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lunes, 13 de junio de 2022

EN UN PLIS



Empezar el libro por la última página. Beber el café con hielo en invierno e hirviendo en verano.  Leer a Borges dentro de una bañera medio vacía. Apagar las colillas en un bote de yogur vacío y prometer que será el último sabiendo que no hay yogurt que cien años dure. Mirar al vacío mientras el agua del baño se enfría. Contar hasta seiscientos cincuenta y tres. Ni uno más, ni uno menos.  Imaginar la vida sin intereses ni inflación. Acariciarse el pubis con la banda sonora adecuada.  Desechar la toalla y dejar que el agua lo encharque todo. Aplastar las cápsulas de un blíster vacío y tararear. Dejar una nota escrita en un trozo de papel higiénico como extravagancia dominical. Escuchar su voz. Desear que nada cambie para que todo siga teniendo sentido.  



martes, 17 de agosto de 2021

MENOS QUE CERO


 

Una ola de calor recorre Europa. España está de vacaciones y las golondrinas cruzan el aire anunciando las altas presiones que alejan la lluvia. El sofoco y la indolencia se ha instalado junto a la hamaca desde la que leemos las noticias que llegan desde Afganistán y ejercemos el derecho a opinar sobre lo que no sabemos o sobre lo que apenas podemos intuir. Pero en la era de la comunicación y del preciado derecho a la libertad de expresión, la posibilidad de decir o escribir cualquier burrada desde la Europa acomodaticia es posible. No quiero hablar de Afganistán, ni sobre la enorme tristeza que produce el fracaso absoluto de los valores occidentales sobre el régimen de la brutalidad y el horror. Lo esencial transciende al maniqueísmo en el que nos empleamos a fondos desde la tumbona y con la jarra de cerveza bien fría. Mañana lo habremos olvidado todo y correremos al supermercado, a la tienda de telefonía, y otra barbaridad, que olvidaremos tan pronto como nos llega, nos llenará las horas. Somos menos que cero.



viernes, 21 de mayo de 2021

CIGARRILLOS

 



De la ridícula idea de no volver a verte a la temerosa alucinación de encontrarte y no saber que decirte. La primera frase es el título de un libro de Rosa Montero, la segunda, la idea que cruza por mi cabeza cada vez que paso por los últimos sitios en los que nos vimos. Un pensamiento que no puedo evitar y que el paso tiempo no ha modificado demasiado. Sólo ha atemperado la ansiedad que me producía aquella remota posibilidad que existe mientras sigue vivo. Pero ahora, enmohecidos los recuerdos, queda el runrún de la remota posibilidad. ¿Qué habrá sido de ti? De mí, bien poco, podría decir.  Pero no diré nada y seguiré caminando, pisando el mismo suelo que tú pisas, dejando que la improbable posibilidad de que te cruces en mi camino, pase sin hacer ruido. Luce el sol en el Retiro, como siempre.   



lunes, 22 de abril de 2019

RESPIRAR



...La tarde se moría y en el viento 
la seda de tu voz era un piano,
y la condescendencia de tu mano 
era apenas un suave desaliento...


Horacio Quiroga





Necesidad de salir a respirar y de que nadie te mire la solapa sabiendo que en su penitencia llevan la tuya. Necesidad de no escuchar a nadie, de que el aire recorra el río y no tenga que llevarse nada de nadie. Necesidad de caminar dejando que la mirada se pierda en cualquier cosa, olvidando recorridos tozudos, cabezas obtusas y pensamientos reiterados. Necesidad de sonreír, de reír en voz alta sin mirar a nadie. Necesidad de volver al punto en que zurciste parte de tu vida, dejando la costura al aire al entregar lo que no tenías, lo que no podías. Necesidad de reconocer que la vida tiene un sentido, sin rubor, sin ambages, como el mismo Guadalquivir.






domingo, 16 de diciembre de 2018

UN INVIERNO EN SINGAPUR



Agarró su guitarra,dijo: "nos vemos", y se marchó. Fue tan duro para los niños como para mí. Peor aún cuando sin él encontramos una tumba zuni, y durante la danza del venado en San Felipe.


