jueves, 9 de mayo de 2013

HASTA SIEMPRE


Llevo toda mi vida viendo cine. Me gusta a rabiar. Han sido muchas, muchísimas, las tardes que he pasado frente al televisor, sentada en sillas junto a mis hermanos (porque en mi casa sólo existía un sofá en el que no cabíamos toda la prole), levantándonos para tener que cambiar los dos únicos canales que existían cuando era una niña. Como marca de bandera: una "Telefunken". Me he criado viendo a Alfredo Landa, a Gracita Morales, a José Sazatornil, a Lina Morgan, a José Luís López Vázquez, a Rafaela Aparicio y a muchísimos más.

He disfrutado tantísimo con sus películas, esas que ahora el sector más snob del artisteo denosta para considerarlas basura cinematográfica, que forman parte de mi vida, como de la de muchos otros, por mucho que algunos se molesten. Era nuestro cine, es nuestro cine.

A cada uno le gusta lo que le gusta, y a mí Alfredo Landa me gustaba mucho, muchísimo. Puede que fuera esa cara de buena persona, o que cuando ponía cara de pena se me partía el corazón y no podía terminar la merienda. No lo sé.

Así que hoy, con su muerte, desaparece un poquito más de aquella niña que fuí.