VIRGENCÍSIMA
La verdad no está en un sueño, sino en muchos. Hemos quedado para tomar algo al sol, cerca de la Estación de Sants. A medio camino entre el gusto y la nada. Mon hace semanas que no se encuentra bien. Su hermano murió de un cáncer de garganta. Lo enterramos una tarde de invierno, fumando cigarrillos y charlando asomados en un balcón aséptico mientras veíamos la congestión del tráfico de la Ronda de Dalt. Este invierno ha sido de pelotón. Las bajas van en alza, la última (de las suyas) se ha quedado en una montaña vagando entre pastos o mejor dicho entre pistas de esquí (que es mucho menos bucólico pero mucho más realista). Mon no se encuentra bien, tiene motivos para ello, y se le ve en la cara. Le digo que está guapísima, no porque quiera engañarla, porque no es eso, sino porque es así. La desgracia siempre le tiñe la cara con una tristeza que recuerda aquellas actrices francesas perdidas en el conflicto interno. Cuando se lo digo sonríe de medio lado. E s la vida feroz y desi...