viernes, 7 de mayo de 2010

EL AIRE HUELE A HIERBABUENA


Levanto la persiana con un tirón seco. Abro la ventana y la habitación se impregna del olor a tierra mojada. Ha llovido. Tengo prisa, me he dormido, pero siento la necesidad de perder unos minutos del escaso tiempo del que dispongo para disfrutar ese momento que, inesperadamente, se ha convertido en único a medio camino del despertar.
Aspiro intentando que mi cargado mundo interior se refresque con aire limpio. No es el olor a tierra mojada lo que me llena. Hoy el aire huele a hierbabuena.
Tengo diez minutos para rellenar una vida, para recrear la sensación de un mundo que sólo existe en mi cabeza y que desaparecerá en cuanto me desperece. Le busco un aroma, yo quiero que el perfume que lo llene todo sea ese que ahora escojo, ningún otro.
Apoyo la cabeza en el marco de la ventana. Cierro los ojos y cuento hasta cien. Es el tiempo que preciso para fijar en mí lo que quiero que sea mi día, mi vida. Sólo sé que hoy el aire huele a hierbabuena y así me hueles tú.

Diego el Cigala y Bebo Valdes - Corazon loco