miércoles, 12 de mayo de 2010

PLOMOS FUNDIDOS Y CEREBRO TAMBIÉN


Por alguna extraña razón, el cerebro se me ha ralentizado. No retengo nada. He perdido la capacidad de concentración y, desde luego, no digamos la de la imaginación. No he sido consciente de ello hasta hace un par de días. La cosa parece que va en serio. Hoy he tardado dos minutos en encontrar la palabra adecuada para describir un gesto cotidiano. No recordaba el nombre de mi gato, me he puesto un calcetín de cada color, he mezclado el zumo de naranja con un sobre de nescafé y dudo entre abrir un fondo de pensiones o pensionarme un fondo.
Creo que he fundido los plomos. Así que visto lo visto, no respondo del contenido, forma o color de los próximos textos que por esta casa puedan aparecer publicados, hasta que mi pequeño cerebro recobre su natural, esponjosa y delicada forma y habilidad. Eso espero.

Vinicius de Moraes, Toquinho and Maria Creuza - Lamento no morro