LUCIA BERLIN, Mi vida es un libro abierto






A veces, cuando se hace de noche demasiado pronto, intento recordar algunas cosas que existieron en el pasado. El invierno existía y las tardes se llenaban de manos frías, del vaho saliendo de la boca que las madres intentaban cubrir con bufandas que ellas mismas tejían mientras escuchaban la radio. La mía intentaba hacer lo mismo. Nos vestía de un modo un tanto estrafalario para que no nos resfriáramos, para que las anginas se quedaran quietas y ella pudiera irse a trabajar sin sobresaltos de avisos que nunca llegaban porque, por entonces, los niños que se ponían enfermos se quedaban en casa al cuidado de quién se podía y solo al día siguiente, en la cartera del hermano más mayor, se colocaba una nota explicativa para la escuela que, en nuestro caso escribía mi madre sentada en la mesa de la cocina. Se sentaba en una de las cuatro sillas que rodeaban una mesa de fórmica y se ajustaba al cuerpo un kimono finísimo, que creíamos de purísima seda de la China y que nunca supimos cómo llegó a casa, mientras apuraba el único cigarrillo que se permitía después de cenar. Las noches de invierno olían a tabaco aunque ella abriera la ventana intentando disimular el único vicio que decía que ya le quedaba. Ahora no sé si todo aquello de verdad fue así, o si es mi visión deformada y edulcorada de un tiempo en el que el butano de una catalítica no era suficiente para calentar toda una casa y en el que andabas todo el día con el frío metido en el cuerpo, porque por mucho que te riñeran no había manera de que te cerraras aquella bata de lana gruesa te habían regalado en tu último cumpleaños. Porque eso también era así, los regalos eran una excusa para comprar lo necesario y si acaso, y se podía, un detalle apenas menudo con el que te crecías frente a los hermanos porque ese día era tu día. La memoria es traicionera y, de vez en cuando, inventa una realidad inexistente, y lo que hoy parece el retrato exacto de un tiempo, el mañana, de un modo fugaz, lo arrasa hasta convertirlo en algo distinto y tan perecedero como lo anterior. Puede que por eso las tardes de invierno me traigan el recuerdo de una madre que no existió nunca y que he inventado a fuerza de recuerdos macerados por mi propia existencia y la fantasía de un mundo tan extraño y sorprendente como el cantón del que provenía la bata de mi madre. Una vida que ni siquiera sé si es inventada pero a la que me une un filamento extraño que marca el camino pese a que, como el humo de un último cigarrillo, solo queda el rastro de su aroma.



domingo, 23 de febrero de 2014

JE SUIS "SHANDY", MON AMOUR

"El infinito, querido, es bien poca cosa".


En uno de los capítulos de “Historia abreviada de la literatura portátil”, Enrique Vila-Matas relata como la pintora y escultora Georgia O’Keefe, en el transcurso de una cena en Port Actif, se entusiasmó al escuchar hablar a alguno de los comensales que componían aquella extravagante velada de máquinas solteras, de ficciones y futuras conspiraciones; y ejerciendo como una verdadera mujer fatal de su época, expuso su teoría sobre la “sexualidad extrema”. Aquella mujer, según recoge el relato, sentenció que el amor debía ser desviado de su finalidad genética, de la reproducción, para no buscar más que la autosatisfacción.

Han pasado ya algunos años de aquella imaginaria reunión en la costa oriental de África. Aquella Sociedad secreta y portátil ha quedado relegada a las páginas de uno de los libros de Vila-Matas. Sin embargo, hay algo que no se ha agotado en el tiempo, y es aquella idea "fatal" de la “sexualidad extrema”, de la necesidad de desligar el placer de una sexualidad desinhibida de la perpetuación de la especie.

