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martes, 22 de enero de 2013

CIENTO CINCUENTA COSAS




Sábado a medio gas, decidimos dedicarnos la mañana. Unas horas para ti y otras para mí, cosas sencillas, corrientes. Tomamos el primer café escondidos entre los herrumbrosos edificios y plazas que se esconden en El Raval mientras se rasca la nariz para neutralizar el tufo que desprenden los adoquines.

Escoge una terraza solitaria. Replico que es diciembre, que podríamos sentarnos a cubierto, pero estamos en sus horas, así que aterrizamos en mitad de una plaza vacía, casi abandonada. No hay ni un alma, sólo un par de chalados se sentarían a rebufo de un frío que puede palparse. Hace frío, mucho, pero el dueño ha decidido que el ahorro comienza por no encender el butano de la seta junto a la que nos sentamos. El sol no saldrá, pese a que así lo jura con acento farsi. El frio se irá incrementando y la acera acabará helándose hasta convertirse en una improvisada pista rompedora de fémures. 

Sin prisa, lee el periódico y yo, lápiz en mano, anoto las ciento cincuenta mejores cosas que me han pasado desde que le conozco.

Matamos un par de moscas despistadas y una mañana de luz mortecina. 


Barcelona es plomiza, gris, inmensa. 



miércoles, 8 de junio de 2011

CUANDO LA LIBERTAD NO EXISTE -AMINA ARRAF-


Se ha confirmado la desaparición de la bloggera siria Amina Abdalá (Amina Arraf). 
En España llevamos semanas debatiendo sobre la situación de nuestro país. Algunos llevan semanas, meses, incluso años, enfrenándose al establishment y, salvo algunas feroces críticas, todos podemos seguir hablando, opinando por muy estúpidas, necias o cargadas de razón que estén nuestras manifestaciones. Pero esta situación preciada, no nos engañemos, no ocurre en todas partes. Lo que digo es una obviedad, lo sé, pero no por muy repetido parece que es comprendido por todo el mundo. 
Están lloviendo momentos de cambio internacional, algo, posiblemente desde las redes que nos conectan, está generando el cambio y se está empezando a rascar la conciencia de los ciudadanos del mundo.
Llega la hora de decir basta. Posiblemente nuestras "plantadas" tengan poca fuerza, quizás ninguna, pero hoy, debemos empezar a remover las entrañas de este mundo para que desapariciones, como la de Amina Arraf,  no se sucedan.
Ser critico tiene que ser un derecho, además de una obligación para todo aquel que se precie de tener interés por el lugar en el que vive y por lo que sucede con sus ciudadanos.
No conozco a Amina, pero conozco Damasco y conozco la simulada hipocresía de un régimen que nos vende una Persia de dibujos animados mientras se oprime a los que allí viven.
Desde hoy queda enlazado a este blog, el que hasta hace un par de días escribía Amina. Un gesto, soy consciente, pero a veces el mundo empieza a girar a base de gestos menudos. El mío espero que sólo sea uno más de una cadena de millones de gestos que sirvan para algo.
De momento, seguiré leyendo el blog de Amina mientras espero su pronta liberación. Amina sólo ha cometido un "pecado mortal", disentir de una dictadura como la copa de un pino y del estilo de vida que aquella intenta imponer.

jueves, 24 de febrero de 2011