martes, 3 de enero de 2017

DE LO PRINGOSO

¿Es usted un demonio? Soy un hombre. 
Y por lo tanto tengo dentro de mí todos los demonios.

Gilbert keith Chesterton




No es extraña la sensación, con el avanzar del tiempo, de que la mayoría de planes trazados  y  de proyectos que,  durante meses tal vez incluso años dieron vueltas en la cabeza, acaban en un estrepitoso fracaso. Invertimos un tiempo fabuloso en planificar, en meternos en harina, en intentar que todo salga adelante del modo esperado. Pero un día lo proyectado se quiebra y, de todo aquello que tenía que resultar, solo quedan las horas invertidas, mucho esfuerzo y la sensación de que es difícil que los renglones no se tuerzan, por mucho empeño que se ponga, cuando la peste asoma la cara. La tenacidad no siempre es un arma segura y las ganas son sólo un aliento frente al infinito. El empeño dura lo que se puede. Remar contracorriente es difícil, cansado y no ayuda, en absoluto, esa especie flojera en la que vivimos. Es el triunfo pringoso de lo banal, de la ignorancia, de los arribistas y de la mala leche.   



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