Si en algo nos diferenciamos de los animales es en la capacidad de razonar, crear, tener emociones y de darles a éstas una dimensión completa en la vida de cada uno. Sería muy sencillo limitar el acto sexual a la cuestión reproductiva, a la perpetuación de la prole sin ninguna otra finalidad, como cualquier especie animal. Pero sería absolutamente reduccionista y falso, porque la gran verdad es que la naturaleza, además de un instinto reproductivo, nos ha dado algunas cosas más, entre ellas la capacidad de la emoción, del sentimiento y la posibilidad de la búsqueda del placer por el placer en un acto tan físico siempre,  como emotivo en otras ocasiones.

Puede que mi concepción, y la de muchas mujeres que conozco, sea la de un sexualidad también extrema, en ese sentido, y por eso me produzca cierta grima cuando escucho algunos discursos sobre el sexo, la maternidad y las mujeres que solo son mujeres completas después de haber traído al mundo un hijo, biológico, por supuesto (nuestro mismísimo Ministro de Justicia, Sr. Gallardón, así lo dijo, para vergüenza de muchas). 

Por suerte, hoy día, tenemos la inmensa suerte de poder disfrutar de nuestros cuerpos y de los que nos acompañan en un momento dado, sin tener que buscar más si no queremos.

PD. No se pierdan el enlace sobre la declaraciones del Ministro de Justicia, Sr. Gallardón.


domingo, 19 de enero de 2014

PIENSA Y SE LIBRE


"Mucha gente piensa que hacer la maleta es cuestión de entrenamiento, 
que lo aprendes espontáneamente como cantar o rezar. 
Nosotros no teníamos entrenamiento y tampoco maleta".

Acabo de ver "Doce años de esclavitud". No voy a hablar de cine, ni de aquellos días negros que nos parecen producto de la imaginación desbordada de algunos. Ni siquiera voy a hablar de la condición humana.

El odio irracional, el desprecio por lo diferente, por lo que escapa al control, por lo desconocido,  se engendra desde el inicio de los tiempos. Pero frente al sinsentido de posturas que se enquistan convirtiendo en baluartes de una sociedad enferma, que pasan por encima de la libertad, de la dignidad y del respeto a la integridad física, incluso a la vida, quedan unos pocos, muy pocos, de los que no se puede prescindir, gente que hace frente a la cerrazón y a una pasividad que da pavor.

Dar un paso adelante requiere de una valentía desmedida porque, esos pasos, casi siempre conllevan la muerte civil del que decide cruzar la línea que con el desprecio y el odio marcó una frontera entre el ser y el deber ser. A éste último, a lo que debe ser (filosofías a un lado), solo se llega, dicen, cuando uno consigue liberarse de la ignorancia y del reduccionismo en el que se nos intenta encerrar entre sus neurosis destructivas, un trabajo que dura toda la vida.

Lee, piensa y se libre.





domingo, 6 de enero de 2013

AMANTE DE LAS ESTADÍSTICAS



Paseábamos sin prisa, buscando un lugar tranquilo en el que terminar una sobremesa que se había alargado más de la cuenta. Habíamos desechado un par de bares ruidosos y aquel, escondido entre las oscuras y húmedas callejuelas que bordean la muralla, un local casi desvestido pero agradable en apariencia, me pareció un buen sitio para seguir charlando un poco más sin tener que elevar la voz por encima de conversaciones ensordecedoras o de los últimos hits musicales. Tras arrugar el ceño dijo preferir caminar un poco más. Abandonamos el laberinto de la ciudad vieja y con el relente del mar me confesó que en ese local, aparentemente cálido, se le heló la sangre cuando, una no muy lejana tarde de enero, le convirtieron en pura estadística, en pasado más que plusco-imperfecto.

Caminamos un poco más, con las manos en los bolsillos, escondiendo la barbilla en el cuello del abrigo. Llegamos al puerto, frente a la torre del reloj, en silencio ya, y me vino a la cabeza aquel relato que días antes había leído. 

