miércoles, 8 de mayo de 2024

VELEROS



En una escuela de Barcelona, los alumnos de la ESO, están construyendo un velero. Lo hacen en clase. Es un proyecto de formación al que se han lanzado en plancha. Alguien podrá pensar que es una cosa pijísima que solo puede llevarse a cabo en colegios muy determinados, pero no es así. El caso es que la idea no es nueva, sino que viene importada de Francia, nuestro vecino de al lado. El proyecto Harbor, que es el origen de todo, nació en París. Allí se gestó este proyecto, donde se involucra a colectivos en riesgo de exclusión social para llevarlo a cabo. Los número dicen que llevan botados varios cientos de veleros. Pero, vuelvo a los alumnos, de entre 15 y 16 años, que viven con ilusión desmedida la creación de algo que para ellos es distinto, algo que le obliga a pensar, a utilizar sus manos para lijar, ensamblar, etc. Que les pone en evidencia y frente a la realidad de que trabajando en grupo se trabaja más y mejor. Unidos somos capaces de cosas increíbles, que colaborar mano a mano, sin imponerse unos a otros, siempre reporta un beneficio al fin común. Es una enseñanza grandísima, quizá de las mejores que obtendrán en estos tiempos de sombras, Individualismo y artificialidad. Necesitamos llenarlo todo de veleros, o de carros, o de lo que sea en lo que se precise la colaboración de las personas. Da igual si son veleros o son otra cosa, lo que importa es moverse para que algo empiece a cambiar. Y vuelvo. Alguien pensará que es un proyecto que necesita de un dinero que las escuelas públicas no se pueden permitir. No puedo estar más en desacuerdo. Los recursos son muchos y suficientes. La cuestión está en su racionalización, en utilizarlos para las cosas que realmente importan y dejar de tirar por el desagüe, o lo que es lo mismo, que se deje de robar al ciudadano con corrupciones y malversaciones a la que parece que la ciudadanía ya nos hemos acostumbrado. Y lo de los veleros, los carros, o lo que sea, no son más que el símbolo de que cuando se ponen medios y ganas somos capaces de unirnos para sacar adelante los proyectos incluso más locos. Les estamos ofreciendo mierda a los jóvenes pero es en ellos donde reside aún la grandeza del ser humano. Juntos somos más fuertes, más listos, más eficaces y más humanos. Trabajar codo con codo, en lo bueno y en lo malo, nos hace conocer a los demás y a nosotros mismos. Ojalá llegue un día en que los veleros lo llenen todo.



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