miércoles, 16 de mayo de 2012

NO FUTURE


Nadie nos contó lo difícil que iba a ser poder salir adelante, ni llevar una vida digna. Nadie nos explicó que mil euros, en el año 2012, iban a ser una fortuna casi inalcanzable para muchos, ni que la esperanza en el futuro saltaría por la ventana hasta estrellarse contra la acera y nos dejaría huérfanos frente al caos.

Nadie nos dijo que todo sería  inútil para librarnos de la desesperanza en mañanas mejores;  ni que estar altamente preparados, "emocionalmente equilibrados",  nos libraría de  la pena infinita que hoy se palpa a poco que uno salga a la calle.

Nadie nos preparó para el NO FUTURE, ni para la rabia.

Ya sólo nos queda gritar, hacer nuestra propia revolución personal y contar con el asidero de los que están a nuestro lado.  

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" La realidad exige que también mencionemos esto: la vida sigue. Continúa en Cannae y en Borodino, en Kosovo Polie y en Guernica. Hay una estación de gasolina en una pequeña plaza de Jericó, pintura fresca en los bancos del parque de Bila Hora. Las cartas se cruzan entre Pearl Harbor y Hastings, una camioneta pasa debajo del ojo del león de Queronea, y los florecientes huertos cerca de Verdún no pueden escapar al atmosférico frente que se aproxima. Hay tanto Todo que la Nada se esconde casi gentilmente. La música brota de los yates anclados en Accio y las parejas bailan en las cubiertas bañadas por el sol. Hay tantas cosas sucediendo siempre que deben estar pasando en todas partes. Donde no hay ni una sola piedra en pie vemos al Hombre de los Helados rodeado de niños. Donde Hiroshima estuvo Hiroshima está de nuevo, produciendo cosas para el uso de cada dia. Este terrible mundo no está desprovisto de encantos, de las mañanas que hacen inestimables los despertares. La hierba es verde en los campos de Maciejowice, y salpicada de rocío, como es lo normal de la hierba. Quizás todos los campos son campos de batalla, todas las tierras lo son, las que recordamos y las que se han olvidado: los bosques de abedules, cedros, abetos, la blanca nieve, las amarillas arenas, la gris grava, los iridiscentes pantanos, los cañones de negra derrota, donde, en tiempos de crisis, puedes esconderte debajo de un arbusto. ¿Qué moral sacamos de esto? Probablemente ninguna. Sólo la sangre fluye, secándose rápidamente, y, como siempre, unos cuantos rios, unas cuantas nubes. Sobre trágicos pasos de montañas el viento vuela sombreros de cabezas inconscientes y no podemos evitar reír de eso. "
-La realidad existe-