“Que te dejen por otro es un percance muy humano y muy corriente, y no se le debería dar la mayor importancia, pero precisamente por ser tan habitual resulta mortificante: devalúa la convivencia de los años pasados y el sentido de los recuerdos compartidos, y como uno pasa de ser estimado a materia desechable, la idea de que el abandonado se había hecho de sí mismo y también la imagen mental del que le deja se degrada. Es una devaluación extrema de la moneda personal. Le saca a uno de su presuntuosa, pretendida particularidad protagonista y lo arroja al montón de lo igual que todos, lo común y corriente; lo rebaja a cifra estadística”.

No dije nada. Caminamos callados, en silencio, sólo se escuchaba nuestra respiración y el lejano rumor de la ciudad.

jueves, 26 de julio de 2012

SOLO QUISE QUERERTE Y QUE SUPIERAS PORQUÉ NO FUE



He conocido el lado oscuro de la vida por voluntad, por necesidad, por obligación y he descubierto que al final la vida es como una moneda con dos caras y un canto.

Disecciono la realidad intentando alejarme de los histerismos propios de los excesos de un optimismo desmedido, de un pesimismo fatal. Sobre el canto, manteniendo un difícil equilibrio que peligra por la propia inercia de la moneda al girar, intento sostenerme.   

Girar sin enloquecer. Girar para comprender. Girar para no rebasar el límite de la miseria humana. Girar para que me comprendas. Girar para sobrevivir. 

************************

“Cuando el hombre va en busca del sacerdote, llega empujado por el arrepentimiento, por el remordimiento, por creencias que lo vuelven interesante, que lo engrandecen y consuelan el alma del mediador, cuya tarea no está exenta de una especie de disfrute: purifica, repara y reconcilia. Pero nosotros los Procuradores vemos repetirse los mismos sentimientos malvados, nada los enmienda, nuestros despachos son cloacas que es imposible purgar. ¡De cuántas cosas no me habré enterado al desempeñar mi cargo! He visto morir a un padre en un desván, sin blanca ¡abandonado por sus hijas a las que había dado cuarenta mil libras de renta! He visto quemar testamentos; he visto a madres despojar a sus hijos, a maridos robar a sus mujeres, a mujeres matar a sus maridos valiéndose del amor que les inspiraban para volverlos locos o imbéciles e irse a vivir en paz con su amante. He visto a mujeres inculcar al hijo de un primer lecho aficiones que le ocasionarían la muerte, para enriquecer al hijo del amor. No puedo decirle todo cuanto he visto, porque he visto crímenes contra los cuales la justicia es impotente. En fin, todos los horrores que los novelistas creen inventar están siempre por debajo de la verdad. Va usted a conocer todas esas lindezas; yo me marcho a vivir al campo con mi mujer, París me produce horror”.
-El coronel Chabert-




miércoles, 21 de marzo de 2012

AFECTOS VACUOS


Las frases hechas me producen un enorme desagrado. Colocar en cuarentena a quien, sujetándose en ellas, da grandes y exageradas muestras de afecto e interés, me parece un ejercicio de sana prudencia.
Desconfío enormemente de los que, a modo de saludo o de despedida, tienen preparado un desconcertante y empalagoso desvarío de emotivos sentimientos que vuelcan encima de otro, sin pudor ni rubor alguno, cuando la confianza, si la hay, no pasa de ser la misma que se tendría con un inspector de hacienda.

Mi naturaleza me impide las muestras desmesuradas de afecto vacuas, por eso me causa un terrible estupor escuchar la facilidad con la que se distribuyen, a diestro y siniestro, algunos “te quiero".

Pero estamos en la era de los consumibles baratos. Las emociones, los sentimientos, se han convertido en pequeñas piezas sin importancia que sustituimos casi sin prestarles atención y sin tener en cuenta los importantes destrozos que se causa con ello. Sensaciones placenteras, que no pasan de eso y que se que refuerzan con palabras gruesas para que, eso que no es nada, parezca algo al que las escucha. Un resultado fatal a la larga.

