domingo, 20 de diciembre de 2009

EL HILO ROJO Y "COMO DECÍAMOS AYER"

 
“Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper”.

Existe una leyenda anónima de origen chino que dice que entre dos personas que están destinadas a tener un lazo afectivo existe un hilo rojo que las une, que viene con ellas desde su nacimiento. El hilo existe independientemente del momento de sus vidas en el que las personas vayan a conocerse. No se puede romper en ningún caso, aunque a veces pueda estar más o menos tenso. Ese hilo invisible es siempre una muestra del vínculo que existe entre ellas.
Aún así, hay que diferenciar estas “conexiones” a través del invisible “hilo rojo” de lo que son afinidades en un momento dado, de los enamoramientos locos, del “buen rollismo” o de lo que sea que en un momento concreto convierte a alguien en especial. Y es así porque estas conexiones están por encima de eso, sin perjuicio de que puedan, o no, superponerse y llegar a confundirse.
La existencia del famoso “hilo rojo” se mantiene pese al transcurso del tiempo y a las putadas de la vida, y nos concede la gran satisfacción de, cuando te reencuentras (porque el hilo estaba tirando), repetir aquella famosa frase de Fray Luis de León “Como decíamos ayer”,  sentirte de nuevo como en casa. 
Siempre he creído que existen los lazos especiales que nos unen a determinadas personas, pero no fue hasta que tuve conocimiento de esta famosa leyenda que pude visualizar lo que durante años (creo que desde que era muy pequeña) he creído a pies juntillas. Y lo creo porqué así lo he sentido.

Con los años vividos, que empiezan a ser unos cuantos, he constatado que estos lazos, pase lo que pase, para mejor o para peor, mantienen las conexiones a través del tiempo y las circunstancias. 
Sin embargo, no todos estos engarces son positivos. Lo afectivo no siempre es delicioso. Así que, en ocasiones, quisiéramos romper, cortar, arrancar el maldito lazo porque nos incomoda, nos molesta o nos duele, pero eso no es posible. Estamos unidos por un fino cordón que tiene la consistencia de un sedal casi imposible de romper. Casi imposible, porqué finalmente se romperá  en el momento en que nos despedimos de este mundo y pasemos a ser polvo.

Aún así, lo cierto es que, en mi caso, puedo afirmar que, pese a tener mejor o peores momentos con las personas  a las que sé estoy unida, en el balance casi todas se sitúan en la columna de las ganancias. Sólo espero que ellos puedan decir lo mismo, pese a que en muchos momentos quisieran coger la tijera, también invisible, y poner fin a “eso” que nos arrastra por el mundo. Pero como digo, no es posible. Sólo podemos esperar a convertirnos en polvo para que “eso” desaparezca y, a veces, ni tan sólo así.
 

Chet Baker - I Fall in Love Too Easily



6 comentarios:

Poma dijo...

Me ha gustado tanto, que lo he copiado para enviarselo a una persona de esas a las cuales estamos conectadas por el hilo .
Gracias ¡¡¡

Anita Noire dijo...

Pues nada Poma, ya sabes, el hilo se estira, se encoje, se tuerce, se tensa, pero nunca se rompe. Disfruta tu hilo rojo ;-)

jose l. sánchez-garrido garcía dijo...

estos chinos.. :)

Anita Noire dijo...

Por eso eres Peluí, querido. Algo de chino tienes. :)

A. Nónimo dijo...

Como soy un imbécil, hace unos minutos he cometido la imprudencia de abrir el frasquito de su perfume. Y dentro estaba el cabo del hilo. Buena manera de comenzar un lunes.

Anita Noire dijo...

No creo que seas imbécil. A todos nos pasan esas cosas, te lo aseguro. Sólo que tenemos que aprender a encarjarlo y decirlo, como siempre, más fácil que hacerlo.
Un abrazo.