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sábado, 29 de septiembre de 2018

ESPAÑA YA NO ES SPAIN


"Cada generación cree que su locura no tiene precedentes, pero somos humanos y tendemos a repetirnos a nosotros mismos". 
Gilbert Keith Chesterton

Ha llegado el momento de cambiar el nombre de este país. España, como denominación, ya no nos complace y se nos ha quedado hueca. Estoy segura de que no haría falta ni un referéndum, ni decretazo saltándose ningún tipo de legalidad, porque el sentir popular lo pide a fuerza de tweets, a fuerza de exabruptos cada vez que puede. España debería pasar a llamarse “Y tú más”. El cambio de denominación daría una descripción clara de la idiosincrasia de las gentes del personal.  En las últimas semanas hemos tenido la oportunidad de vernos reflejados en nuestra clase política. Ellos son nosotros, nosotros somos ellos pero a menor escala y en una medida bastante más modesta y doméstica. No nos engañemos, aunque nos dé una cierta grima. En el país “Y tú más” todo cabe y todo es posible,  sobre todo en lo peor. Hay espacio para la mentira, el chantaje, el descredito, la ofensa continuada, el quebrantamiento de la libertad y la censura como tirita contra el destape de lo escandaloso. Y cabe todo porque todo lo que lleves a cabo siempre será ampliado y mejorado por el que vengas después, se vista como se vista, se venda como se venda. 




domingo, 25 de junio de 2017

PANFLETOS


El periodismo consiste esencialmente en decir. 
Gilbert Keith Chesterton






He tenido la santa paciencia de leer el editorial del "New York Times" para saber qué es eso que tanto ha alegrado a la Generalitat, a los secesionitas catalanes, y tanto revuelo ha causado en las redes sociales por su apoyo al referéndum en Cataluña y su oposición a la independencia. Y lo de la paciencia puedo decirlo ahora después de leerlo. Empieza a ser realmente cansado que, en relación a este tema, se hable con más falta de información que otra cosa y previo poner el cazo para escribir cualquier cosa, incluso que un elefante rosa sobrevuela el cielo cada noche cuando cae el sol, si es necesario.

Una mentira repetida cien mil veces no se convierte en verdad, pero puede hacer mella en muchos que no tienen el más mínimo interés en conocer el fondo de nada y se dejan convencer por el renombre de quien, previo pago, decide escribir la más inmensa de las majaderías.
En Cataluña, unos cuantos, que no son la mayoría, abogan por la independencia de España y pretenden llegar a ella pese a quien le pese, ilegalidad mediante, y sin pensar que su proyecto no es un proyecto común. El aparato propagandístico trabaja sin descanso desde hace décadas, desde que la familia Pujol expoliaba a todo el mundo enarbolando la bandera del nacionalismo.

He de reconocer que si no fuera porque vivo en este país desde que nací, que lo hice cuando Franco aún era el jefe del Estado, que viví la ilusión de mis mayores durante primeras elecciones y que la promulgación de la Constitución fue un paso de gigantes hacia la libertad, creería vivir en un país reprimido, ocupado y oprimido bajo la bota una dictadura que amenaza con terror constante; un país sin opciones políticas en el que el Parlamento no fuera elegido por sus gentes; un país en el que mostrar un pensar diferente al del régimen llevara a los huesos del opositor a estrellarse contra el suelo de una celda, como en Venezuela por decir algo. 

Pero resulta que he vivido y vivo en un país que, pese a algunos, tiene sus grandezas. Un país que ha conseguido sobreponerse a grandes desdichas y problemas. Pero somos, también, un país con grandes contradicciones y miserias. Por eso hay algunos que por buscar cualquier apoyo, incluso los más sucios, recurren, sin rubor alguno, a sacarse la foto con aquellos que diezmaban la vida de sus conciudadanos y los hacían vivir en el terror constante. Esos que ahora, cuando ya no les queda un aliento a sus nueve milímetros parabellum y aprovechando que  los muertos siguen en sus cajas, pretenden dar lecciones de democracia sin que les caiga la cara de vergüenza.

