miércoles, 25 de enero de 2012

RAZONES y MEMORIA


Recuperar aquello que nos gustó, aquello que nos proporcionó momentos de felicidad, es un alivio. Llevo impregnada en la retina la imagen de la impresionante bahía de Halong y en mi corazón las maravillosas sensaciones que allí sentí.
Tengo sobre la mesa un libro de poemas vietnamitas. Un tesoro en papel barato descubierto entre la quincalla que las mujeres de los pueblos flotantes ofrecían desde sus juncos sigilosos.
Leí a Nguyen Bao Chan con los pies sumergidos en el agua del Mar de China mientras mi pensamiento viajaba hacia occidente describiendo la curvatura del sol. 

Un viaje que quedó varado a medio camino. Cosas de la vida. Sin embargo, conservo en la memoria, todos y cada uno de los segundos vividos en ese preciso instante que, más allá del espacio y del tiempo, rocé una mano que no estaba y supe, con la seguridad del que siente,  que en otro mar, muy lejano al mío, alguien sumergía sus pies y sentía el roce de una mano que no veía.

¿Razones para recuperarlo hoy? Ninguna, simplemente me acordé.


La memoria juega al yo-espío
Con aquellas cosas que uno recuerda
Halla una muñeca de madera
Y sueña un bosque
Recoge un caracol
Y escucha las olas del océano
Ve los rayos del sol naciente
Y experimenta la tibieza de los besos
Roza una piel desnuda
Y se quema con las brasas del amor
Sorbe el rocío de la noche
Y sufre nuevamente una antigua sed
Toca el río
Y las ondas se alejan
Se oculta
Y descubre el cielo
Gira sobre sí misma
Y cae en el abismo...
-Memoria-  Nguyen Bao Chan