Pero al forzar la máquina, se agota y, restándole importancia  a todo, se teminar por eliminar lo esencial. No hay otra manera que la prudencia distancia para sobrellevar esa tormenta de empalagosas mentiras con las que algunos se empeñan en bombardear a los demás sin necesidad.

Las cosas son lo que son. Las palabras pierden su sentido cuando se utilizan donde no corresponden. 

Al final, unas letras que parecen un lío tremendo. Mejor dejarlo, me voy a mi sofá, a ver la vida pasar en las dos horas de tregua que me da la vida turbia y voy a perderme entre letras, las de otros.

*********
" Estudiada en su conjunto -y tomando en consideración los destrozos que dejaba a su paso, crisis de nervios, carreras destrozadas, intentonas de suicidio, matrimonios rotos (y escandalosos divorcios)-, la facultad de Nicola para leer el futuro le había enseñado un par de cosas muy claras: que nadie la amaría nunca lo suficiente, y que quienes la amaran no serían lo suficientemente dignos de ser amados. "
 Martin Amis

Russian Red - I hate you but i love you

miércoles, 25 de enero de 2012

RAZONES y MEMORIA


Recuperar aquello que nos gustó, aquello que nos proporcionó momentos de felicidad, es un alivio. Llevo impregnada en la retina la imagen de la impresionante bahía de Halong y en mi corazón las maravillosas sensaciones que allí sentí.
Tengo sobre la mesa un libro de poemas vietnamitas. Un tesoro en papel barato descubierto entre la quincalla que las mujeres de los pueblos flotantes ofrecían desde sus juncos sigilosos.
Leí a Nguyen Bao Chan con los pies sumergidos en el agua del Mar de China mientras mi pensamiento viajaba hacia occidente describiendo la curvatura del sol. 

Un viaje que quedó varado a medio camino. Cosas de la vida. Sin embargo, conservo en la memoria, todos y cada uno de los segundos vividos en ese preciso instante que, más allá del espacio y del tiempo, rocé una mano que no estaba y supe, con la seguridad del que siente,  que en otro mar, muy lejano al mío, alguien sumergía sus pies y sentía el roce de una mano que no veía.

¿Razones para recuperarlo hoy? Ninguna, simplemente me acordé.


La memoria juega al yo-espío
Con aquellas cosas que uno recuerda
Halla una muñeca de madera
Y sueña un bosque
Recoge un caracol
Y escucha las olas del océano
Ve los rayos del sol naciente
Y experimenta la tibieza de los besos
Roza una piel desnuda
Y se quema con las brasas del amor
Sorbe el rocío de la noche
Y sufre nuevamente una antigua sed
Toca el río
Y las ondas se alejan
Se oculta
Y descubre el cielo
Gira sobre sí misma
Y cae en el abismo...
-Memoria-  Nguyen Bao Chan

sábado, 5 de noviembre de 2011

PIXELADO


"No son los males violentos los que nos marcan, sino los males sordos, los insistentes, los tolerables, aquellos que forman parte de nuestra rutina y nos minan meticulosamente como el tiempo." 
Emile Cioran

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La suya era una violencia sorda, queda, que se escurría entre silencios inquietantes, recalcitrantes. Escondí cualquier cosa que me recordara que en algún lugar del mundo existía y que, por algún motivo aún desconocido para mí, había desaparecido sin dejar rastro.
Su rostro transformado en un punto pixelado en mi memoria y su imprudente individualidad convertida en las casi imperceptibles trazas del almizcle.

jueves, 23 de junio de 2011

A TI

 
Cuando leas esto, estaré lejos. No demasiado. 
Estaré sentada frente a una hoguera, escuchando las historias que, año tras año, nos contamos los unos a otros mientras miramos las llamas que se llevan con ellas algunas cosas. Exorcizamos con imaginación ignifuga lo que de otro modo no podemos quemar.

