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lunes, 8 de mayo de 2017

CAIRELES


“La profundidad del tiempo es una reciente conquista mía. En el silencio de la casa, cuando durante la mañana me quedo sola, reencuentro la felicidad de pensar, de recorrer el pasado adelante y atrás, de escuchar el fluir del presente".
Marisa Madieri




Llámala melancolía, nostalgia tal vez. Llama como quieras a esa sensación indefinida que se estrella contra todo, que atenúa la luz de las mañanas y que convierte en agua el primer café del día. Das cien vueltas con la cucharilla para ahogar el agujero que se expande entre la taza y el poso de las horas que engullen sin tener nunca bastante. Guardo en los labios el sabor de las tardes de otoño con la esperanza de que nada lo borre, de que quede ahí como una pintura invisible que me guarde en el invierno. Fuera, entre las ruinas que nadie escombra, pululan sombras que vagan sin rumbo. Entre ellas, busco a tientas, sin encontrar, las palabras que se perdieron mientras todo agonizaba. El vértigo del pasado queda anclado para siempre en un presente permanente. No nos queda nada, ni siquiera tabaco malo para confortarnos. Pienso en fumar. Fumar para quemar algo que ya no sé lo que es.









miércoles, 9 de marzo de 2016

REMAR CONTRACORRIENTE



En todo aquello que vale la pena de tener, incluso en el placer, hay un punto de dolor 
o de tedio que ha de ser sobrevivido para que el placer pueda revivir y resistir.
Gilbert Keith Chesterton



Imposible no tropezar con su paso y no sentirse frágil. Es como el agua que se cuela en cada una de las hendeduras del camino, que tu mano temblorosa intenta contenerla sin pensar que su aparente docilidad es un engaño que solo espera un guiño que le de paso a embravecerse y arrastrarte hacia la nada. Y un oscuro presagio, que parece dormir sin que apenas lo percibas, aguarda agazapado, tras la aparente normalidad, esperando el rumor de tu llegada para acabar con tu aliento. Somnoliento, agotado por el remar absurdo contra la corriente que te empuja, quedarás varado entre la incertidumbre de saber si aún sigues vivo y la absurda idea de que más allá de la resaca que te alejó, sobrevive su presencia y tu futuro.