miércoles, 23 de diciembre de 2009

CLICK

Me tumbo en la cama. Siento una pesadez absoluta. Las piernas cuelgan por el empuje de un lastre mortal. Los pies no llegan a tocar el suelo, no se balancean, permanecen quietos, juntos, muertos. Siento un peso imposible de soportar. El desasosiego me obliga a mantener los brazos tendidos a lo largo del cuerpo, formando un todo único totalmente abandonado, con las alertas perdidas. El cansancio acumulado es infinito, lo mismo que la necesidad de parar el tiempo y el estado de incertidumbre que todo lo llena.

Mi cuerpo convertido en una masa que no reacciona a nada. Un tiempo indefinido, una cadencia infinita y sin proporción que provocan, de una forma delirante, la llegada del miedo que no puedo controlar. En mi cabeza una sola pregunta: ¿Quién soy?

Rodeo las piernas con mis brazos, acercándolas al pecho en un intento por conseguir formar, conmigo, una fortaleza infranqueable frente a la angustia que por momentos quiere dominarme por completo.

Me revuelvo, buscando una forma más cómoda, que me permita acompasar la respiración que he perdido. Mientras, con los ojos cerrados, rastreo dentro de mí, intentando encontrar una razón que me permita creer que todo es un sueño del que despertaré en un instante,cuando escuche un simple, "click" . A partir de ese momento, tendré mil razones para seguir viviendo.