miércoles, 28 de diciembre de 2011

MISSING

A JL Schez-G.

Llevaba un rato haciendo el ganso, remoloneando bolígrafo arriba, bolígrafo abajo sin poner una coma, leyendo por aquí y por allí, mientras esperaba a que se disipara la nebulosa que me acompaña desde hace unos días.

Y así, casi sin querer, medio a hurtadillas, descubro que alguien a quien aprecio, mucho, vaya a saberse por que tipo de sinergias vitales y estimas irracionales, acaba de perder a alguien a quien, a su vez, él apreciaba.

Una extraña cadena de aprecios puesta de manifiesto a través de pérdidas irrecuperables. Aprecios que no se diluyen cuando el sujeto apreciado desaparece y te quedas intentando recuperar el aliento y comprender de lo estúpido de algunas cosas. 

Sé de lo injusto de la vida, o de la muerte, a saber. En definitiva, son las dos caras de la misma moneda aunque una parezca blanca y la otra sea aparentemente negra como la pez. 


Acumulo, en poco tiempo, unas cuantas pérdidas feroces y en mi ábaco de recuento empiezan a escasear las bolas. Por eso comprendo, o creo comprender, como se siente, lo que siente.
Así que pese a la mar, que no el mar, de millas que nos separan, le abrazo y le beso, que no es mucho abrazar ni besar, pero que es, y lo sabe.

Y no puedo decirle nada, absolutamente nada, porque cuando estas cosas pasan, no se puede decir nada, absolutamente nada, salvo que uno sea bobo.




Nick Cave and the Bad Seeds - Fifteen Feet Of Pure White Snow