una sociedad patriarcal a los que ahora señala el Gobierno, se encuentra recogido en la Constitución del año 1978 y en el propio Código Penal que nuestros gobernantes parecen ignorar.
 
Los políticos que ahora atacan al sistema, a sus jueces, abogados y fiscales que intervienen en los procedimientos que se juzgan o han juzgado delitos sexuales, llamándoles machistas, retrógrados, etc., para con estos insultos desmedidos intentar cubrir su negligente legislar, su ignorancia y la arrogancia del que se cree mejor que otro, es una vergüenza por la que los ciudadanos nos vemos obligados a pasar. Pero cada vez engañan a menos personas. La pompa con la que se aprobó la ley queda enterrada en el lodazal de su mala gestión. El resultado de la directa aplicación de una norma interesada e innecesaria es un auténtico desastre. Pero nuestros políticos son tozudos, estúpidos, carentes de todo moral y de voluntad de servicio. Calientan la silla y la cuenta corriente porque fuera del escaño hay que trabajar duro para ganarse el pan. Y es por eso que, tras la calamidad que ellos solos han cocinado, echan el resto arremetiendo contra el poder judicial que se ve obligado a aplicar de manera estricta las normas que ellos crean.

El papelón de la Ministra de Igualdad es tremendo. Sin embargo, y pese a la nefasta gestión de esta señora, no debemos olvidar que la Ley no la aprobó ella sola.  El pastiche legal que tiene en danza es responsabilidad de muchos que ahora callan o bajan la voz mientras miran a otro lado. La responsabilidad, como no puede ser de otra manera, también recae sobre todos aquellos que contando con cientos de asesores y medios, miraron a otro lado, dejaron de presentar las correspondientes enmiendas, e hicieron oídos sordos a los informes y dictámenes que avisaban de cuáles serían las perniciosas consecuencias que la ley tendría.  
Pero los vendedores de humo, los estómagos agradecidos que ocupan los escaños de nuestro Parlamento y los miembros del Gobierno consintieron y jalearon una norma nefasta y, como he dicho, totalmente innecesaria.
Durante meses se creó la ficción de un país en el que la libertad sexual no existía. Un país en el que el sexo inconsentido no era delito. Una mentira tras otra espoleada por el sesgo ideológico que se aleja de la realidad de nuestra sociedad. Los delitos contra la libertad sexual existían, estaban castigados y la falta de consentimiento, incluso en los casos de inexistencia de violencia físico o psíquica, ya estaban castigados mientras se afirmaba lo contrario, confundiendo a la ciudadanía.

Ahora toca intentar salvar los trastos responsabilizando a quienes lo aplican porque es su obligación. Un insultar y señalar continuo sin mayor razón que su propia incompetencia. Al poder judicial le viene tocando recibir desde hace mucho. La deslealtad institucional se ha instalado en la Moncloa y en el Congreso de los Diputados. Injurian a los operadores jurídicos que trabajan con las normas que ellos crean y ofenden a la ciudadanía con sus embrollos y deslealtad. Machista, dicen. La justicia es machista, sus miembros son machistas, todos y todas somos machistas menos ellos. 
Y mientras la boca se les llena del veneno de sus discursos caducos y feos, olvidan que la mayoría de los miembros que componen la Carrera Judicial, los Colegios de Abogados, y la Fiscalía son mujeres que se levantan cada día escuchando como se las insulta para tapar su manifiesta incompetencia.  Sobra decir que, pese al desastre, aquí no va a dimitir ni el tato, ni la tata y tampoco el tate.