sábado, 19 de diciembre de 2009

ELLA Y LA NAVIDAD

Tiene la capacidad de hacerme sonreír y de arrancarme de casa aunque esté atascada en mil batallas. Así que hoy recibo una llamada al móvil cuando andaba en pleno trance, bajando a los infiernos, y me reclama para que pase por su casa, la coja de la mano y la lleve a ver los portales de Belén que tanto le gustan. Me abrigo a lo esquimal y me voy a recogerla. En veinte minutos la tengo agarrada a mi mano, de la que sé no se soltará durante las siguientes dos horas. Ella es así.

Tengo flojera por esta niña. Es mi ahijada, a nada sé decirle que no. Hoy quería ver camellos. Dice que los que ha puesto en el belén, junto con las ovejas, los pastores, un cochecito de bomberos de su hermano, un muñecote de Winnie de Pooh más viejo que ella, el castillo de hadas de playmovil por portal; no le gustan, son feos. Tras una tabarra fenomenal, ha conseguido que sus padres le marcaran mi teléfono. Es una fenómeno.

Lo de los camellos es una excusa. En realidad es una excusa que repite habitualmente, hoy camellos, otro día las cintas del pelo, otro los dibujos que quiere que le pinte o el cuento que le expliqué hace algunos días. Sé que lo que quiere es que la baje a la feria de Santa LLucia y que le explique, por cuarentava vez, como nació el niño Jesús y después la lleve a merendar a la calle Petritxol, donde sin ningún cuidado se comerá un inmenso chocolate con churros, llenándose la cara de churretones que a mí, por no ser su madre, harán que me muera de la risa.

Y yo, que siento debilidad por ella desde que nació, porque es una niña la mar de inteligente, de simpática y cariñosa, porque le ha ganado la partida a la vida en más de una ocasión, porque consigue que la vida sea más amable, me la llevo donde quiera, aunque tenga que recorrer la feria cuarenta veces arribar y abajo, escuchar los villancicos por vía estereofónica y después justificar antes sus padres que no va a cenar pero que dormirá como un lirón. Ratos como los de hoy valen la pena, pese a la profunda melancolía en la que a mí, por muy distintos motivos, me sume la Navidad.