En Cataluña, en la que la Ley de desconexión ya se ha aprobado, el referéndum que tantos mentan es solo una pamema que pretende victimizar a los secesionistas. Es vergonzoso ver como se aprueba n reformas legislativas para evitar el debate parlamentario, la aprobación de normas inconstitucionales mientras la crisis económica y asistencial se ceba sobre la gente de la calle. La grandiosidad de algunos proyectos espanta.

Y en ese país que algunos imaginan terrible, antidemocrático, la legalidad existe aún hoy. El estado de Derecho debe protegernos de alucinados y enajenados que, a saber qué motivaciones tiene, pretenden socavar, no sólo la historia, sino la pacífica convivencia entre la gente de bien. Por eso repugna hasta la saciedad el retorcimiento interesado que algunos hacen de la situación real que vivimos.  

No todo vale y no todo es cierto aunque se publiquen en un panfleto internacional con cierto renombre. Una mentira repetida cien veces seguirá siendo mentira. 






martes, 3 de enero de 2017

DE LO PRINGOSO

¿Es usted un demonio? Soy un hombre. 
Y por lo tanto tengo dentro de mí todos los demonios.

Gilbert keith Chesterton




No es extraña la sensación, con el avanzar del tiempo, de que la mayoría de planes trazados  y  de proyectos que durante meses tal vez incluso años dieron vueltas en la cabeza acaban en un estrepitoso fracaso. Invertimos un tiempo fabuloso en planificar, en meternos en harina, en intentar que todo salga adelante del modo esperado. Pero un día lo proyectado se quiebra y, de todo aquello que tenía que resultar, solo quedan las horas invertidas, mucho esfuerzo y la sensación de que es difícil que los renglones no se tuerzan por mucho empeño que se ponga cuando la peste asoma la cara. La tenacidad no siempre es un arma segura y las ganas son sólo un aliento frente al infinito. El empeño dura lo que se puede. Remar contracorriente es difícil, cansado y no ayuda, en absoluto, esa especie flojera en la que vivimos. Es el triunfo pringoso de lo banal, de la ignorancia, de los arribistas y de la mala leche.   



martes, 19 de julio de 2016

OMBLIGOS

¿Es usted un demonio? Soy un hombre. 
Y por lo tanto tengo dentro de mí todos los demonios.
Gilbert Keith Chesterton




Vamos de atentado en atentado aunque nos duelen los que pasan al lado de casa. Pero cada día, a pocas horas de vuelo de nuestra ciudad, mueren cientos de personas y otros miles viven bajo el terror y la perdida de unas libertades que en ocasiones solo las conocen de oídas. El reguero de sangre  y miseria parece imparable. El viernes por la noche, mientras cenaba con unos amigos, recibí un mensaje en mi teléfono: Golpe de Estado en Turquía. Un buen número de muertos más y otra gran patraña para procesar. Al día siguiente, el golpe fue menos golpes, mientras los oscuros intereses de un poder más que mentiroso se cuelan por las costuras de Europa.
Vivimos en una gran mentira que se dulcifica a base de juegos estúpidos. Escapamos de la sangre que se va derramando mirando hacia otro lado. Lamentamos mucho, muchísimo, nos incendiamos otro tanto pero, al poco, volvemos al Pokemon Go, a las hamacas de la playa, a lo injusto que es la perdida de las fidelidades ramplonas,  y a un gobierno que no acaba de llegar nunca porque ninguno de los que medran por ahí piensa en el bien común.
Nuestra peor desgracia no es que seamos objetivo de un terrorismo inhumano que no solo quiere acaba con nuestra vida y con una civilización entera, sino que somos capaces de olvidarlo en cuanto dejamos de ver las noticias y volvemos a contemplarnos el ombligo.




sábado, 16 de abril de 2016

OJO MÁS OJO


Lo maravilloso de la infancia es que cualquier cosa es en ella una maravilla. 
Gilbert Keith Chesterton