Cuando leas esto, estaré pensando, mientras sostengo una cabeza diminuta sobre mis piernas, que hay momentos que no deberían terminar nunca, experiencias que no deberíamos perdernos jamás; que sabernos queridos es lo mejor que nos puede pasar y que querer, sin duda, es uno de los ejercicios cardiovasculares más estimulantes. Y si has llegado hasta aquí debes saber que mientras lees ésto, posiblemente esté sosteniendo entre los dedos una bengala que se consumirá en escasos minutos hasta desaparecer. Pero espero que hoy, mientras contemplo las sombras que los picos proyectarán sobre cada uno de nosotros, sentada frente a una hoguera majestuosa, compartiendo las risas que nos trae la noche, recuerdes que lo quemado siempre deja cenizas y que ésas, a veces soy yo y otras veces eres tú.
Que tengas una buena noche, o un buen amanecer.
PD.: Las tecnologías avanzan que son una barbaridad.Queda el automático puesto.

lunes, 10 de enero de 2011

MINIMALISMOS (XVIII)


Dijo Saint-Exupéry que lo esencial es invisible para los ojos. Por eso, sólo por eso, no me ves. El día que deje de serlo, me verás con una claridad meridiana.


Russian Red - Nice Thick Feathers

miércoles, 21 de julio de 2010

OJOS Y BOCAS


“Hay gente que piensa que el carácter de las personas se refleja en los ojos. A mi me parece que es en la boca donde se reconocen trazos que la mirada no consigue disimular. La boca traiciona siempre las intenciones”.
 Montserrat Roig (La aguja dorada)

lunes, 12 de abril de 2010

CERILLAS


Enloquecer es tan sencillo como encender un cigarrillo.
La locura me consume, ya no hay vuelta atrás.
Hoy estoy un poco menos cuerda que ayer y a ti sólo te veo como el reflejo de una maldita cerilla.

viernes, 9 de abril de 2010

"SÓLO PARA TI" (Fragmento) -Tony Parsons-


"Una vez me dijo: “ Hay que comerse el porridge frío”
Era una expresión china, cantonesa... Trabajar tanto tiempo en algo que al llegar a casa sólo quedaba para comer porridge frío…
Es la única manera de ser bueno en algo. Tomando el porridge frío. Trabajas mientras los otros se divierten. Trabajas mientras los otros ven la televisión, trabajas mientras los otros duermen. Para ser maestro en algo has de “ comerte frío el porridge” …
En mi dura mollera “tomar el porridge frío” significa pasar una época de sufrimiento. Pasar malos días, meses o años, porque no queda otro remedio. A mí me tocó el porridge frío de oriente mezclado con la amarga píldora de occidente, y ahora ya no sé cuál es cuál.
Pero no era eso a lo que él se refería sino a prescindir de las comodidades y los placeres para conseguir una mayor felicidad, retrasar la satisfacción para conseguir una meta lejana…
…Para mí, la frase tiene que ver con aceptar que has de soportar lo que te toque. Más aún, significa echar de menos a alguien. Echar de menos a alguien de verdad.
Como hago yo.
Pero ella se fue y ya no volverá. Ahora lo sé. No volveré a besarla nunca. No volveré a despertarme a su lado ni la miraré mientras duerme...
El amor se agota; puedes consumirlo del todo en una sola persona. Creo que es posible amar tanto y con tanta intensidad que ya no te quede nada para nadie más.. Por mucho que esperes, jamás tropezarás con nadie que llene el hueco que esa persona ha dejado. ¿Cómo vas a encontrar una sustituta del amor de tu vida? ¿Y para qué?
Rose nunca volverá a casa otra vez.
Ni conmigo.
Ni con nadie.
Quizá consiga aceptarlo si logro resistir esta ridícula necesidad de llamarla. Todo sería más llevadero si pudiera recordar, recordar de verdad que se ha ido, y no volver a olvidarlo.
Pero no soy capaz.
Cada día tengo ganas de llamarla…
Se ha ido y lo sé.
Lo que pasa es que a veces se me olvida. Nada más.
Ahora sé lo que debo hacer. Tengo que tomar el porridge frío y combatir esta irresistible necesidad de coger el teléfono."