miércoles, 7 de marzo de 2012

BORSALINO CONSTRICTOR


Puede que fuera porque nunca descubrí que bajo la silueta del sombrero se escondía un elefante engullido por una boa. Puede que fuera porque cuando me preguntaron qué me parecía saber que en aquel aparente sombrero habitaban dos animales, contestara que una enorme tontería. Puede que fuera por eso por lo que alguien decidió que carecía de imaginación, que lo mío era tan apegado al suelo que no había nada que hacer.Puede que fuera entonces la primera vez que dejé de contar algunas cosas.

Y puede, sólo puede, que por eso mismo, jamás le explicara,  a quien me interrogó sobre la boa constrictor, que lo que yo veía, en ese dibujo en blanco y negro, que me mostraba una y otra vez, no era más que el sombrero de un señor mayor, muy mayor,  que había llegado con la lluvia y que a su espalda cargaba un enorme saxofón que tocaba por las noches cuando cerraban la puerta de mi habitación.


Desde entonces adolezco de falta de imaginación. Por eso, ante esa ilustración, que aún hoy circula por ahí, sigo pensando que sólo veo un sombrero, un triste sombrero deforme y poco más, aunque sepa que, debajo de ese mal trazado borsalino, vive Harry Mc Gregor que, noche sí y noche también, camina por  Regent Street para terminar sentado en el mismo rincón de siempre, tocando hasta el amanecer melancólicas baladas con regusto a whisky y desamor. 

Es lo que tiene estar apegado a la tierra, al final todo se convierte en humo y lo que opinan los demás, esos que ven boas y elefantes, termina por importarte bastante poco.

Charlie Parker - April In Paris