martes, 8 de febrero de 2011

QUI SAPIT


Me aposté junto a la ventana para robarle uno instantes. Sin saberlo, me entregó diez minutos de su vida. Cogí ese tiempo, lo coloqué en una historia que inventé y la inmortalicé en el reverso de un billete de autobús. No conozco otro modo de construir. Y ahora, sin saberlo, forma parte de un mundo complejo y ajeno a su balcón. 

Pasatiempos del que tiene todo el tiempo del mundo y nada que perder. Una eternidad resumida en diez minutos, en un pensamiento corto, extraño que modelo y encajo en lo que tengo. Un trozo de cartón, un pedazo de mi vida.
Lo guardo en el bolsillo trasero de mi vaquero. 

Tal vez mañana vuelva. Tal vez mañana te encuentre, y quizá, sólo quizá, te regale un billete para que anotes lo que quieras.
© Fotografía naq