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domingo, 24 de junio de 2012

NO ERA UN ABIES ALBA


Espero una llamada y como la impaciencia me puede, decido bajar a la calle. Una vuelta a la manzana dejando el reloj sobre la mesa y ya veremos qué pasa. Cuando tenga que ser, será. No porque yo ande esperando y mirándome la muñeca, el tiempo pasará más rápido.

Tengo hambre y me doy cuenta que llevo un día entero sin comer. Ayer me salté el almuerzo por obligación y la cena ya no cabía. Así que, llegado el mediodía de nuevo, siento el pellizco del apetito. No debo estar tan mal. Cuando uno piensa en que debería comer es que aún queda esperanza y lo que menos importa, en ese preciso instante, es la velocidad de la sangre o si mañana, o pasado, no llega.

Entro dispuesta a tomar una ensalada y algo un poco más contundente que aplaque lo que ha dejado de ser un pellizco y comienza a ser verdadera ansiedad por probar bocado, por sentarme y estirar las piernas simulando conservar puestos los zapatos mientras, primero uno, y después el otro, bailan colgados de la punta de los dedos de mis pies y los tacones, sufridores del empeño en llevar la corriente, bambolean al ritmo de la Krall.

A veces olvido que escaparse es de los pocos placeres que aún no están prohibidos y que hacerlo, cuando todo el mundo espera que estés a su disposición, casi siempre multiplica esa deliciosa sensación. Y debe ser por eso que, durante una hora, mientras nadie entra en este estupendo establecimiento, presidido por un gigantesco árbol ficus y un delicioso aroma a chocolate de Madagascar, escribo una nota que rompo nada más terminar, y releo algunos párrafos que marqué en la última novela que trasporto en el bolso.

Pago la cuenta, y el roce del cuero en el empeine me recuerda que soy de carne y hueso, que me equivoco, mucho, y que he terminado alterando el orden de mis prioridades de un modo absolutamente erróneo. 

Vuelvo y ya no importa, ni el reloj, ni la llamada, ni la velocidad. Ya no importa nada y me siento bien.

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"Cuando una sociedad ya no sabe qué propósitos tiene, cuando ya no la rige la lucha por el alimento y la seguridad, todo cuanto queda es la vida privada. Y cuando no existe un objetivo superior, en lo más hondo de nuestro ser todos somos anarquistas, así que nos acostamos unos con otros.

<<Dios mío>>, se dijo, <<qué fraude son todas las ideas...¡Lo único que todo el mundo quiere es amor!>>".

[Diana Krall] I Miss You So. - [Diana Krall] I Miss You So.

domingo, 10 de junio de 2012

AIN'T NO SUNSHINE


Al abrir las contraventanas, pese a que el día amanece plomizo, sé que no va a llover.  Tengo que colocar las cuatro cosas que traje dentro de la bolsa, aunque es lo último que me apetece hacer. No es la pereza. 

Me entretengo contemplando la salida del sol, y en el “Ya no te necesito” que resuena aunque él no lo haya pronunciado jamás, pero lo sé.  

La culpa es de Miller, de Arthur Miller.

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“Parecía que nadie pudiera respirar. Era tal la expresión de dolor y asombro en el semblante de Ben que por un instante dio la impresión de que fuera a desmayarse, y Martin esperó que ella continuara y que expusiera algún hecho concluyente acerca de él que caería de su boca como una piedra o un pequeño animal. Y, al mirarlo, todos sabrían, y él también, qué clase de individuo era".


martes, 22 de mayo de 2012

SORPRENDERSE DEL AIRE


Lo soñé semanas atrás y lo anoté como algo anecdótico. No volví a acordarme de nada hasta que esta mañana, mientras buscaba en mi dietario un hueco en el que anotar mis deudas, encontré esa historia que un día soñé y que anoté por inverosímil.

Al final resultó no ser tan improbable.

Sorprendentemente, sabemos más de lo que creemos saber, incluso de los que nos gustaría saber, y  viene a mi cabeza un fragmento de “Muerte de un viajante” de Arthur Miller mientras me desnudo frente al espejo y ni siquiera me veo.

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Willy-(Pensativo.) Trabajó uno toda la vida para comprar una casa, y cuando, por fin, la casa es ya de uno... no hay quien la viva. 

Linda-¿Y qué le vas a hacer? Así son las cosas. Y la vida sigue su camino.

miércoles, 16 de junio de 2010

RECREACIONES (V) ARTHUR MILLER-MARILYN MONROE


Llegamos donde otros no pudieron. Me adentré en el caos que se esconde tras un bello envoltorio, esperando encontrarte de verdad. Hallaste un asidero a un mundo cierto, lejos de lo aparente. Rozaste el mundo real. Creí devolverte la esperanza mientras me desesperanzaba, dejando girones de mí mismo por el camino. Creamos un caos estéticamente bello, intentado conjugar el secreto funcionamiento de dos seres complejos.
Pagamos un precio tremendo. Desafiamos dos mundos, sumiéndolos en una feroz batalla. El resultado sólo fue la reafirmación del caos surgido del titánico enfrentamiento entre dos fuerzas centrífugas que todo lo engullen, a fuerza de girar sobre si mismas. 
Repulsión. Los dos microcosmos siguen girando sobre sus propios ejes, sin que nada más quepa, sólo ellos dando vueltas y más vueltas. Derviches del infinito.
Vivir con el estigma de la belleza huera fue un tormento, vivir sin ella (sin tí) un infierno.