domingo, 10 de junio de 2012

AIN'T NO SUNSHINE


Al abrir las contraventanas, pese a que el día amanece plomizo, sé que no va a llover.  Tengo que colocar las cuatro cosas que traje dentro de la bolsa, aunque es lo último que me apetece hacer. No es la pereza. 

Me entretengo contemplando la salida del sol, y en el “Ya no te necesito” que resuena aunque él no lo haya pronunciado jamás, pero lo sé.  

La culpa es de Miller, de Arthur Miller.

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“Parecía que nadie pudiera respirar. Era tal la expresión de dolor y asombro en el semblante de Ben que por un instante dio la impresión de que fuera a desmayarse, y Martin esperó que ella continuara y que expusiera algún hecho concluyente acerca de él que caería de su boca como una piedra o un pequeño animal. Y, al mirarlo, todos sabrían, y él también, qué clase de individuo era".