Empecé a llevar gafas a los seis años. Cuando pude escapar al control de unos padres obsesionados con la cuestión de la vista, me las quitaba, las olvidaba en cualquier sitio y finalmente aparecían en los lugares más variopintos. Opte por las lentes de contacto. Un solo ojo parapetado tras ella y, de golpe, una visión más nítida, aunque solo fuera por fuera. Solo una, no necesitaba la otra, para completar las imperfecciones de este cuerpo asimétrico. Un ojo ciego y el otro más avispado, y la solución solo para uno de ellos, como los antiguos nobles de monóculo aunque sin sangre azul. Pero el tiempo no pasa en balde y aquella extravagancia del parche en el ojo con un dibujo que mi hermana imprimía con fuerza apretando sus “Carioca” contra aquel pegadizo transpirable, ha traído a mi vida las lentes progresivas como un salvavidas al trasiego de visión con el que me entretengo en los últimos tiempos.  Ahora ya solo me falta que la próxima semana me confirmen que los dolores de cabeza solo eran cosa de cristales y giros de cabeza. Cruzo los dedos. He perdido en vista y he ganado en perspectiva, con ello me consuelo.






miércoles, 9 de marzo de 2016

REMAR CONTRACORRIENTE



En todo aquello que vale la pena de tener, incluso en el placer, hay un punto de dolor 
o de tedio que ha de ser sobrevivido para que el placer pueda revivir y resistir.
Gilbert Keith Chesterton



Imposible no tropezar con su paso y no sentirse frágil. Es como el agua que se cuela en cada una de las hendeduras del camino, que tu mano temblorosa intenta contenerla sin pensar que su aparente docilidad es un engaño que solo espera un guiño que le de paso a embravecerse y arrastrarte hacia la nada. Y un oscuro presagio, que parece dormir sin que apenas lo percibas, aguarda agazapado, tras la aparente normalidad, esperando el rumor de tu llegada para acabar con tu aliento. Somnoliento, agotado por el remar absurdo contra la corriente que te empuja, quedarás varado entre la incertidumbre de saber si aún sigues vivo y la absurda idea de que más allá de la resaca que te alejó, sobrevive su presencia y tu futuro.








jueves, 1 de agosto de 2013

COSAS (I)



"Admiramos las cosas por motivos, pero las amamos sin motivos".


Existe una leyenda que dice que en algún lugar del mundo existe una persona que físicamente es idéntica a ti. No sé si es cierto o si no lo es, pero algo debe haber de verdad en esa historia que corre de boca en boca y de continente en continente.
 
Hace algunas semanas, mientras buceaba por la red, encontré una fotografía que me llevó a preguntarme si ese cuento sobre la existencia de nuestros clónicos al otro lado del charco, no sólo se va a extender a nuestro físico sino a toda nuestra vida, a nuestros sitios, a nuestro todo.


A las pruebas me remito. Mira sobre estas líneas, observa con atención la fotografía que aparece al inicio de este texto. Si vives en Madrid, acabarás afirmando que lo que se ve en la imagen es la Gran Vía, si vives en Barcelona, apuntarás más y dirás que lo que ahora contemplas es la Via Laietana, en el cruce con la calle Ferran. Y en ambos casos, por mucho empeño que le pongas, que describas sin ninguna duda lo que se esconde detrás del entoldado y andamio que aparece a la derecha, que afirmes con rotundidad el nombre de la cadena a la que pertenece la cafetería que hay a la espalda de la gente que espera en el semáforo, puedo decirte que estarás equivocado. La fotografía pertenece a una de las calles de Manhattan por la que discurrió la última “Love Parade” de Nueva York. ¿Sorprendido? Yo sí.


El mundo se replica y multiplica. Debe ser por eso que en muchas ocasiones, cuando despierto en cualquier punto del globo, creo hacerlo en casa y, salvo el cepillo de dientes y mi almohada, echo de menos muy pocas cosas al mudarme de ciudad.


Ahora mismo me imagino que al otro lado del cosmos existe una mujer, con las gafas colgadas y el cabello recogido, escribiendo una nota similar a ésta, que la colgará en un blog que ronda por un ciberespacio global y con el que tropezaré el día que menos me lo espere.