martes, 22 de mayo de 2012

SORPRENDERSE DEL AIRE


Lo soñé semanas atrás y lo anoté como algo anecdótico. No volví a acordarme de nada hasta que esta mañana, mientras buscaba en mi dietario un hueco en el que anotar mis deudas, encontré esa historia que un día soñé y que anoté por inverosímil.

Al final resultó no ser tan improbable.

Sorprendentemente, sabemos más de lo que creemos saber, incluso de los que nos gustaría saber, y  viene a mi cabeza un fragmento de “Muerte de un viajante” de Arthur Miller mientras me desnudo frente al espejo y ni siquiera me veo.

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Willy-(Pensativo.) Trabajó uno toda la vida para comprar una casa, y cuando, por fin, la casa es ya de uno... no hay quien la viva. 

Linda-¿Y qué le vas a hacer? Así son las cosas. Y la vida sigue su camino.