jueves, 1 de marzo de 2012

NUNCA EL TIEMPO ES PERDIDO -MESFOTOPERIODISME al CCCB-



Hace casi un año la tierra rugió, se sacudió el polvo de los hombros y convirtió el mar en una gigantesca ola que arrasó Japón, trasnsformando parte de la isla en un páramo yermo. Por primera vez oímos hablar de Fukushima, de Minamisanriku, de Miyagi, y de algún otro lugar que, pasadas las semanas, olvidamos para continuar con nuestras vidas, y no volvimos a pensar más.



El día ha empezado muy pronto. Un taxi me recogía a las 05:30 a.m. para dejarme en la estación del tren. A medio camino y a una velocidad de 285 kilómetros hora, recibo una llamada, cambio de planes. Busco un billete de vuelta y a media mañana vuelvo a estar en el punto de partida. He descrito un círculo  casi perfecto en apenas tres horas.

Tres horas después, cerrando el círculo, estoy en el CCCB. Se inaugura la exposición “Mésfotoperiodisme". Tenía especial interés en no perdérmela y, al final, por aquellas cosas inexplicables que a veces ocurren, cambio una sala lúgubre por esta espectacular muestra.  Apenas hay nadie, y no es porque no merezca la pena, sino porque dudo que para la mayoría el pasado reciente pueda tener interés. Sin embargo, lo tiene y mucho.


Recorro los pasillos vacíos, en casi penumbra y, sin prisa, me siento para contemplar las fotografías que Martina Bacigalupo realizó a Filda Adoch. La crónica de una vida cotidiana en un campamento de Uganda.  Las fotografías, todas en blanco y negro, conmueven. A Filda le falta una pierna, una mina antipersona acabo con ella. Una mujer coraje a la que los rebeldes arrancaron dos maridos, un hijo y la mutilaron de por vida.  
Con sus fotografías Bacigalupo demuestra que es posible narrar una vivencia  mediante la imagen, explicar el horror de la historia sin quedarnos sólo en los momentos de violencia exacerbada. Bacigalupo recibió el premio Canon Mujer Foto-periodista 2010 de la "Asociación de mujeres periodistas".


Sigo caminando sin encontrarme a nadie. No encuentro nada por el camino, salvo el horror de las revueltas del Yemen, de Libia, Egipto y Barehin. 
Yuri Kozyrev lo retrata con una crudeza estremecedora. 


El horror de los cuerpos calcinados, de los muertos, de los que esperanzados claman por las calles.


Y al final, “Japón 2011”, y de golpe, Fukushima, el tsunami, la destrucción vuelve a estar presente. Una colección de fotografías espectaculares, estremecedoras, seleccionadas por la revista "Days Japan", de entre la obra de más de cuarenta fotógrafos japoneses (Kazuma Obara, Kuri Takashashi, Ryuichi Hirokama, Toru Harai, Toru Nakata, entre otros mucho), que muestran las consecuencias de aquella ola bestial que arrasó Japón y mantuvo en vilo al mundo, pero sólo durante el tiempo que aquellas brutales imágenes estuvieron en su retina. Pero hoy vuelven, cuando apenas hace un año de todo aquello, para que no olvidemos.


Se me termina el tiempo, tengo que volver a la rutina. Voy a volver caminando, pensando en lo visto, en lo que espero no tener que ver jamás, y en lo que nunca veré por mucho que lo quiera. 


Un cambio de planes de última hora, un buen cambio, para mí y mi conciencia. Y es que siempre es así, los mejores planes son los que no se planean, los que se improvisan aunque sea de una manera extraña como hoy.

Me sobra la americana, me faltan las gafas de sol, y un par de horas de sueño, pero no puedo por menos que dar por bien empleados los kilómetros andados y desandados para nada. 

Les recomiendo vivamente que improvisen, si pueden. Y, si no es posible, no duden en organizarse y pasarse por esta exposición, seguro que no les decepcionará.

http://lavidaesunsusurro.blogspot.com/2011/03/japon.html